Antioquia

X-ray picture of an inherited violence
Radiografía de una violencia heredada
Autor: Andres Fernando García Hernández
16 de Marzo de 2012


Un estudio realizado por la Arquidiócesis de Medellín permitió establecer que cada vez los sicarios son más jóvenes y que a partir de 2011, aumentaron los homicidios a menores de 11 años.

Foto: EL MUNDO 

Ilustración: Mateo Camargo H 

Tas, tas, tas. Se escuchan algunos disparos. Es abril de 1994 y las balas ilegales de un revólver mal utilizado acaban con la vida de Juan Carlos, un muchacho de 17 años, habitante de uno de los barrios periféricos de la Comuna 8 de Medellín.


Como Juan Carlos, cientos de jóvenes murieron en la década de los noventa inmersos en una era de violencia que los envolvió tal vez en contra de su voluntad, porque no tenían otras posibilidades, por el abandono estatal, el descuido de sus padres o simplemente porque ese era su destino, ser un elemento más de esa accidentada vida juvenil de la última década del siglo XX.


Es 2011. En una de las esquinas de lo que hoy se conoce como la Ciudadela Nuevo Occidente, en ese punto cardinal de la ciudad, está Federico*. Un vivo reflejo de esta problemática que parece sin doliente.


Él tiene 18 años de edad y “trabaja” para uno de los combos de Medellín, cuidando la plaza de vicio y las fronteras del territorio en el que opera su grupo. Iniciando la segunda década del siglo XXI, las condiciones no son muy diferentes a las de los años noventa.


El estudio


Según las estadísticas del Instituto Nacional de Medicina Legal, entre los meses de enero y septiembre de 2011, en Medellín fueron asesinados 681 jóvenes, de los cuales 16 eran menores de 14 años.


Teniendo estas bases como punto de partida, tres profesionales de Sicología y Trabajo Social, realizaron la investigación “Aproximación al Homicidio Juvenil: enero a septiembre de 2011”. El estudio fue apoyado por la Arquidiócesis de Medellín y la ONG alemana Misereor.


En dicho estudio, se pudo establecer que la mayoría de los homicidios se dieron porque los jóvenes cada vez más se están vinculando a las pandillas y combos. “Esto se da porque los niños son mano de obra barata y como no tienen una moralidad determinada, son más flexibles para asistir a ciertas prácticas delictivas, porque no tienen un proyecto de vida establecido y los combos le presentan una alternativa de trabajo, además, por la flexibilidad de la Ley”, aseguró Sergio González, uno de los investigadores.    


Lo que prendió las alarmas y originó la investigación, fue el continuo asesinato de varios líderes de agrupaciones de Hip-Hop y de Rap el año pasado, todos de la Comuna 13. “De ahí nació la idea de preguntarse ¿por qué están matando a los pelaos?”, precisó González.


Conclusiones


El estudio permitió determinar que en los barrios donde las plazas de vicio son controladas de forma hegemónica por una organización delincuencial, como es el caso de la zona nororiental, comunas 1, 2, 3 y 4, el índice de homicidios es menor, incluso lo comparan con el que presenta el sector de El Poblado.


Por otro lado se encuentran las grandes disputas de las bandas criminales al servicio del narcotráfico, que es lo que sucede en las comunas 5 y 6, Castilla y Doce de Octubre, donde la banda de “los mondongueros”, en el intento por apoderarse de territorios, el año pasado desencadenaron una gran guerra.


Algo similar sucede en las comunas 8 y 9, Villa Hermosa y Buenos Aires, pero en las periferias. “Villa Hermosa se está convirtiendo en una comuna muy peligrosa, pero no es toda la comuna, es la periferia, esos barrios que limitan con Santa Elena como La Sierra, Villa Liliam y Las Estancias”, aseveró González.


Según esta investigación, es preocupante la situación de la Comuna 10, La Candelaria, pues se evidencia que la delincuencia común es muy grande en el centro de la ciudad, especialmente en los sectores de El Chagualo y Barrio Triste, a pesar de estar cerca de la sede del Gobierno Municipal y de que es una zona muy concurrida.   


La herencia


Las grandes bandas están organizando pequeños combos en varios barrios de Medellín, sobre todo en algunos que desde hace 20 o 30 años viven en la cultura de la violencia, como por ejemplo el barrio Trinidad, de Guayabal, Moravia, en Aranjuez, Kennedy, entre Castilla y Doce de Octubre, La Sierra, en Villa Hermosa y Las Independencias, en la Comuna 13.


Según el investigador Sergio González, esos son espacios que reproducen la violencia porque esta siempre ha estado ahí. Varias de las familias han vivido en ella, se han acostumbrado a ella, tal vez la han adquirido como una forma de vida y se han encargado de reproducirla. “Es una cultura violenta que corre por las venas de muchos jóvenes”, puntualizó.


Mientras tanto, Federico* sigue arriesgando su vida al servicio de uno de los combos en Nuevo Occidente, un centro de tráfico de droga y armas, utilizado, al igual que San Antonio de Prado y Altavista, para la incursión de las grandes bandas criminales a la ciudad.


*Nombre cambiado.




Alternativas


La intención de este estudio, según el investigador Sergio González, es tratar de intervenir esas comunidades donde la cultura de violencia es hegemónica, brindar acompañamiento desde las organizaciones sociales y del Estado, buscando siempre el compromiso desde múltiples instituciones siendo la familia la más importante.


La Arquidiócesis de Medellín, a través del programa Semillas de Paz, asesora jurídica y socialmente a familias desplazadas y acompaña a los jóvenes en procesos de empoderamiento de los planes de participación, para que las mismas comunidades procuren la accesibilidad de los derechos ante la Administración.


Igualmente, cuenta con un proyecto en el que 60 jóvenes fueron formados en un programa de políticas públicas, del cual varios son partícipes del Consejo Municipal de la Juventud y uno de ellos es edil de una de las comunas.




Las autoridades


Según el general Yesid Vásquez, comandante de la Policía Metropolitana, en lo que va del 2012, en Medellín se han registrado 22 homicidios de menores de edad, contra 49 homicidios registrados el año pasado en el mismo periodo, para una reducción de 27 casos. Por esos 22 homicidios se han capturado dos personas indicadas de haberlos cometido.


Para el general Vásquez, la participación de menores de edad en homicidios, es una estrategia de las bandas delincuenciales porque saben que a veces salen exentos de cualquier responsabilidad, pero aseguró que desde ya se realiza un trabajo con la Fiscalía sobre la Ley de Seguridad Ciudadana, con la intención de aplicar una norma severa sobre aquel que utilice un menor de edad en estos delitos. "Ya vienen unos resultados de algunos procesos y esperamos que esas capturas nos ayuden a sensibilizar y prevenir a los delincuentes", precisó.