Palabra y obra

Balance in Humberto Pérez
El equilibrio en Humberto Pérez
24 de Marzo de 2012


El artista antioqueño ha realizado exposiciones en Bogotá, Cali, Medellín, Pereira, además de Estados Unidos y México

Foto: Cortesía 

La última exposición de Humberto Pérez fue realizada en la Universidad Eafit en 2006. Durante la muestra, además de su obra, fue presentado su libro "Prácticas, bocetos y maquetas para un teatro leve", que cuenta con introducción de Héctor Abad.

Óscar Jairo González Hernández.
Profesor Comunicación y Lenguajes Audiovisuales. Universidad de Medellín.


Como una “Esencialidad equilibrada”, así describe su obra el pintor Humberto Pérez: una pintura que está entre lo racional y lo irracional, entre el más allá y él más acá, como él mismo dice.
Esta es una de las pocas, sino la única, entrevista que ha dado durante toda su vida. Es un hombre reservado y silencioso. Habla solo con el arte, no dice más. 


-¿En qué momento se hizo consciente de que su camino, su vida, sería en el arte?


“No creo estar muy convencido de que el arte es un camino o ’mi camino’, es más bien una metamorfosis imposible de parar”.


-¿Para desarrollar su experiencia estética, recurre o se apoya usted totalmente en la razón, la racionalidad, o también hace inclusión, mezcla con lo intuitivo o sensible?


“Es lo que he llamado ’Esencialidad equilibrada’. Uno se apoya en lo racional y en lo irracional, en el más allá, en el más acá. Todos los sentidos captando algo. (Yo trato de oír a Piero della Francesca y no oigo nada, pero esa sordera me ayuda a ver más profundamente”.


-¿En qué momento y cómo halló usted los temas que trata en su obra: se encuentran en conexión o en relación con sus obsesiones, sus sueños, lo ideal o más bien lo real?


“Todo sale de un territorio, no de temas craneados. Si uno esta asentado en su territorio interior, los bocetos preliminares fluyen con cierta facilidad (aunque ni tanta). El territorio es una mezcla de todo. Desde genomas hasta infecciones de la garganta. El territorio es la gran incógnita. Es un misterio y no tengo idea de cómo se aclara (¡además para qué!)”.


-¿Qué poder o presencia en su obra le concede y le da usted a la naturaleza? ¿Cómo se expresa en sus cuadros y en usted mismo?


“La naturaleza es la única fuente de la ‘Esencialidad equilibrada’, es la única que puede iluminar hasta donde ‘No hay naturaleza’. El yo mismo no existe, existe ‘mi’ naturaleza esencial. Creo”.


-¿Qué relevancia en su tarea estética le da al dibujo (“Un dibujo no es una cosa... es un acto”, dice usted) y a la pintura? ¿Al boceto? ¿Al proyecto?


“Creo que tenemos que volver al ‘Territorio’. Uno no hace ‘Cosas’ en un territorio, uno actúa. Va un poquito más allá de pensamientos o ideas”.


- ¿Por qué Della Francesa, Holbein, Velásquez, Schiéle, Rops, Hölder? ¿Cuándo hace la elección de cada uno de ellos y es que conversa con ellos por medio del arte? 


“Yo no los selecciono, ellos me seleccionan para regañarme o abrirme una puerta enorme. Tiene que ser enorme para yo poderla ver. Estos señores amables y grandiosos le devuelven al mundo la esperanza. Una conversación con cualquiera de ellos es como oír a Monteverde con los ojos. Estoy citando a Héctor Abad Faciolince, excelso practicante de conversaciones en silencio”. 


- ¿Por qué denomina “Pequeñas conversaciones íntimas” a esas conversaciones? ¿Qué es allí lo íntimo, lo interno?


“Porque como no nos vemos cara a cara me queda más fácil hacerles preguntas que nunca sería capaz de hacer de otra manera. Preguntas ingenuas. Que son las que yo llamo ’íntimas’. Cuando uno establece un diálogo con señores de ese calibre y a través de obras de gran calibre, las preguntas empiezan a tener respuestas insospechadamente profundas. Son la esencia de un sentimiento de siglos”. 


- ¿Por qué intenta hacer trayecto por la historia del arte? ¿Considera que un artista necesita conocer la historia del arte para su formación estética?


“Yo sí trato de viajar en el tiempo, me ayuda a conseguir atemporalidad y a resistirme a la moda y al mercado. Esto hace que algunos de mis amigos silenciosos sigan vivos después de 400 años.
¿Conocer la historia del arte? Importantísimo saber quiénes son inmortales y por qué”.


- ¿Qué consideración le merecen las facultades, academias y talleres de arte en la labor de formación de artistas?


“Casi imposible de contestar. Cuando el arte salió de los talleres (de lugares de trabajo y aprendizaje) y pasó a la “Turris Eburnea” – mundo intelectual – cambió su razón de ser y se convirtió en filosofía. Yo creo que para bien. Cuando se acabaron los mecenazgos el artista tuvo que convertirse en experto en mercado, relaciones públicas, ingeniería de producción, publicista de medio pelo, etc.; con un deterioro catastrófico de la ética, la estética y de su razón de ser”.


- ¿Qué reflexiones le merece el arte moderno? ¿Cómo se relaciona con él, que le interesa y que rechaza?  ¿qué le dice una instalación o un performance?


“Modernismo no es en sí mismo una virtud o una condición sobresaliente. Hay gran arte moderno y una cantidad aterradora de mal arte moderno. También es un indicador importantísimo de ‘Ideales culturales’. A veces (muchas) no son ‘Ideales’ sino tonterías. Y lo mismo pasa con absolutamente todas las expresiones del ser humano. Yo no estoy calificado para rechazarlo, ni aceptarlo. El mérito que me hace aceptarlo y amarlo: ‘La cantidad de humanidad individual, fundida en la obra’”.


- ¿Considera que el artista debe cumplir con un papel en la sociedad y tener una responsabilidad frente a ella, o solamente frente a sí mismo, con su arte?


“Si uno hace con toda la seriedad y toda la dedicación lo que cree que hace bien está cumpliendo a cabalidad con la responsabilidad social. Si estamos hablando de ‘arte comprometido’ tengo que citar a Borges: ’Decir que hay arte comprometido es como decir que hay equitación protestante’”. 


- Frente a las modernas tecnologías y su incesante evolución: ¿Qué papel cumpliría para usted el arte?


“El arte, bien entendido, el ‘hacer arte’, es simplemente mantener una relación sensible con todo. El arte es un vehículo de sensibilización que conduce a una sabiduría clara y profunda. No importa cuántos equipos fascinantes sean mercadeados diariamente, siempre será necesaria la sabiduría clara y profunda. El computador más espectacular del mundo es nada con un idiota al frente”.


- ¿Qué dibujante colombiano ha influido en su trabajo?


“Todos los dibujantes a los cuales uno se arrima influyen notablemente. Me acerqué y estudié a Juan Cárdenas, Roda, Oscar Jaramillo, Grau, Alcántara y Manuel Hernández. El dibujante supremo en Colombia en este momento es José Antonio Suárez. Es un gurú misterioso, de la exquisitez del verdadero dibujo. Dedicación absoluta y reverencia por el oficio”.


- ¿Qué opinión tiene usted sobre la importancia de participar en salones nacionales o regionales?,  ¿los premios, impulsan a los artistas o más bien operan de manera contraria?


“¡Son importantísimos! Son la certificación más oficial y más seria del arte colombiano. Si es un personaje ‘certificado’, nos salva de ser ciudadanos de segunda”.


- ¿Qué es para usted y como se expresa en su obra lo femenino?


“Lo femenino es parte integral de absolutamente todo, es el bien conocido Ying-Yang. Donde no se entienda o se ignore, todo sale áspero, roñoso, turbulento y caótico. Sin lo femenino no se consigue jamás la ‘Esencialidad equilibrada’”.



Humberto Pérez


Nació en Medellín en 1931. Sus estudios de arte los realizó en el Art Center School of Design y Art Center, ubicado en Pasadena, California. Sus maestros fueron Harry Carmean, Glen Vilppu y John Edmoson.


Sus obras están en las colecciones del Museo de Arte Contemporáneo de América Latina, Museo de Arte Moderno de Medellín, Museo de Arte Moderno de Bogotá y Compañía Suramericana de Seguros.


En la Bienal Internacional de Arte Contemporáneo de Florencia, en Italia, recibió el Premio Lorenzo El Magnífico en la categoría Vida y Obra.