Columnistas

De pasquines y pasquineros
Autor: Bernardo Trujillo Calle
17 de Marzo de 2012


La denuncia anónima que despertó de su letargo de años a la Comisión de Acusaciones de la Cámara para iniciar contra 209 magistrados de las altas Cortes una investigación por el llamado “carrusel de las pensiones”, es lo que se llama un pasquín.

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La denuncia anónima que despertó de su letargo de años a la Comisión de Acusaciones de la Cámara para iniciar contra 209 magistrados de las altas Cortes una investigación por el llamado “carrusel de las pensiones”, es lo que se llama un pasquín y los autores, pasquineros.  El innoble fin perseguido y la máscara de los autores, ya recibieron de la Contralora Sandra Morelli el primer rejón de muerte: “Se trataría de sabotear la verdadera investigación del carrusel de pensiones o de inhabilitar a los magistrados titulares para que no se pronuncien sobre el tema” (El Espectador, 12,03).  Es un engaño tan elemental, que se desploma por irreal y absurdo.  Por eso precisamente, no debió ser recibido con la solemnidad que se gastó la Comisión, ni debió dársele curso antes de hacer, por mera cautela, una previa averiguación de semejante embuchado al que nadie, ni los propios representantes investigadores, le da crédito.


La reacción no se hizo esperar. Los presidentes de las Cortes Constitucional y Civil fueron los primeros en desmentir el pasquín. Con datos ciertos a la mano, fueron desmontando el falaz infundio al punto que sobre su contenido lo único que parece ser un hecho, es el afán de confundir a la opinión, maltratar la justicia y hacer causa común con quienes vienen de tiempo atrás en una tarea de descrédito de la única barrera que se interpuso contra la corrupción de los mandamases del país. Como no han podido conseguirlo por medios más ortodoxos, más realistas, recurren a una fantasía que desborda las fronteras de la razón, creando en mentes porosas susceptibles de impresionar, la imagen del magistrado corrupto, politizado, perseguidor. Es, en suma, una vieja táctica gastada de meter en el mismo saco a los buenos y a los malos para que los unos salven a los otros.


¿Que hay algunos de esos magistrados que están seriamente comprometidos en el carrusel? Claro que sí. Ya la Contralora los está investigando y sus nombres y apellidos fueron publicados, sus bienes embargados y ninguna argucia, amenaza velada, intriga llovida, ha valido contra la determinación de la valiente funcionaria que ha sostenido una agria polémica con la Comisión de la Cámara que reclama la competencia de la investigación de los aforados, cuando el problema consiste en que por un lado va lo penal y por el otro lo de la responsabilidad civil.  El Estado va en busca de obtener el resarcimiento económico a causa del abusivo comportamiento de compadrazgo cometido por el grupo de magistrados del Consejo Superior de la Judicatura, estimado por el momento en más de 13 mil millones de pesos arrancados al tesoro público. Los actos de magnanimidad de los investigados funcionarios no fueron hechos con sus dineros propios, sino con la caja de caudales sin fondo de los colombianos.


Se diría hoy que faltó valor político a los congresistas, al gobierno y a la Corte  misma, que retiraron del proyecto de reforma constitucional lo relacionado con la supresión del perturbador Consejo Superior de la Judicatura, duramente cuestionado en una de sus Salas. Es que el poder burocrático que tiene, hace que su brazo larguísimo llegue a los lugares más impensados con el regalo de un decreto de nombramiento o de traslado, etc. Basta leer los artículos que fijan sus competencias para entender el por qué de ciertas complacencias.


Pero el calor no está en las nuevas sábanas que tendió el anónimo pasquín, esa anodina denuncia que ha conmovido con justa razón a las Cortes por su inusitada beligerancia alcanzada en los medios como tema de denuncia contra la magistratura nacional. Eso tiene una historia más larga y unos personajes de mayor vuelo político cuya sola mención escuece. Las Cortes han resistido embates de mayor calado que este pobre y misterioso escrito de quien sabe quién. Sólo que también se estrellará contra el buen nombre de las Cortes que parecen estar curadas de espantos. Conozco al joven presidente de la Comisión de Acusaciones, fredonita por más señas, y creo de buena fe que no se dejará meter chucha por liebre. Hombre, Germán Blanco, haz valer ese apellido tan significativo. No necesitas consultar el Oráculo de Delfos.




Comentarios
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rodrigo
2012/03/17 12:23:55 pm
La majestad de la justicia se ha quebrantado desde muchos flancos y es de esperar que los llamados factores reales de poder atenten contra la judicatura. Pero mientras que magistrados y fiscales de alto pelambre continuen presentàndose a los medios como estrellas de la faràndula, muchas mas denuncias llegaràn en contra de los togados.,