Columnistas

Liberaciones con un prop髎ito
Autor: Juan Manuel Gal醤
8 de Abril de 2012


En medio de la Semana Santa y las fiestas de la Pascua se nos ha abierto la oportunidad para unirnos a las v韈timas de la violencia (el 9 de abril) y especialmente con quienes han sufrido los efectos de las minas antipersonal (4 de abril).

En medio de la Semana Santa y las fiestas de la Pascua se nos ha abierto la oportunidad para unirnos a las víctimas de la violencia (el 9 de abril) y especialmente con quienes han sufrido los efectos de las minas antipersonal (4 de abril).


Estas conmemoraciones tienen lugar en medio de la liberación de diez militares y policías secuestrados por las Farc hace más de una década. Quienes permanecieron encadenados y siempre bajo amenaza de muerte si escapaban o si se les trataba de liberar por la fuerza.


Sin duda es positivo que se hayan dado las liberaciones. Hoy diez familias colombianas vuelven a estar reunidas en un momento de felicidad solo comparable con el dolor padecido durante este tiempo de ausencia y zozobra. El proceso que inician no será fácil, pues tendrán casi que conocerse de nuevo y consolidar un vínculo familiar afectado por los años de espera y angustia. Así como la sociedad se movilizó reclamando la liberación y celebró su regreso, debe hoy permanecer solidaria en esta nueva etapa.


No deja de ser motivo de cierto escepticismo que esta liberación se haya dado luego de los avances demostrados por la Fuerza Pública en las últimas semanas,  cuando se han producido un considerable número de bajas a los frentes orientales de las Farc y estamos ad portas de la Cumbre de las Américas.


En consecuencia, son muy necesarios otros  pasos para que se pueda hablar de la existencia de condiciones adecuadas para un eventual diálogo con las Farc. Yo he venido insistiendo en que además de la liberación de los civiles secuestrados, debe haber una renuncia al uso de las minas y al reclutamiento de menores. Así mismo, deben realizar acciones para que las víctimas conozcan la verdad sobre aquellas conductas criminales cometidas por este grupo.


No obstante, el verdadero éxito para el Estado colombiano será lograr la reconciliación a partir de la eficiente aplicación de Ley de víctimas y tierras. Confiamos en que las dificultades iniciales que se vienen presentando sean solo una cuestión de empalme y no un síntoma de una problemática de mayor envergadura.