Columnistas

El ocaso de las Farc
Autor: Jaime A. Fajardo Landaeta
30 de Marzo de 2012


Muchos analistas consideran que el conflicto armado en Colombia tiende a agudizarse, basados en una percepción de inseguridad que los lleva a advertir que las Farc han retomado la iniciativa violenta.

Muchos analistas consideran que el conflicto armado en Colombia tiende a  agudizarse, basados en una percepción de inseguridad que los lleva a advertir que las Farc han retomado la iniciativa violenta.


Creo que esta visión es unilateral y sesga demasiado el sentido en el escenario de la guerra. Otras voces pretenden demostrar que el retroceso en la seguridad obedece a la no aplicación -de manera dogmática- de las experiencias del gobierno anterior. Éstas desconocen los cambios tácticos y estratégicos adoptados en desarrollo del conflicto armado y de la política militar de la Fuerza Pública, al igual que los asumidos por los grupos ilegales, según el contexto del conflicto.


Así las cosas, considero que las acciones militares que desarrollan las Farc contra la población civil y el Estado, antes que demostrar una fortaleza implacable evidencian un agotamiento de su estrategia, independiente de que estén planteando un enfoque basado en la guerra de guerrillas, cuyo impacto inicial siembra zozobra entre la población.


Esta afirmación no desconoce los errores en que han incurrido nuestras Fuerzas Armadas y la tardanza en introducir los cambios que exigían los nuevos niveles del conflicto armado, entre ellos el propio agotamiento de la política de seguridad democrática. Así lo ha reconocido el alto mando militar al adoptar un nuevo plan de guerra, espada de honor, que ha dado como resultado inmediato la neutralización de más de 60 guerrilleros, en una semana, luego del sacrificio de once soldados en Arauca.


Y sostengo que existe ese declive en la estrategia militar de la guerrilla por las siguientes razones: La pérdida de retaguardia en el plano latinoamericano, evidente en el descenso de apoyo por parte de países y gobiernos vecinos, que puede haber desaparecido en algunos o estar muy menguado. La dispersión de sus fuerzas en pequeños grupos, que hace compleja la dirección del Secretariado y reduce su capacidad de maniobra y de inteligencia operativa. Y el tipo de acciones que desarrolla y sus consecuencias en la población civil, que generan cada vez un mayor rechazo de ésta y de la comunidad internacional.


También es claro que los dos últimos operativos contra esa guerrilla se demuestra que, la fuerza pública ha entrado en una nueva fase, las coloca en una actitud defensiva frente al nuevo plan operativo.


La nueva operatividad de la Fuerza Pública indica que el camino que les queda a las Farc es la negociación política, porque si mantienen su accionar de carácter terrorista, agotarán esta estrategia y entonces sólo servirán de esbirros a quienes pretenden mostrar algunas situaciones como fracasos del Gobierno Nacional, para apuntalar opciones antidemocráticas y lesivas para la paz y el futuro de Colombia.