Columnistas

Carta al amigo crítico
Autor: Mariluz Uribe
2 de Abril de 2012


Leer de Arciniegas, Biografía del Caribe: con los locos, enfermos, presos, putas, que colonizamos esto, qué se puede esperar. Qué de un aventurero como Christophoro Columbus, vendedor callejero de mapas en Italia.

No sé cómo serían los ministros del gobierno de Álvaro, pero por él respondo, así no lo conozca. Sé que en familias como la de él, no se roba.  Con el auge de nuestra mafia se enalteció el dinero porque no había sino eso: dirección y carro.


Uno nunca sabe a quién contrata, puedo decirlo, pues justo a quien le di trabajo, fue quien me traicionó, robó, burló, y yo lo hice “por caridad”, porque había quedado sin protección y era el amigo del que yo consideraba mi gran amigo F, que me acompañaba a todo y que más joven y hábil sostenía al otro a pesar de su VIH.


Leer de Arciniegas, Biografía del Caribe: con los locos, enfermos, presos, putas, que colonizamos esto, qué se puede esperar. Qué de  un aventurero como Christophoro Columbus, vendedor callejero de mapas en Italia. Isabel, cansada de sacar ingleses, moros y judíos, le ayudó a viajar para que sacara de España toda la hez que sobraba, como hicieron los ingleses hacia Australia.
Filósofos alemanes dijeron: Las cosas no son como son, sino como uno las ve. Y Campoamor: En este mundo traidor nada es verdad ni es mentira, todo es según el color del cristal con que se mira.


Me encontré con un joven en silla de ruedas cerca al Gimmoderno, no se dejó operar las piernas gratis porque entonces nadie le iba a dar limosna. A la gente no le gusta recibir. Recibir tiene un precio. Recibir implica un cambio en el comportamiento.
Conozco Dinamarca: paga estudios y salud, pero cobra 25% de IVA y 30% de impuestos (no sé si  regresivos o progresivos). Es un país socialista en el que se vive en condiciones limitadas, sin aire acondicionado en casas de mil US mes. Y a menos que la casa sea de mil US, no hay baño. Si acaso WC, ni siquiera lavamanos: Dientes, afeitada y peinada son en el lavaplatos de la cocina. Dormir en el suelo es común. Si hay baño es frecuente que el agua llegue por una manguera, los grifos no funcionan. No se puede tener algo para arrendar, solo alquilar la casa en vacaciones. No hay como aquí 44  millones de habitantes, muchos  concebidos acaso en la acera, sino 5 millones, y adoptan, no producen.  Hay subvención si por edad o enfermedad no hay trabajo, o si se da trabajo a un incapacitado.


No olvidemos lo que dijo Kennedy: No pregunte que puede hacer su país por usted, pregunte qué puede hacer usted por su país. Y hay quién dice: Los gobiernos son para ayudarle a la gente. (¿?) Los gobiernos son para gobernar, para que haya en nuestro caso “Libertad y orden”. Para los ingleses “Dieu est mon droit”: Allá por  la godarria de la Reina virgen, es donde más estricto se ha sido, averiguar lo que hacían con los adolescentes en los colegios, si sonaba la campanita que se amarraba a su miembro. Y con la homosexualidad masculina, leer el juicio de Oscar Wilde. Eso sí, no se castigaba el lesbianismo, porque Isabel I  dijo que eso no existía.


¿En cuál gobierno creer? ¿En la democracia de los griegos que filosofaban en el Ágora mientras las mujeres estaban recluidas en el Gineceo, y los esclavos, hombres vencidos en los combates, hacían todo el trabajo? ¿En los egipcios casados entre hermanos, en los romanos en sus orgías, en Napoleón y su código machista?


El gobierno se divide en Ejecutivo, que hace que se cumplan las leyes, Legislativo que crea las leyes y Judicial que  castiga si no se cumplen. No hay ninguna División de Caridades. El “estado” somos todos, politikés significa ciudadano y no «político». Y los gobiernos no se hicieron para enriquecer. La riqueza no es la meta, la meta es sentirse bien consigo mismo, hay ricos que se suicidan.


Acaso el ser humano sea corrupto y ambicioso por naturaleza, pero solo el psicólogo Konrad Lorenz habló de que había un instinto hacia el mal.


“Regalar” no es bueno, un estado paternalista cría hijos dependientes y no autosuficientes. Me baso en mí, cuando de joven pedí, me dijeron: ¡Trabaje! Y fui la única mujer independiente de mi época.


¿Estado Madre Teresa? ¿Qué quisieras que te regalaran, no te sentirías molesto, debiendo siempre algo? ¡Piensa! El que me regala algo, quiere de mí algo que no le voy a dar, mi «yo». En los campos de concentración Viktor Frankl, Psi. de Viena, decía: Todo me pueden quitar menos mi actitud interior.


Psicóloga PUJ Filóloga U. de A.