Columnistas

Ciudad grande, ¿ande o no ande?
Autor: Luis Fernando Múnera López
2 de Abril de 2012


Tradicionalmente se ha pensado que las súper urbes representan problemas graves para la calidad de vida, debido al hacinamiento.

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Puede afirmarse que una ciudad funciona solamente si la gente vive bien en ella.


La revista National Geographic  publicó el artículo “La solución urbana”, donde analiza las ventajas que tiene para el desarrollo concentrar a la gente en ciudades grandes, con alta densidad de población.


Tradicionalmente se ha pensado que las súper urbes representan problemas graves para la calidad de vida, debido al  hacinamiento. Pero, según el artículo, esa creencia se ha revaluado y hoy la urbanización se considera benéfica. Y explica el porqué.


La velocidad de crecimiento de la población mundial obligará a disponer de todos los recursos naturales, por tanto, las áreas rurales no deberían ocuparse con población. “La expansión se come las tierras de labranza, la energía y otros recursos”, afirma.


Agrega que en las ciudades se reducen los costos de los servicios. El suministro de agua, electricidad, comunicaciones, transporte, seguridad, salud, educación y otros es más barato en zonas densamente pobladas que en áreas rurales, gracias a la cercanía de la gente.


Un tercer argumento se basa en que las urbes grandes tienden a producir menos gases de efecto invernadero por habitante. “En Nueva York, el uso de energía y las emisiones de carbono por habitante son mucho más bajas que el promedio de los Estados Unidos”, explica. Es obvio, sin embargo, que esto depende de las fuentes de electricidad, los tipos de transporte y la industria.


Esta reflexión es importante para nosotros, pues Colombia sufre un alto desequilibrio entre las ciudades y las zonas rurales. Según el censo de población de 2005 el porcentaje de población urbana del país es el 75%.


No se puede negar que el enfoque del artículo mencionado es atractivo. Y suena convincente, pero solo hasta que se analizan las motivaciones y los efectos totales de esa propuesta.


Lo primero que hay que decir es que el análisis de este escrito es incompleto. Está basado exclusivamente en consideraciones de beneficio económico, pero ignora las necesidades reales de la gente respecto a la calidad de vida.


Los indicadores del desarrollo se quedan cortos si solamente incluyen factores tales como población atendida, cantidades producidas, costos evitados y similares. Deben medirse principalmente los niveles de satisfacción real de las necesidades básicas y la calidad de los servicios brindados a la población.


Manfred Max-Neef en su texto “Desarrollo a escala humana”, citado por María Cecilia Múnera López en su libro “Resignificar el desarrollo”, plantea como necesidades básicas las siguientes: subsistencia, protección, afecto, entendimiento, participación, ocio, creación, identidad y libertad. Si la población no satisface adecuadamente alguna de ellas, se refleja en aumentos en la morbilidad y la mortalidad. Países o sociedades con altos niveles de crecimiento económico o de producto interno per cápita pueden estar sufriendo de carencias graves en las necesidades fundamentales del común de su gente.


Si esto se aplica a las ciudades, se concluye que la solución no es densificarlas sin más. Lo más probable es que la eficiencia económica a que alude la National Geographic beneficie a unos pocos inversionistas pero no conduzca a mejores condiciones de vida para el grueso de la población.


Sin ir muy lejos, el crecimiento de Medellín ha beneficiado más a los dueños de la tierra y del capital. La ciudad tiene la deuda social de alcanzar verdadera  calidad de vida.




Comentarios
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OLGA
2012/04/02 11:33:01 am
Qué buen artículo. Esto de ciudad grande tiene sus pro y sus contra. El vivir en el área rural se siente mucha tranquilidad y a la vez se tienen muchas carencias sociales como el acceso a la salud, a la educación. Qué bueno tenerlo nuevamente por aquí, doctor Múnera.
JUAN
2012/04/02 06:26:08 am
Excelente artículo que nos pone a pensar y a presupuestar futuro.- Una ciudad grande no admite el piropo que rústicamente se le hace a las mujeres altas: "Caballo grande ande o no ande". Considero que en una ciudad grande, sus problemas y dificultades son geométricamente proporcionales a sus problemas, independiente del país donde esté ubicada. Tomemos a Medellín, una ciudad apenas mediana, con un crecimiento desordenado y no planificado, como sucede en todas nuestras "ciudades", sólo se salvaría entre otros pocos aspectos, por la calidad de sus servicios públicos. Pienso en el futuro de Medellín, una ciudad que crece y crece y que con ladrillo ya se tragó sus hermosas montañas y de verdad me da susto, mucho susto. Es hora de pensar y meditar antes de buscar seguir creciendo hacia una ciudad grande, una ciudad imposible. Juanfer.-