Antioquia

Antioquia’s water supply systems, a foretold wrong
Acueductos de Antioquia, un mal anunciado
Autor: Juan José Obando
24 de Marzo de 2012


Según la Gerencia de Servicios Públicos de Antioquia, los sistemas de acueducto del departamento son obsoletos, hasta el punto que algunos ya ajustaron 150 años de servicio.

Foto: Cortesía 

El alcantarillado del municipio de Argelia, Oriente antioqueño, sufrió graves daños el pasado sábado 17 de marzo, cuando los tubos se rompieron y el agua empezó a brotar de las vías del municipio. Este servicio tiene 65 años de construido.

Antioquia, uno de los departamentos con mayor número de fuentes hídricas en Colombia, presenta un panorama desalentador en materia de acueductos y alcantarillados. La mayoría de los 125 municipios que conforman esta región, tiene graves deficiencias en la prestación de dichos servicios, ya sea por su inexistencia o por el mal estado en que se encuentran.


Según la Contraloría General de Antioquia, solo el 75% de los cascos urbanos municipales y el 45% de las zonas rurales, cuentan con el servicio de agua potable, una necesidad que cada día se le hace más difícil satisfacer a las comunidades, si tenemos en cuenta que donde existen plantas de tratamiento, no tienen servicios y donde hay redes de acueducto y alcantarillado se carece de mecanismos para potabilizar el agua.


Este panorama se presenta fuertemente en regiones como el Bajo Cauca, Urabá y Magdalena Medio antioqueño, en municipios como Nechí, Puerto Nare y el corregimiento de Currulao, en Turbo. Según el coordinador de Servicios Públicos de Nechí, Julio César Imbet, los 22.400 habitantes que tiene el municipio, cuentan actualmente con el servicio de acueducto. “A finales del año pasado, por causas del invierno, se produjo la rotura de la vía que conduce al municipio y de algunos postes de electricidad, causando la interrupción del servicio de energía que alimenta la planta de tratamiento de agua. El servicio se restableció tres días después, gracias a una nueva planta que fue enviada desde Medellín”, indicó Imbet.


De acuerdo con esta información, la situación actual por la que pasan los habitantes de Nechí pareciera ser tranquila y buena, en cuanto a la adquisición y al uso del agua. Sin embargo, la realidad es otra.


Nechí no cuenta con el servicio de alcantarillado, ya que no tiene un sistema para la recolección y evacuación de aguas residuales. Algunos sectores como el comercio, instalaron desde hace 15 años unos tubos de forma artesanal, que conducen el agua al río Cauca. “Pese  a que el servicio de agua ha mejorado en los últimos años, todavía llega turbia y un poco contaminada. Hay que recordar que el agua proviene del río Cauca y es tratada en una planta”, expresó Luis Fernando Pérez, dueño de un minimercado. “Otro problema es que no tenemos alcantarillado. El agua de las casas y los negocios es depositada en las calles y quebradas a través de caños, causando malos olores y enfermedades a las personas”, concluyó.


Pese a que el 60% de la cabecera municipal tiene redes instaladas, todavía no están funcionando.


Problemática en otros municipios


Al igual que en Nechí, el acueducto del corregimiento de Currulao, Urabá antioqueño, presenta graves problemas en su estructura y en su funcionamiento. El agua que es extraída ingresa a pozos profundos, para luego ser transportada a la planta de tratamiento. “Aunque el agua es de buena calidad, tan solo tenemos servicio de agua dos horas al día”, expresó Clara Mosquera, habitante del corregimiento.


Por esta razón, en la mayoría de las viviendas se han construido pozos de almacenamiento, que en época de verano se secan, obligando a las personas a sacar agua de los ríos cercanos. Por su parte, la zona urbana de Currulao tiene alcantarillado por gravedad, a través del cual se descargan todos los deshechos a sus afluentes hídricos. Al poco tiempo de prestación del servicio de agua, se suma el recorrido que deben hacer los residuos al aire libre, que producen brotes de enfermedades como diarrea, vómito e infecciones parasitarias.


“En Puerto Nare la situación es menos grave, gracias a que ya se logró construir la primera etapa del Plan Maestro de Alcantarillado y se han hecho reposiciones y ampliaciones de infraestructura”, resaltó la gerente de Empresas Públicas de Puerto Nare, Carolina Duque. Sin embargo, actualmente se presentan necesidades de reposición de tubería en algunos tramos.


Finalmente, no tenemos que ir muy lejos de Medellín para encontrar esta problemática, ya que Cisneros, municipio ubicado a tan solo dos horas, tiene un acueducto obsoleto que hace imposible la obtención de un agua óptima para el consumo humano. Según Cristóbal Granada, gerente de Servicios Públicos de Cisneros, los habitantes nunca han disfrutado de agua potable por lo que deben gastar el 30% de sus ingresos en la compra de agua embotellada. Algunos habitantes coinciden en que al momento de presentarse lluvias, el agua que sale por los grifos tiene pantano y hasta excremento de animales. La Alcaldía actual informó que en 24 meses con la ayuda del Gobierno Nacional y Departamental el municipio de Cisneros tendrá agua potable.  


El Gobierno Nacional, previendo futuros inconvenientes en acueductos y alcantarillados durante las próximas olas invernales, tiene destinado $4 billones para 2012 a nivel nacional con posibilidades de irlos incrementando en los próximos años.




Agua para la Prosperidad


"El programa ‘Agua para la Prosperidad’, es la nueva estrategia del Gobierno Nacional para atender las necesidades en materia de agua potable y saneamiento básico en el país. El reto del Gobierno para lograr resultados diferentes a los fracasados Planes Departamentales de Agua e impactar con esta nueva estrategia que parece al fin incluir lo rural", expresó el senador Eugenio Prieto.


Para tal fin es importante que EPM vea en el Departamento, los municipios y las organizaciones sociales, unos aliados para el desarrollo y que su vinculación en el Programa de "Agua para la Prosperidad" en Antioquia, sea una verdadera "empresa social", que le permita a Medellín adelantar una política de equidad regional y compensar los beneficios obtenidos de la región.