Editorial

Atención al Chocó
13 de Marzo de 2012


Nunca es tarde para que la Nación, con todas sus potencialidades, intervenga de manera estructural y profunda en la solución de los múltiples problemas del Chocó.

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Acto de elemental justicia con el pueblo más pobre, desprotegido y aislado de Colombia fue la decisión del presidente Juan Manuel Santos de reunir ayer su Consejo de Ministros en Quibdó, para responder al clamor de sus nuevos gobernantes, dirigentes y comunidad en general, víctimas en las últimas semanas del asedio criminal de las Farc y de las bandas del narcotráfico.   


Es una lástima que para tal intervención de los poderes centrales, tuviera que producirse el llamado ‘paro armado’ de la delincuencia organizada, que alteró la apacible vida de los chocoanos durante una semana, sembrando temor y confusión con sus pasquines amenazantes; perturbando las actividades educativas, laborales y cívicas; traumatizando sus precarios medios de transporte por vías terrestre, fluvial y aérea; causando desabastecimiento de productos esenciales y provocando cuantiosas pérdidas a empresarios del comercio, la industria y la minería.


Nosotros creemos que nunca es tarde para que la Nación, con todas sus potencialidades, intervenga de manera estructural y profunda en la solución de los múltiples problemas del Chocó. Y este es un momento político interesante para hacerlo, pues al frente del Departamento está un dirigente muy bien preparado, con experiencia y, sobre todo, ajeno a las clientelas que durante décadas controlaron el poder y lo utilizaron en su propio beneficio. Y al frente de la Alcaldía de Quibdó está una dirigente que puede marcar diferencias con sus antecesores y dejar una meritoria obra de gobierno, si consigue mantenerse independiente de la vieja política y, especialmente, de la influencia del exgobernador Patrocinio Sánchez Montes de Oca, sancionado por la Procuraduría antes de terminar su mandato. 


El doctor Luis Gilberto Murillo Urrutia, elegido gobernador en octubre pasado con el aval de Cambio Radical y como candidato de la Coalición por la Unidad y el Progreso del Chocó, es un ingeniero de Minas, con Maestría en Ciencias de la Ingeniería, experto en políticas públicas, en quien confiaron las mayorías chocoanas porque en los últimos diez años, en lugar de estar metido en la política menuda de su departamento, se dedicó a prepararse mejor en los Estados Unidos y a prestar sus servicios a prestigiosas instituciones, como la Agencia de Cooperación Internacional Lutheran World Relief, con sede en Washington, D.C., el Banco Mundial, la Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (Usaid), el BID y el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (Pnud). Antes de asumir la Gobernación, se desempeñó como director para América Latina y el Caribe de la Fundación Phelps Stokes en Washington, que diseña y desarrolla programas de liderazgo y desarrollo económico y social para la región.


La doctora Zulia Mena, quien llegó a la Alcaldía de la mano de Cambio Radical y el apoyo de los Verdes, es trabajadora social de la Universidad del Chocó, fue representante a la Cámara por la circunscripción Especial de Comunidades Negras (1994-1998) y al igual que el gobernador, goza de reconocimiento internacional, en países como Estados Unidos, España y Sudáfrica, especialmente por los programas que ha llevado a cabo exitosamente en los últimos años a favor de comunidades urbanas y rurales, como el Colectivo Territorial Afrochocó y la Organización de Barrios Populares (Obapo).


En ellos tiene el Gobierno del presidente Santos dos buenos socios para trabajar por el Chocó, en la seguridad de que los recursos de las transferencias como de las regalías, que con la nueva Ley se aumentan considerablemente para ese necesitado departamento, sí vayan a sus verdaderos destinatarios y se traduzcan en soluciones a sus problemas de infraestructura, salud, educación y seguridad.    


Por lo pronto, hacemos votos porque el aumento del pie de fuerza anunciado por el presidente, con 300 policías adicionales y con la creación de un batallón de montaña en Riosucio, como lo pedía el gobernador, permita un nuevo clima de tranquilidad y devuelva la confianza de los chocoanos en el Estado y sus instituciones.




Comentarios
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rodrigo
2012/03/13 08:00:55 am
los civilistas llaman "abandono noxal" a los padres que dejan al garete el hijo infante. Chocò y sus pocas vias sufren de la misma dejadez estatal que tuvo la famosa carretera al mar paisa. Verdad del editorial, si esta vez el gobierno de santos no apoya esa region con infraestructura, falco favor hace aumentando la represion.