Columnistas

Clases de ortografía
Autor: Henry Horacio Chaves P.
13 de Marzo de 2012


Puede resultar un lugar común decir que los profesores, sobre todo los de la primaria, ejercen tanta influencia sobre los alumnos que se vuelven patrón de comportamiento, que enseñan con el ejemplo.

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Puede resultar un lugar común decir que los profesores, sobre todo los de la primaria, ejercen tanta influencia sobre los alumnos que se vuelven patrón de comportamiento, que enseñan con el ejemplo. No cabe duda, los profesores enseñan aún cuando no se lo proponen e incluso sin darse cuenta de ello. Eso hace más exigente la selección de los hombres y mujeres a quienes se encargará la tarea de la educación, en todos los aspectos.


Aunque cueste creerlo, parece que uno de los asuntos que no se tiene en cuenta en esa selección es el uso correcto de la ortografía. He conocido comunicaciones de distinto orden, firmadas por los profesores de primaria y bachillerato de varios colegios privados que apoyan esa afirmación. Ya es molesto que falten o sobren comas, artículos, subjuntivos o tildes; además hay faltas de ortografía y redacción que no son admisibles en ningún profesional, tanto menos en quien tiene el encargo de guiar a los niños e inculcarles el amor por el idioma.


Recientemente leí una nota de uno de los más prestigiosos colegios de Medellín (de esos que aparece en los  primeros lugares del Icfes y todo), que decía que “se les entrego a los alumnos informacion sobre la gornada pedagógica”. Además de la falta de tilde que cambia el significado, uno tiende a pensar que hay más un problema de digitación que de ortografía, asunto que todos hemos padecido. Pero como en los teclados entre la g y la j está la h, me parece una excusa poco acertada. De hecho el papá que me mostró la nota, se preguntaba si los profesores no consultan ni siquiera el corrector de ortografía del procesador, aunque en muchos casos ese remedio resulta peor que la enfermedad.


De ortografía o de digitación, el error es mayúsculo si se tiene en cuenta que es una nota de un profesor a los padres de familia. Ameritaba una lectura previa al envío, una revisión que diera cuenta de la importancia de la comunicación. Pero no la hubo, como no la ha habido en muchos casos, pues itero que he conocido tantos casos como para motivar esta columna y concluir que “pasa hasta en las mejores familias”. Lo que en ningún caso debe servir de consuelo de tontos, pues se trata de un paupérrimo favor que le hacemos a la comunicación, al lenguaje de las próximas generaciones. Esto es, a un aspecto clave en la capacidad de relacionarse.


Esa triste realidad se suma a los afanes de la época y las nuevas vías de relación. Los mensajes de texto, chats, correos electrónicos, etc. cantan loas diariamente a la mala ortografía y peor redacción. Se acortan las palabras para llenar de íconos y siglas los mensajes, en una carrera loca por hacer más envíos, aunque tengamos menos que decir. Tal vez esto no tenga reversa y genere relaciones y modos distintos de comunicar, pero los colegios, los maestros, no pueden sucumbir al facilismo de confiar en que el otro entenderá lo que queremos decir. Ojalá vuelvan a repasar la ortografía básica para que la puedan enseñar, y que no sigan haciéndonos pasar vergüenzas.




Comentarios
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JUAN
2012/03/13 10:31:59 am
Esa es la MEDELLÍN MÁS EDUCADA, que nos dejaron FAJARDO Y SALAZAR, que podremos esperar de ANTIOQUIA LA MÁS EDUCADA, si confunden además DEMOCRACIA CON OCLOCRACIA, LIBERTAD DE EXPRESIÓN CON CAMPAÑA NEGRA, SER VALIENTE CON VIOLADOR DE LAS LEYES,................. habitantesdemedellin@hotmail.com
rodrigo
2012/03/13 08:14:52 am
Bien dicho ser periodista. desde que ya no hay colegios sino empresas educativas; frofes y no educadores, clientes en vez de estudiantes o alumnos, inexorablemente el embeleco de la cobertura educativa derivarà siempre en peor educaciòn. vamos en retroceso de para atràs.