Antioquia

Pachelly: Father, neighborhood and stigma
Pachelly: Papa, barrio y estigma
Autor: Carolina Pérez Ramirez
15 de Febrero de 2012


El nombre del italiano Eugenio Pacelli, quien impuso el dogma de la asunción corporal de la Virgen María al cielo, fue usado para ascender a esta zona a la categoría de barrio.

Foto: Pablo Andrés Pasos 

Aunque ya no es una zona rural, la cercanía con las zonas verdes y grandes fincas que aún quedan hacen que estas escenas aun ahora sean cotidianas en el barrio.

La historia parece calcada de otros tantos barrios del área metropolitana. Primero el barrio Pachelly era una gran manga que semejaba más una zona rural. Luego, un día cualquiera en mitad del siglo XX, llegaron familias que empezaron a poblarlo, de a poco, una a una, hasta que un día dejó de ser una manga verde y se convirtió en un punto sobre el mapa, en el norte de Bello.


Pocos saben que antes de llamarse Pachelly, a este sector le decían “El Capao”. “Ese nombre era por Juan Capao, un señor al que le cortaron, dicen que por venganza, sus partes íntimas, justo cuando cruzaba el puente de Bellanita, cuando esto todavía era monte”·, recuerda riéndose Misael Antonio Yarce, un habitante.


Él dice que solo hasta el puente, en donde se supone ocurrió la tragedia de Juan Capao, llegaban los buses y las carreteras y la energía y el agua potable, como si ese fuera el límite del progreso.


Los primeros moradores solían llevar un segundo par de zapatos para cambiarse  los empolvados y llenos del barro amarillo que lo cubría todo en esos años.


“Ahora esto es un paraíso comparado con esa época, con decirle que nos tocaba cargar agua para la casa, y las mamás lavaban la ropa en dos pozos”, recuerda Marleny Velásquez Murillo y señala la esquina de la carrera 59 con la calle 71. Allí, dice la mujer, quedaba el pozo más grande.


Blanca Elsy Quintero recuerda que cada casa tenía que pagar una cuota por el agua y unas horas de trabajo.


Eran varias las estrategias para recaudar los fondos con los que se pavimentaron las primeras calles, se mantenía el acueducto y se hizo el alcantarillado.


Por ejemplo recuerdan que del kiosco en donde funcionaba la junta cívica salían melodías de canciones que los enamorados mandaban a poner previo pago de  un peso. Muchas son las historias de amor que se originaron de aquellas tardes de dedicatorias.


Entonces fue cuando, en medio de una de esas reuniones que hacían los mayores, decidieron que necesitaban un nombre que los distinguiera de los demás barrios. Ya no querían más decir que vivían en “El Capao”.


Así fue como surgió la idea de llamarse Pacelli, con el apellido de ese Papa, Pío XII, el hombre que proclamó como dogma la asunción corporal de la Virgen María al cielo, flotando como una nave espacial.


Con los años, al ilustre apellido italiano le pusieron una letra h en la mitad y una y al final. El suyo, creen los habitantes del barrio, es un bendito nombre.



El estigma de Pachelly


Cuenta Blanca Elsy que en la época de las dedicatorias de canciones pocos eran los jóvenes que iban hasta allá para visitar a su novia: "Es que si sabían que uno vivía acá no volvían", dice.


Dos décadas después, cuando el nombre Pachelly se empezó a conocer por la relación con una organización delincuencial, la historia, dicen, se repitió: "Si uno iba a pedir trabajo no se lo daban por vivir acá", asegura un habitante.


La última vez que se conoció de esa organización fue en mitad de 2011, cuando el Departamento Administrativo de Seguridad, DAS, propinó un golpe a la estructura, en ese entonces fueron 14 capturas.


Ahora, esperan los vecinos, que dejen de ser señalados y que la ciudad entera los recuerde como esos que se unieron para sacar el barrio adelante.