Columnistas

“Docendo discimus”
Autor: Lázaro Tobón Vallejo
21 de Febrero de 2012


De qué nos quejamos si en el horario de mayor sintonía nos están restregando en la cara los antivalores de la sociedad, el dinero rápido obtenido en el ejercicio de la mafia, que las mujeres para poder ser exitosas, sus senos no pueden ir al natural.

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De qué nos quejamos si en el horario de mayor sintonía nos están restregando en la cara los antivalores de la sociedad, el dinero rápido obtenido en el ejercicio de la mafia, que las mujeres para poder ser exitosas, sus senos no pueden ir al natural, sino que son el forro de unas siliconas que les trae la ¿felicidad?, o que no hay otro camino sino el de los “pandilleros”. Así, al final, el “bien” triunfe sobre el “mal”, el mensaje está dado y en varios libros sobre el tema se hace explícito que los integrantes de esos combos saben que tienen los días contados, pero lo importante es sacar a su familia de pobres.


Gracias al diablillo del desvelo, el pasado domingo en horas de la madrugada pude ver una excelente película, de esas que debían ser transmitidas en horario triple A, llena de contenido social y sobre todo que invita a la reflexión de docentes y estudiantes.


“Escritores del Diario de la Libertad” está basada en hechos de la vida real. En ella se recrea la vida y obra de la profesora de literatura Erin Gruwell, docente estadunidense de raza blanca, primípara que es asignada a la escuela Woodrow Wilson High School en Long Beach, en el salón 203, integrado por estudiantes en su gran mayoría afrodescendientes, latinos e inmigrantes asiáticos. El perfil del grupo se puede resumir en una sola palabra: ¡Hostil!, dado a que sus vidas son el reflejo de la adversidad económica, racial, vida de pandillas, violencia intrafamiliar, personas sin hogar, entre otros ingredientes para que fuesen personas “sin futuro” y que estaban allí en la escuela porque les tocaba.


Erin Gruwell dice: “Cuando entré a mi primer día de clase como nueva profesora, no había preparado la lección para hacer frente a las duras realidades de la vida de mis estudiantes o la forma como el mundo exterior se estrellaría dentro de mi salón de clase. Estos adolescentes vivían en una comunidad racialmente dividida, y estaban endurecidos por la exposición de primera mano a la violencia de pandillas, hogares rotos, centros juveniles y las drogas. Los obstáculos que enfrentan estos adolescentes se convirtieron en retos para mi como profesora.”


Erin Gruwell logró transformar la vida de sus estudiantes poniéndoles a leer el Diario de Ana Frank, porque pensó que ese testimonio de una persona víctima del holocausto nazi, serviría de espejo al propio holocausto vivido por ellos. El asunto fue más allá de la mera lectura del libro; Erin y sus estudiantes lograron recoger fondos suficientes para llevar desde Ámsterdam al salón de clases a la protectora de Ana Frank, Miep Gies, para que en viva vos les contara sobre ese lapso histórico de la humanidad.


Además de la lectura del citado libro, la profesora Gruwell, en su proceso de transformación educativa, construyó comunidad pacífica en el aula y logró reconstruir familias e invitó a que los estudiantes escribieran su propio diario. De esa idea nació el libro “Escritores del diario de la libertad”, que más tarde se constituyó en una fundación, su página web es http://www.freedomwritersfoundation.org.


Invito a que las secretarías Seduca y Edúcame consigan la película y la empleen como herramienta de formación de nuestros educadores y porqué no, hacer un esfuerzo conjunto e invitar a la ciudad a la profesora Erin Gruwell y algunos de sus estudiantes para que en el próximo día del maestro se lleve a cabo un evento académico centrado en esta experiencia de lo que es una verdadera transformación social basada en el respeto y la tolerancia desde un aula de clase.


También invito a los canales RCN y Caracol para que transformen nuestra sociedad con una verdadera televisión que construya comunidad en vez de destruirla. “Cuando enseño aprendo (Docendo discimus)”.




Comentarios
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rodrigo
2012/02/21 06:14:35 am
La cultura mafiosa introyectada por esa nueva estirpe emergente a nuestra sociedad, ya permeò a las altas esferas tambien incluyendo a programadores, directores, y dueños de los medios; y de contera a muchos de nuestros dirigentes. No es pidiendo a los empresarios de la tv que no nos oiran porque esos bodrios de programas les dan mucha plata, es con una politica estatal del ministerio de telecomunicaciones en el seno del nuevo ente que reemplaza a la CNT donde se señalen los contenidos. Algun dia se prohibieron las cuñas de cigarrillo y licor en la tv y asì se hizo, de la misma manera se tiene que hacer con esa programaciòn de tetas y capos.