Columnistas

‘Medellín, un hogar para la vida’
Autor: Iván Guzmán López
13 de Marzo de 2012


En la presentación que hizo el alcalde Aníbal Gaviria del anteproyecto del Plan de Desarrollo de Medellín 2012 – 2015, afirmó que “Medellín tiene las bases institucionales para afrontar el reto que tiene, que se puede resumir en una sola expresión.

En la presentación que hizo el alcalde Aníbal Gaviria del anteproyecto del Plan de Desarrollo de Medellín 2012 – 2015, afirmó que “Medellín tiene las bases institucionales para afrontar el reto que tiene, que se puede resumir en una sola expresión: el Desarrollo Humano Integral”.


Nos alegra saber (y ver en el citado anteproyecto), que por fin un gobernante de la ciudad tiene puestos los ojos en el desarrollo humano integral, más que en el cemento, en las obras faraónicas y en el embeleco publicista de la calidad educativa, a más de otras entelequias.


Cinco ejes programáticos sustentan el Plan, que a ojos vistos buscan mejorar las oportunidades para la vida de la población. Son ellos:


1. La vida como valor supremo y el establecimiento de las condiciones que la honran. Este eje tendrá que trabajar necesariamente por los derechos ciudadanos fundamentales, especialmente en lo civil, político y social. Es este, sin duda, el capítulo fundamental. La violación sistemática e histórica de estos derechos, la mengua o el arrebato de ellos, desgraciadamente de forma recurrente en los últimos años, ha hecho de Medellín, por largas temporadas, una ciudad donde la vida es una simple mercancía, propiciando así el florecimiento de una cultura mafiosa donde “el ser” ciudadano poco importa, arrasado miserablemente por “el tener”.


2. La equidad: para nadie es un secreto que en Medellín están los más altos índices de inequidad en Colombia, donde los bienes sociales abundan pero el acceso final es para unos pocos privilegiados.


3. El desarrollo económico para todos, incluyente y abierto a todas las personas con talento y ganas. El desempleo en Medellín, que desgraciadamente está por encima de dos dígitos, es decir, superior al nacional, sumado al hecho de que golpea con más fuerza a nuestros jóvenes, amerita una intervención a fondo. Nada hay tan triste que encontrarnos con multitudes de muchachos, en su mayoría con estudios profesionales, mendigando una oportunidad, al menos para llenar el burladero de las empresas: la experiencia.


4. La sostenibilidad natural y social del territorio, que permita mantener el equilibrio entre el uso de los recursos y las necesidades de la población. Es necesario sostener, optimizar y crear nuevos recursos, si queremos pensar en el verdadero desarrollo.


5. La institucionalidad, entendida como el abandono definitivo de la cultura de la ilegalidad, o del “todo se vale”, que tanto daño le hace al país democrático. El respeto por la legalidad y un estado eficiente son el instrumento indispensable en la construcción y sostén de los anteriores ejes. Una sostenibilidad entendida en estrategias eficaces de construcción de proyectos de inversión que garanticen el bienestar de la población en el marco de un Estado Social de Derecho. “Medellín, un hogar para la vida”, deberá ser el emblema, abrumados como estamos de la cultura de la muerte, el desempleo, la inequidad y el no futuro. Con el Plan, hay que cantar el estribillo de Lope de Vega, en su famosa Fuenteovejuna: “Todos a una”.


Puntada final: nos complace celebrar los 85 años de Gabito, entregados ellos a la literatura y al lustre de Colombia ante el mundo.