Editorial

Derechos Humanos y prejuicios
22 de Marzo de 2012


Como si el mandato de entregar un informe anual sobre los derechos humanos fuera el de extender una censura a cualquier precio, los funcionarios no dejaron pasar la ocasi髇 para "halar las orejas" a Colombia.

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Colombia, Bolivia y Guatemala, tres países que solo tienen en común su condición de ser de Latinoamérica, se convirtieron en el centro de debate de la reunión del Consejo de  Derechos Humanos de la ONU correspondiente al día de ayer, que hizo parte de las sesiones ordinarias del organismo que por estos días se realizan en Ginebra, Suiza. Como podía esperarse de una reunión convocada por esa entidad, nuestro país volvió a ser objeto de las críticas de la alta burocracia internacional que parece no haber notado nuestra transformación en materia de seguridad y respeto por los derechos humanos. ¿Prejuicio, conveniencia, falta de investigación?, todos estos factores confluyen para mantener una visión sesgada sobre realidades en constante cambio.


Tenemos gran respeto por los países con los que fuimos llamados a cuentas en la sesión que comentamos y a los que también deben haber tratado injustamente. Sin embargo, no entendemos el parámetro que le permite a ese organismo equipararnos con Guatemala y Bolivia, dos de las naciones de nuestro continente que acumulan más complicados historiales de golpes de estado y sangrientas dictaduras militares, mientras nuestra historia se caracteriza por la estabilidad republicana.


Como si el mandato de entregar un informe anual sobre los derechos humanos fuera el de extender una censura a cualquier precio, los funcionarios no dejaron pasar la ocasión para “halar las orejas” a Colombia, reiterando críticas que desde hace varias décadas nos vienen haciendo y que no solo son inaceptables, como lo han sido desde que ese organismo se empeñó en caricaturizar al Estado colombiano, sino que ahora resultan anacrónicas, pues si algo ha variado en el mundo es la situación de derechos humanos y de seguridad en un país que tiene derecho a que se le considere ejemplo mundial en protección a las víctimas y decisión de castigo a los violadores de la ley.


Cuando el Consejo afirma que en algunas regiones se presentan los mal llamados “falsos positivos” y se ratifica diciendo que “algunos oficiales del Ejército continúan negando la existencia de las ejecuciones extrajudiciales”, mientras destaca positivamente las acciones del Gobierno en procura de sanear las Fuerzas Armadas y las normas drásticas contra esos delitos, demuestra que, como le han señalado sus críticos, se resiste a admitir lo que ya deja entrever en el sentido de que las violaciones a los derechos humanos o los delitos de algunos miembros del Ejército son atribuibles a casos aislados no a una política de Estado.


En ese mismo orden de ideas, es inaceptable la condena a priori que se hace a la jurisdicción penal militar con afirmaciones como la de la subcomsionada de Derechos Humanos, Kyung-wha Kang, que expresó “preocupación” por la reforma que busca restaurarla y pidió al Gobierno “que considere la jurisprudencia del Comité de la ONU de los Derechos Humanos en este asunto”, eufemismo que pretende ocultar su inadmisible condena al fuero militar, tradición del derecho internacional que ofrece garantías, no impunidad, a los servidores públicos que defienden la vigencia universal de los derechos en sociedades amenazadas por el terrorismo y el crimen.


Como los funcionarios del Consejo de Derechos Humanos, los colombianos también estaríamos más cómodos si en el país se hubiera logrado el pleno control de la violencia. Ese, lamentablemente, es un ideal difícil de alcanzar incluso para los países más desarrollados, como lo demuestran recientes episodios en Europa. En ese sentido, y una vez más, nos sentimos interpretados por los voceros del Gobierno Nacional que proclamaron ante este curioso “tribunal de honor” de la comunidad internacional que “el respeto y garantía de los defensores de derechos humanos en el país ha sido un compromiso permanente”, no por algunos voceros extremistas que ven apariciones donde solo hay sombras. 




Comentarios
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rodrigo
2012/03/22 07:20:14 am
Cuando vemos que en las calles de nuestras ciudades y hasta el rinc髇 m醩 alejado de colombia, caen abatidos ni駉s, jovenes y adultos por esa vilolencia insertada desde la violencia intrafamiliar hasta la reyerta callejera, y no nos inmutamos, desde afuera como que si se nota la cosa.