Editorial

Humberto López López
30 de Enero de 2012


Nos queda, por fortuna, un inmenso legado que habremos de cuidar y acrecentar como homenaje de vida a quien nos dio ejemplo de tesón y trabajo en procura de la conquista de los ideales propios.

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Con la partida del doctor Humberto López López, el periodismo económico, las relaciones públicas, la Universidad de Antioquia, la Casa Editorial EL MUNDO, sus amigos, perdemos la vigorosa presencia del maestro que se entregaba con generosidad a las causas en las que creía. Nos queda, por fortuna, un inmenso legado que habremos de cuidar y acrecentar como homenaje de vida a quien nos dio ejemplo de tesón y trabajo en procura de la conquista de los ideales propios, esos por los que luchó desde la temprana edad en que decidió hacerse abogado de la Universidad de Antioquia. Con voluntad ejemplar, pronto cambió estrados y códigos por una afilada pluma y el arte de la buena conversación, que lo hicieron memorable.


Hombre creador, dueño de un estilo propio tan particular que es inimitable, dejó huella en las actividades a las que consagró su vida: el periodismo económico y de turismo; las relaciones públicas, y la enseñanza del periodismo y las comunicaciones. Por sus acciones mereció justo reconocimiento de instituciones nacionales e internacionales que lo honraron como pionero, en unos casos, y columna vertebral, en otros, de acciones y organismos que han procurado el desarrollo de esos campos.


EL MUNDO agradece al doctor López López la decisión de sumarse, y en importantes momentos mantener cohesionado, al grupo de empresarios y periodistas antioqueños que en 1979 le entregó al departamento la oportunidad de reflexionar sobre su presente y mirar hacia su futuro con una mirada libre, respetuosa de la verdad y crítica sobre el acontecer cotidiano. Durante estos 33 años nuestros lectores contaron con su columna diaria y nosotros con sus aportes a la edición, sus críticas que nos ayudaban a mejorar  nuestro trabajo y su decidida voluntad de impulsar el desarrollo de este diario, que fue su casa. Su importante contribución nos ha ayudado a consolidarnos como formadores de jóvenes periodistas y le dio al lenguaje de nuestra información económica la exigencia de claridad en la información, que hoy constituye una de nuestras normas de acción.


El periodismo colombiano es legatario de importantes esfuerzos de nuestro cofundador. La Escuela de Periodismo de la Universidad de Antioquia, la Asociación Colombiana de Periodismo Turístico y el afamado Club de la Prensa, centro de diálogo y formación del periodismo antioqueño, fueron inspirados en su interés por profesionalizar la información y mejorar el desempeño de los periodistas.  Con el Grupo de Asesoría Económica de EL MUNDO (GAE) contribuyó a crear un centro de discusión y reflexión sobre la labor de informar e interpretar cotidianamente la actualidad económica, que ha sido novedad importante en el mundo de la información. Hombre firme, en torno suyo crecieron el sano debate de las ideas y la controversia constructiva.


Tan importante como su legado en el periodismo es su huella como uno de los más importantes pensadores y defensores de las relaciones públicas en América. Su obra se habrá de perpetuar a través de los centenares de alumnos que pasaron por las aulas en las que durante 57 años se destacó por ser maestro cumplidor de su deber, consagrado al oficio de enseñar y exigente con los estudiantes; en las obras publicadas como guías para la profesión; en la Facultad de Relaciones Corporativas de la Universidad de Medellín, pionera en el país, y en organizaciones gremiales que han contribuido al desarrollo de esa parte de la comunicación social, como Cecorp, la Academia Colombiana de Relaciones Públicas y la Sala de Ceremonial y Protocolo de Medellín.


Creador y hacedor eran características particulares de quien se destacó por ser amigo sincero y leal de aquellos a quienes honró con su afecto, siempre listo al consejo y abierto a cordiales discrepancias que resolvía en interesantes conversaciones. Hoy nos duele la partida del amigo y como tales, acompañamos a la leal Amparo Ospina de López, y a sus hijos, David y Ana Margarita, así como a sus nietos, en la pesadumbre que los afecta.



"La comunicación es a la sociedad lo que el sistema circulatorio es al cuerpo humano. El tejido social se alimenta y construye a base de transmisión oportuna, completa y veraz del conocimiento, sin lo cual no habría cultura ni identidad nacional": Humberto López López






Comentarios
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orlando
2012/03/05 01:29:25 pm
Paz en su tumba y que Dios le perdone tanta prepotencia, dogmatismo.
JUAN
2012/03/05 07:45:58 am
............................................................................................... ............................................................................................... ................................................Juanfer