Columnistas

Cuadros y escenas
Autor: Pedro Juan Gonz醠ez Carvajal
3 de Abril de 2012


Por fin, despu閟 de 21 a駉s, aparece en el Congreso Colombiano un proyecto de ley que pretende dotar a Colombia de un nuevo R間imen Departamental.

Por fin, después de 21 años, aparece en el Congreso Colombiano un proyecto de ley que pretende dotar a Colombia de un nuevo Régimen Departamental, -el actual data de 1986 con la Ley 1222 que ratifica la Ley 1736-  situación extemporánea que hasta la fecha ponía a   los Departamentos por debajo de los Municipios, quienes  tienen su propio Régimen desde 1994 a través de la Ley 136. Poner a coexistir marcos jurídicos de unidades territoriales diferentes, amparados por Constituciones distintas, es un anacronismo que solo sucede en Colombia.


El reciente malogrado proyecto, de la mal llamada Reforma a la Educación, desvió casi  todas las miradas, de manera ingenua, a la argumentación de que “no se debía privatizar la educación”, argumentación propia de los mamertos sobrevivientes en pleno Siglo XXI. Ahora se descubre, o más bien sale a la luz pública, con la muerte del Doctor Fernando Hinestrosa,  Rector por más de 4 decenios de la prestigiosa Universidad Externado de Colombia, que esta insigne institución tiene enormes inversiones  en el Grupo Financiero  Seguros Bolívar, lo cual es absolutamente legítimo, pero a la hora del té desnuda la tradicional postura farisea de los colombianos. Ahora se argumentará que no es la Universidad sino la respectiva Fundación asociada quien es la socia del mencionado grupo,  lo cual es absolutamente legal, pero finalmente es “la misma perra con distinta guasca”.


Que Antioquia se queje del mal estado de su infraestructura vial, no solamente refleja la realidad, sino además la incompetencia para acometer proyectos serios y oportunos para salvar esta deficiencia. Sin embargo, que se deje acabar la poca infraestructura aérea regional, como lo que recientemente se ha denunciado  con respecto al aeropuerto de Turbo, es un atropello a al razón. Los gobiernos departamental y nacional, a través de la Aerocivil, y las fuerzas vivas que hacen parte del Urabá antioqueño,  son cómplices de esta vergüenza.


Por más que el gobierno trate de explicar y justificar el precio de la gasolina en Colombia, menos entiendo, comprendo y acepto esta situación. No tiene ninguna lógica que Colombia pague el precio por galón más alto de toda Suramérica, a pesar de ser autosuficiente y además ser exportador en pequeña proporción.  Tampoco tiene lógica que se alimente un fondo de compensación para la época de las vacas flacas, es decir, cuando tengamos que importar petróleo y que un gobierno disponga de él para otro tipo de actividades. Reconozcamos de una vez que el alto precio de la gasolina es un nuevo impuesto directo disfrazado y dejémonos de pendejadas: nos siguen metiendo la mano a la boca.


Se elige nuevo Fiscal General de la Nación, y las apuestas son si será amigo o no del gobierno anterior. ¡Bendito sea el Señor! El respeto por la majestad de la Justicia nace en la confianza que ésta genera a través de la actuación pulquérrima y oportuna  de aquellos que ocupan los altos y dignos cargos de esta institución. Yo parto del principio de la buena fe y de no ser así, espero que quienes traicionen sus responsabilidades sean castigados aquí y se pudran en los profundos  infiernos.


Sin entrar a juzgar la validez o no del acto, a todas luces se puede mirar como improvisada la actuación de la justicia colombiana con respecto al ex comisionado de paz. Primero se le requiere, luego se pide ayuda a los organismos internacionales para su ubicación, y luego se le levanta la orden de captura. Ante los organismos internacionales estamos quedando como el “Pastorcito mentiroso”. ¡Qué pena! 


Para colmo de males el Atlético Nacional sigue dando tumbos, en medio del desconcierto generalizado de sus hinchas……..¿Qué estará pasando?


Recordemos a Oscar Jacobo D’León cuando dice: “Somos profesionales para fortalecer los impedimentos e infinitamente ignorantes para encontrar soluciones”.