Columnistas

Discursos de posesión y otras yerbas
Autor: Jorge Arango Mejía
19 de Febrero de 2012


De conformidad con el artículo 122 de la Constitución, ningún servidor público entrará a ejercer su cargo sin prestar juramento de cumplir y defender la Constitución y desempeñar los deberes que le incumben. Ese juramento lo comprende todo.

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De conformidad con el artículo 122 de la Constitución, ningún servidor público entrará a ejercer su cargo sin prestar juramento de cumplir y defender la Constitución y desempeñar los deberes que le incumben. Ese juramento lo comprende todo. Esto explica que en el caso del Presidente de la República, se advierta que al jurar el cumplimiento de la Constitución y de las leyes, se obliga a garantizar los derechos y libertades de todos los colombianos.


A los colombianos, sin embargo, no nos basta la Constitución. Las posesiones que ella prevé, que solamente durarían unos minutos, nos parecen demasiado sencillas, inferiores a la importancia de quienes se posesionan. Acaso se considera, además, que no debe privarse a los nuevos funcionarios de la oportunidad de hacer todas las promesas que quieran, tanto las que cumplirán como las que jamás se harán realidad. Nunca faltan las protestas de honradez: ahora sí los dineros públicos serán sagrados, no terminarán indebidamente en los bolsillos de los particulares, y se dedicarán exclusivamente al bienestar de la comunidad.


Por mi parte, siempre he tenido una opinión distinta. Pienso que basta el juramento de cumplir la Constitución y las leyes. Lo demás sobra. Por esto, el 14 de marzo de 1969, cuando me posesioné como gobernador del Quindío, éstas fueron mis palabras:


“Señoras y señores:
No puedo referirme, por razones elementales, a la administración de Ancízar López, porque yo colaboré en ella. Ahí están las obras.


Aquí están mis amigos; aquí están las personas a quienes amo. Delante de ellos, de pie sobre la tierra de mis padres y pensando hacerla mejor para mis hijos, he jurado cumplir la Constitución y las leyes. Si no lo hago, yo les exijo a ustedes cordialmente, que sean mis censores, sin piedad, con rigor. Porque sólo cuando hay un  pueblo que exige, hay derecho a tener un gobierno justo.


Todos ustedes saben que para nadie soy enemigo. Que mi único credo es la Constitución y que la cumpliré. Aquí no se perseguirá a nadie porque el gobierno se hizo para servir a las gentes, no para divIdIrlas en buenas y malas, en amigas y enemigas. Con esto basta: lo demás vendrá por añadidura.”


Siempre he desconfiado de quienes pregonan su honestidad. Me atengo al proverbio usual entre los abogados: explicación no pedida, confesión manifiesta. No hay razón para afirmar a cada rato que uno no cometerá delitos. El obsesionarse con ese tema, puede llevar a un resultado contrario: imaginar la manera de quebrantar la norma sin ser descubierto, impunemente.


Avanzando por el camino de hacer de las posesiones verdaderas fiestas, la imaginación no encuentra límites. Tradicionalmente, al Presidente se le imponía una banda con el escudo nacional. Era un símbolo que exclusivamente le correspondía a ese funcionario. Ahora todo ha cambiado: gobernadores y alcaldes compiten por lucirlas más abigarradas, con más adornos. Sólo hay un problema: en estos tiempos de gobernadoras y alcaldesas, cada día es más difícil saber si lo que uno está viendo por televisión, es una funcionaria que llega o la coronación de una reina. En algunos casos da lo mismo, porque ninguna de las dos hará nada.


Otro vicio establecido en mala hora, es el de la propaganda oficial. Después de gastar miles de millones de pesos en la publicidad que les permitirá ser elegidos, la mayoría de los gobernadores y alcaldes no confía en las obras de su administración, que hablan por sí solas, sino que espera convencer por medio de imágenes y palabras hábilmente presentadas por expertos. Sencillamente, olvidan  que las campañas políticas terminaron el día de las elecciones, y que ahora sólo cuentan los hechos, las obras. Algún gobernador del Valle fue sancionado por incurrir en abusos al malgastar millones de pesos del  erario en estos bajos menesteres. En el fondo hay una explicación para estas faltas: al repartir el pastel de la propaganda entre los medios de publicidad, crean una barrera defensiva de noticias y comentarios, que a veces se convierte en cortina de humo para ocultar desmanes.


Mucho más podría escribirse sobre otros aspectos de nuestra pintoresca democracia. Por hoy son suficientes estas anotaciones.




Comentarios
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Bernardo
2012/02/19 07:50:17 pm
No solo es "PINTORESCA NUESTRA DEMOCRACIA", ES ALCAHUETA Y SE MUEVE AL RITMO DE LOS "DIRIGENTES" , SEÑORES O BANDIDOS.
JUAN
2012/02/19 01:16:03 pm
De acuerdo a su juramento en sus posesiones de respetar, acatar y hacer cumplir la Constitución Política y las leyes ,Señores Aníbal Gaviria ,Secretarios, Funcionarios del municipio , Concejales y otros funcionarios tales como personero, Procurador , contralor, defensor del Pueblo, que insistan y persistan en desconocer, no acatar y no hacer cumplir el mandato soberano de los habitantes de Medellín , que por medio de la Consulta Popular de Octubre 7/90 NEGAMOS el cobro por valorización de la mayoría de las obras que están en el “Proyecto de Valorización Poblado”, al que no la cumpla, viola la ley 42 de 1989 y esto acarrea mala conducta que les da destitución del cargo, se lo notificamos nuevamente…………………………..habitantesdelpoblado.med@hotmail.com