Palabra y obra

José Fernando Muñoz, landscapes that vanish
José Fernando Muñoz, paisajes que se desvanecen
3 de Marzo de 2012


José Fernando Muñoz estuvo en el Pabellón Americano de la pasada Feria de Arte de Shangai, China.


"Urbanos", 24 x 24 centímetros. Realizada en 2007. Muñoz ha obtenido reconocimientos como la Mención Especial en el Salón de Artes Plásticas de 2002 y el Primer Puesto Salón de Artes Plásticas Ciudad de Medellín en 2003.

 

Óscar Jairo González Hernández.
Profesor Comunicación y Lenguajes Audiovisuales. 


Envolventes atmósferas del entorno urbano pinta Fernando Muñoz.
Y no son retratos de la arquitectura, no son representaciones de la naturaleza. Es una pintura que, como dice el crítico Eduardo Serrano al referirse a la obra de Muñoz, usa lo urbano como “la vía temática para plasmar desasosiego, alteración, ansiedad, producto del mismo hecho de existir y de los avatares de la vida cotidiana, tanto en lo social como en lo íntimo, tanto en relación con los demás como consigo mismo”.


El artista, nacido en 1975 y graduado como maestro en artes plásticas de la Universidad de Antioquia, habla sobre aspectos de su trabajo y sus ideas frente al arte.


-¿En qué momento intuye o decide que su vida es realizable por medio del arte, qué lo hace inclinarse hacia él?


“Es un momento intermitente y que se presenta en mis primeros años, pero no como una decisión sino como una alternativa.


Existía una inclinación hacia el dibujo como ejercicio de fijación en todo aquello que en algún grado tenía relación con mi vida, desde los objetos hasta el entorno, pero particularmente, el dibujo era usado como una vía para acercarme a todo aquello que aparecía en mis deseos. También en el dibujo encontraba un placer particular, un estado de ausencia y una manera de poder.


La decisión de inclinarme hacia el arte se da un poco más tarde como un intento, como método de defensa o como un arma para enfrentar los condicionamientos de nuestro entorno común, a la vez como medio para encontrarme y escaparme, el arte como un rito a la propia vida”.


-¿Qué sentido tiene para usted hacer arte?


“El sentido de una totalidad,  es el sentido de llegar a un estado de auto-encuentro, hacer arte es una estrategia para encontrar ese estado de totalidad y a la vez es un fin en sí mismo, una estrategia como ruta de encuentro personal y con la que asumo una posición frente al espacio de la realidad, queriendo propiciar un nuevo tipo de espacio a través del hacer arte”.


-¿Qué quiere usted decir al nombrar sus series con títulos como: “Quién vigila”, “Vaporizados”, u “Otro horizonte”?


“Existe una intención de sugerir algún tipo de medio ambiente de la percepción, más allá de la aparente realidad visual, la percepción de una sustancia que nos habita, que se nos presenta de manera inmaterial.


Los nombres de mis series tienen más relación con esos factores que condicionan nuestra manera de confrontar y percibir nuestro entorno, sugerir una psiquis de la interacción ante estas zonas que tomo como fuente de ideas, para mis cuadros, estos nombres afectan los puntos de vista en la composición, los elementos que integro”.


-¿Su obra es meramente intuitiva o es meramente racional, o es el resultado de ambas cosas?


Definitivamente es una relación entre intuición y razón, aunque el grado de intuición supera con creces esta última.


Creo que el arte reposa más en lo intuitivo que en lo precisamente razonable. La experiencia en el desarrollo de la obra conlleva una alta dosis de capricho, o de sospecha empírica, de querer alcanzar en la obra y con la obra un capricho noble considerado desde la sensibilidad en la experimentación, la razón la asocio más en la pertinencia al respecto de la justificación que se deba hacer en todos los sentidos de la obra”.


-¿Para qué y para quién hace su obra?


“La razón y el fin tiene primero un impulso en el deseo, en el sentimiento de querer emprender una búsqueda, en el primer momento ese impulso es para mi propia sensibilidad y percepción, es querer encontrar y habitar la experiencia de hacer  arte, en mí, hacer arte es un objetivo en sí mismo, soy su primer espectador, le sigue una conclusión y todo vuelve a empezar de nuevo”.


-¿Considera que en la formación del artista es básico tener un conocimiento sensible de la historia del arte? ¿Qué relevancia le concede?


“Es tremendamente básico tener un conocimiento y especialmente sensible de la historia del arte, desde la sensibilidad pasa del dato y el registro histórico a convertirse en un proceso continuo, en el que la historia del arte nos puede ofrecer una génesis en la producción de ‘nuevo arte’ para el que está clara la exigencia que se hace de ser coherente con su tiempo.


La historia del arte, en alguna forma, es la historia del hombre y su sensibilidad y efecto ante el mundo que lo rodea, seguramente el arte actual no sea más evolucionado que la pintura rupestre, pero cada uno de sus momentos en el tiempo implica una conjunción de elementos que afectan su forma, su razón y su continuidad”.


-¿Qué trascendencia y fuerza le concede al tema de la ciudad en su obra?


“El tema de la ciudad lo notamos constante, y cada vez más, en los circuitos del arte actual.
La ciudad es nuestro lugar común, nuestra obra en común, y es razonable que podamos usarla como tema en sí misma, es allí donde confluye toda nuestra interacción, así que son muchos los artistas que toman el entorno urbano como principio para formalizar sus propuestas.


Aquí lo que creo interesante es que cada uno se mueve dentro de unos parámetros y condiciones distintas respecto a su condición en la ciudad y su propia estética.


En mis cuadros, pienso que la ciudad se realiza en la influencia que hay en ellos de su tejido visual como forma y referente para definir la composición del cuadro, pero además se realiza en la búsqueda de una esencia de la ciudad a través de la imagen pictórica”.