Columnistas

Una ciudad ejemplar
Autor: Sergio Esteban V閘ez
15 de Marzo de 2012


La semana pasada fui invitado por el Consejo de Relaciones Internacionales de Montreal (Corim) a asistir a una importante exposici髇 acerca del liderazgo cada vez mayor de Montreal y de su regi髇.

La semana pasada fui invitado por el Consejo de Relaciones Internacionales de Montreal (Corim) a asistir a una importante exposición acerca del liderazgo cada vez mayor de Montreal y de su región, el Quebec, en el campo internacional de las artes y las letras.


Una vez más, quedé sorprendido ante la curia con la cual Montreal, muy especialmente a través de entidades tan activas como el Corim, ha sabido hacerse en el mundo a una marca de “ciudad ejemplar”.  


En el campo de la cultura, en el cual se enfocó el mencionado evento, hay que mencionar que Montreal es la ciudad de mayor dinamismo cultural del Canadá.  Cuenta con más de 30 museos y en ella tienen lugar más de 100 festivales. 


Montreal, y su provincia, el Quebec, son sede de algunas de las más prestigiosas compañías circenses del mundo, incluyendo el Circo del Sol.  Cuenta, además, con la Escuela Nacional de Circo, única institución de formación superior en Artes Circenses en América del Norte.  


Es una ciudad que ha conservado y aprovechado su patrimonio histórico y arquitectónico, que la hace acreedora al título de “la ciudad más europea de Norteamérica”. 


Pero, si de otras temáticas hablamos, en todas ellas queda también claro que la impecable imagen internacional de Montreal ha sido bien ganada:


Canadá, especialmente Montreal, es admirado mundialmente en materia de defensa de derechos humanos.  Es, además, una sociedad que ha logrado superar sustancialmente los prejuicios y la discriminación por motivos de género, raza, religión u orientación sexual, entre otros (Canadá ocupa el primer puesto entre los países del G7 en cuanto a igualdad de oportunidades).


Montreal brilla en el ámbito internacional como abanderada de la multiculturalidad (acoge alrededor de 120 culturas en su territorio).  


Es una de las ciudades más seguras del mundo.  Por añadidura, en esta ciudad, la gente no teme al policía, sino que lo ve como un amigo o como una persona confiable y decente cuya función es proteger a la comunidad. 


Es reconocida en el mundo como “ciudad solidaria”, reputación que ha crecido significativamente desde la Cumbre de Montreal, en el 2002, cuando determinó sus principales planes en relación con este sujeto.


Es la tercera región metropolitana de América con mejor calidad de vida, y, en cuanto a Infraestructura, Montreal es segunda en Norteamérica.


Es la ciudad de mayor práctica bilingüe en el Canadá. Y es también la más trilingüe, con un 18% de la población que domina al menos tres idiomas.


En cuanto a liderazgo en temas medioambientales, Montreal cuenta con el “Mercado Climático de Montreal”, creado por la Bolsa de Montreal y el Chicago Climate Exchange, el primer sistema de intercambio de cuotas de emisiones de gas en lo relacionado con el efecto invernadero.  Así, han desarrollado en Canadá un sistema importante de “finanza” y regulación de emisiones de carbono.


Además, Montreal fue gestora del Protocolo de Montreal, el cual, hasta el momento, ha sido firmado por 196 países; esto lo convierte en el primer protocolo ambiental que ha alcanzado ratificación universal.


Esta metrópolis, sede de los Juegos Olímpicos de 1976,  goza de la cultura de una muy significativa comunidad de conductores de vehículos automotores que han adoptado una conducta de respeto al peatón y de abstinencia del consumo de bebidas alcohólicas en el momento de conducir. Es también una ciudad con avanzados y numerosos recursos disponibles para facilitar la vida de los discapacitados de toda índole.


Cuenta con un consolidado y moderno sistema de reciclaje y de reutilización de materias residuales, cuyo éxito ha dependido en buena medida de la consciente colaboración de los ciudadanos.


Por lo demás, Montreal, con Toulouse y  Seattle, es una de las capitales mundiales de la industria aeroespacial y, al mismo tiempo, es la Capital de la Aviación Civil Internacional.


Está posicionada como la segunda “ciudad de la ONU” en Norteamérica (por ser sede de la OACI y del Instituto de Estadística de la Unesco) y acoge más de 60 organizaciones internacionales.


Y, como si fuera poco, recientemente fue señalada como la segunda gran metrópolis norteamericana con mejor desempeño a la hora de salir de la recesión económica mundial.


A los colombianos nos sería conveniente aprender de Montreal, en aras de la consolidación de nuestras grandes ciudades como metrópolis cambiantes que puedan avanzar a pasos agigantados hacia la paz y la equidad.