Columnistas

¿Por qué tanta rabia? ¡Salud!
Autor: Anibal Vallejo Rendón
16 de Marzo de 2012


Afortunadamente se acabó la temporada taurina y quedaron los coletazos a ultranza de algunos defensores del espectáculo, como las banderillas negras de castigo que aplicó la periodista española Salud Hernández.

Afortunadamente se acabó la temporada taurina y quedaron los coletazos a ultranza de algunos defensores del espectáculo, como las banderillas negras de castigo que aplicó la periodista española Salud Hernández, dejando en el ambiente una sarta de “varetazos” a lanzar con frecuencia en sus apariciones, a una sociedad que recibe insultos que no puede devolver por el mismo medio. No era para perder los estribos, ya que si hubiera sido en el ruedo que tanto quiere, mal rato habría pasado frente al toro en su deseo por hacerle a los detractores lo que sus amigos hacen con los toros y ahí sí habría quedado salpicada de esa sangre que quiso chisguetear a los anti taurinos.


¡Qué salida de tono de una periodista que lo menos que debe ofrecer es el respeto por sus lectores, provengan de donde provengan! No hay justificación para lanzar improperios, que no argumentos, a diestra y siniestra, para uno y otro lado y salpicar a una sociedad que le ha abierto sus puertas y le ha permitido participar en organizaciones que de manera eufemística se identifican con palabras que debería incorporar en sus actuaciones públicas, “libertad” y “esperanza”.


Esa retórica que tanto obnubila a ciertos defensores del espectáculo taurino está mandada a recoger y el ultraje a grupos sociales que nada tienen que ver en este asunto constituye una “gaonera”, una repetición de lances hechos tantas veces como improperios, que quiso repartir a  ver a quién le caen. A qué viene tanto repudio por los perros que nunca han recibido alguna referencia de solidaridad de su parte, cuando azuza irresponsablemente contra ellos y ridiculiza a sus protectores. No le basta y sobra con los frecuentes envenenamientos masivos y matanzas indiscriminadas de esas “ratas con alas”, como las llama. No le basta y sobra con recordar al Generalísimo Franco cuando el 18 de octubre de 1959 posó camuflado de cazador ante las 4.601 perdices que mató acompañado entre otros por el marqués de Villaverde  en una jornada en la Encomienda de Mudela, muy bien secundado con otros personajes que Salud debe admirar y no necesito recordarle. Buen ejemplo tiene para emular con el llamado “escopeta nacional”, de quien quizás aprendió a lanzar sus indultos como en regadera. Estas son las lecciones que nos quiere dar como si no tuviéramos con la herencia recibida desde Aguarón hasta Zuera, pasando por Barracas, Calatayud, Chinchón, Daroca, Elche de la Sierra,  Fuenlabrada, Huesca, Grazalamea, Hita, Igea, Jativa, Longares, Medinacelli, Nalvacarnero, Olmedo, Pamplona, Quinto de Ebro, Ricla, Soria, Tarazona, Ubeo, Villafames, Yeste, Zaragoza…  En todas las regiones de su país, todos los días del año matando animales. Actos que rayan con la barbarie, falta de sensibilidad, salvajismo, rituales religiosos, mal llamadas fiestas, tortura, martirio.


¿De dónde es usted? Nefasta herencia que nos dejó marcada el alma y para rematar el rechazo que les generamos cuando nos prohíben la entrada. Para qué ir allá, si usted está aquí. ¡Con usted nos basta y sobra doña Salud!  ¡Ah! Y no se coma su rabia.