Editorial

Las verdades del Libro Blanco
3 de Marzo de 2012


El documento no contiene señalamientos ni inculpaciones a la administración anterior, pero sí empieza con una reflexión muy pertinente sobre la corrupción en el sector público.

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Tenemos que confesar que nos sorprendió gratamente la publicación y lectura del llamado “Libro Blanco”, una iniciativa del gobernador Sergio Fajardo que no tiene antecedentes conocidos en el país y que nos parece muy adecuada y lógica como expresión clara de lo que se recibe de un antecesor y lo que constituye punto de partida del propio mandato.


En tratándose de los negocios privados es así como se procede cuando hay relevo en la dirección o en la gerencia de las empresas, pues nadie asume tamaña responsabilidad sin pleno conocimiento del balance y el estado de pérdidas y ganancias.


En el sector público, con mayores veras, debería procederse de esa manera. De hecho, ese es el espíritu de las llamadas “comisiones de empalme” entre administraciones, tanto del orden nacional como departamental y municipal, pero en la práctica, especialmente en las regiones, esa tarea no se cumple con el debido rigor y objetividad. De ahí la importancia del ejercicio que ha hecho la administración Fajardo, quien advierte en la presentación del documento que “tratamos de ser equilibrados y no dejarnos llevar por los malestares acumulados, ni por rencillas personales”.


El Libro Blanco no contiene señalamientos ni inculpaciones a la administración anterior, pero sí empieza con una reflexión muy pertinente sobre la corrupción en el sector público, y cuenta el doctor Fajardo que cuando llegó a la alcaldía de Medellín en el 2004 descubrió cómo, “con la dosis adecuada de oscuridad y la suficiente habilidad jurídica, se pueden robar lo que quieran y, todo, bajo el aparente manto de la legalidad”. Advierte que el libro contiene apenas una parte de lo que encontraron al llegar a la Gobernación de Antioquia. “Toda frase que aparece tiene una sustentación rigurosa. Algunos temas están en manos de los organismos de control y no los presentamos por respeto a las investigaciones que están o estarán en curso”.


A decir verdad, muchas de las actuaciones presuntamente irregulares que allí se describen, fueron denunciadas en su momento por la prensa regional y por respetables columnistas – varios de ellos de EL MUNDO – sin que tuvieran eco en los organismos de control. Verbigracia, el posible detrimento patrimonial en la toma hostil del proyecto de Hidro-Ituango; el presunto “cartel de la contratación”; el apoyo con créditos del Idea al grupo Monarca para un fallido proyecto Madera de Café; la compra de acciones de Fogansa por parte del gerente del Idea a través de una empresa fantasma; el festín de beneficios particulares con los licores de la FLA. Pero, aparte de eso, en el Libro Blanco están descritos y documentados muchos manejos cuestionables en dependencias como Indeportes, Teleantioquia, Secretarías de Infraestructura y Educación, en Viviendas de Antioquia, etc.


A título de ejemplo, un caso entre muchos, que amerita una inmediata intervención, no sólo de la Contraloría sino de la Fiscalía, es el del Instituto Departamental de Deportes, donde, según el Libro, “Los computadores del área jurídica fueron entregados sin información, totalmente en blanco. Y el 21 de febrero del 2012 se robaron de sus instalaciones un computador con información administrativa y financiera”. Había mucho qué tapar, seguramente.


Como fue vox populi durante la pasada administración, allí no hubo control. Lo dice el documento: “La anterior Contraloría Departamental, que tenía la función de velar por el buen manejo de los recursos del ente territorial entre 2008 y 2011, fue calificada con 5.5 puntos sobre 20 y ocupó el penúltimo lugar del escalafón nacional, según la Auditoría General de la Nación”.


El Libro Blanco termina, positivamente, con la lista de acciones que viene adoptando la administración Fajardo para hacer frente a los hallazgos, entre otras, la solicitud a la nueva Contralora de auditorías específicas (Auditorías Express) para emplearlas de inmediato en algunos casos críticos, y la presentación de las respectivas denuncias penales “en los casos en que se detectó que hubo abuso de funciones públicas o delitos contra la administración pública para beneficio personal de servidores públicos de la gobernación”. Y una invitación final a que, quien le reciba al final del cuatrienio, publique su propio Libro Blanco sobre lo que encuentre. ¡Que el ejemplo cunda!




Comentarios
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alfonso
2012/03/10 10:36:30 am
en el caso de santander del sur..... tambien se podria APLICAR UN LIBRO BLANCO,YA QUE LA TRAYECTORIA DE rAMOS Y DE sERPA es muy parecida... figuraron como los mejores gobernadores. del pais....SERPA figuro como el mejor gobernador del pais y sufre las mas grande derrota de su vida con su candidato COTE.....SERA QUE SUCEDIO LO MISMO QUE EL DR. ramos.... es mi inquietud....
orlando
2012/03/03 09:40:00 pm
Feliitaciones por este editorial. Es elemental que el el gobernador debe saber qué recibe para saber por qué responder.Algo similar debe hacer el alcalde Gaviria. La gobernación de Ramos con la complacencia de un contralor de bolsillo y una asamblea arrodillda,creció la corrupción.Todo mundosabe que Ramos Botero le entregó la gobernación a Liliana Rendón y a Alvaro Vasquez.
rodrigo
2012/03/03 06:40:25 am
Ese trabaja de investigaciòn o libro blanco, era deber del anterior contralor. Espero que con un juicioso escrutinio de lo que se deriva en dicho informe la nueva contralora cumpla su obligaciòn constitucional de ejercer su funciòn insitu para prever y no curar.
carlos
2012/03/03 05:25:09 am
El Goberbador de Antioquia debiera dedicarse a su trabajo juicioso, eso de criticar la administraciòn anterior , no queda bien, ese libro blanco seguramente se lo haran en cuatro años a Anibal Gaviria y a SERGIO FAJARDO. Criticar es muy fàcil, hacer es otra cosa y poner el retrovisor para criticar es sencillo. Uno nò sube descabezando a los de la administraciòn anterior.