Columnistas

Borrando con el codo contractual...
Autor: José Alvear Sanin
4 de Abril de 2012


…lo escrito con la mano legislativa.

…lo escrito con la mano legislativa.


Con el anterior refrán quiero referirme a la situación reprobable que resulta de la deducción de los impuestos de renta que se logra con el pago de regalías. El análisis que de esa aberración ha hecho en estas mismas páginas el doctor Guillermo Maya Muñoz (29 marzo/2012) es sobrecogedor. Citando al profesor Guillermo Rodas concluye:  “En el periodo 2002-2010, el sector minero dejó de pagar, en solo exenciones y evasiones al Imporenta, un valor muy superior al que pagó por regalías (…). Entonces, ¿qué nos queda a los colombianos de nuestros recursos comunes? Nada.” 


Ahora bien, el ministro de Hacienda prepara una reforma tributaria de más de 900 artículos, ¡donde ya se anuncia la reducción de impuesto sobre la renta!


Se anuncia también que con ella desaparecerán las exenciones y deducciones que reducían anualmente en 8 billones y pico los ingresos de la Tesorería en beneficio de grandes empresas que no merecían tan monumentales incentivos.


Al parecer, deberá verse pronto un notable incremento de los ingresos públicos, en un país que requiere recursos ingentes para modernizar su infraestructura y mejorar los muy deficientes servicios del Estado.


Pero la realidad será muy diferente, porque el actual gobierno continuará firmando los famosos contratos de “estabilidad jurídica”, que garantizan a sus afortunados suscriptores el mantenimiento inmutable de todas las gabelas durante veinte y más años. Esos contratos contradicen las nociones de justicia y equidad y crean negocios privilegiados que se llevan de calle el principio de la igualdad ante la ley.


Ya van firmados 56 contratos de “estabilidad jurídica” y se están alistando algo así como 100 más. Con ellos, todas las grandes compañías, nacionales y extranjeras, empezando por las mineras y petroleras, se adelantarán a la nueva legislación tributaria!!!


Nunca hace daño algún gracejo cuando se tratan asuntos serios. Pero el premiado y jocoso ministro de Hacienda se excede en lo chirriado, dejando traducir algo de chisgarabís. Detrás de su máscara jovial se trasluce el odio de la caterva neoliberal por la tributación directa y progresiva a cargo de los pudientes. Como el ministro de Minas y Energía es de la misma cuerda, el camino para la firma de más y más contratos de estabilidad jurídica para la gran evasión se hace expedito. Así, la dentellada contractual hará que la nueva ley tributaria quede solo como una inocente declaración.


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“No hay peor desaire que el continuo donaire. Un grano de donosidad es plausible realce, pero dejarse vencer de la inclinación en todo tiempo es parar en sazonador de dichos y aparejador de risa.” Baltasar Gracián