Columnistas

Delinquir, ¿sí paga?
Autor: Iván Guzmán López
14 de Febrero de 2012


Mi amigo Pablo Quintero Gómez, un librero inteligente, trabajador y gozón como pocos en su gremio, a propósito del escándalo del momento, pasado por baños de aguardiente y ron.

Mi amigo Pablo Quintero Gómez, un librero inteligente, trabajador y gozón como pocos en su gremio, a propósito del escándalo del momento, pasado por baños de aguardiente y ron, que según el dato oficial del año 2009 le costó a la FLA y al Departamento la menudita dominguera de $9.610 millones, me decía, entre sorbo y sorbo del cafecito con leche servido en la repostería Versalles, fortín amable de mi buen amigo don Leo, que a los pobres y desventurados hermanitos Nule les dieron “cárcel por casa”. Como yo soy medio ingenuo y me gusta rumiar lo que me dicen, no “caí” de inmediato como si les ocurría a las niñas de mitad de siglo pasado cuando bajaban de Santa Elena hasta la Bella Villa, por allá en la época juvenil de mi admirado y recordado Jaime Sanín Echeverri. Y entonces, con singular dialéctica, me advertía, Pablo: “Sí, porque cada que hacen cateo en sus celdas de La Picota, a los pobres les encuentran licores finos (más finos que las degustaciones de la FLA), memorias, celulares, iPad, play station y buena cantidad del vil metal; en efectivo, eso sí, como gusta a los indefensos nietos del general Rojas, los hermanitos Iván y Samuel Moreno Rojas.


En ese punto y hora, meditando lo de “cárcel por casa”, me acordé de las controversias ocasionadas por el mal comportamiento de algunos de los ex congresistas, ex gobernadores y ex alcaldes, vecinos de los buenos muchachos Nule, detenidos en el pabellón Ere Sur de la citada cárcel de La Picota. Recordé que en enero de 2010, el ex senador vallecaucano Juan Carlos Martínez Sinisterra, decidió “remodelar” su celda, ampliándola hasta el extremo de contratar a dos reclusos para que tumbaran un muro y dos paredes  y la pintaran a la moda. Y que en mayo del mismo 2010, se hizo un operativo relámpago en el mismo pabellón Ere Sur, tras denuncias sobre las “fiestas” que algunos “parapolíticos” organizaban dentro de la reclusión, entre ellos el mismísimo Juan Carlos Martínez y su amiguito Mario Uribe Escobar, dando como resultado la incautación de varias botellas de whisky, dinero en efectivo y teléfonos celulares.


Y si hubiese seguido la beba (de café con leche, por supuesto, ya que estábamos a buena distancia de la FLA), seguramente había de recordar a los protagonistas principales y secundarios de toda suerte de carruseles, pulpos, carteles, mafias, venas rotas, ollas podridas y falsas desmovilizaciones; a los actores de primer nivel en los capítulos salud, pensiones, educación, ICBF y a los inolvidables del programa salvador del campo colombiano, Agro Ingreso Seguro.


A todo este rollo de la “cárcel por casa”, me quedé meditando: si hay tanto ilustre, tanto padre de la patria, tanto “industrial”, tanto contratista, tanto alcalde, tanto senador, tanto…, metido en el cuento, será que delinquir, ¿sí paga?  ¡Me niego a creerlo!, mi querido amigo Pablo.


Puntada final: el doctor Sergio Isaza Villa, médico pediatra, presidente de la Federación Médica de Colombia, miembro activo de la Sociedad Colombiana de Pediatría, miembro del Departamento de Pediatría de la Fundación Santa Fe de Bogotá y profesor de Pediatría de la Facultad de Medicina de la Universidad de Los Andes, nos dice que las reformas del año pasado y el Plan de Beneficios que acaba de anunciarse traen algunos avances, pero el Sistema mantiene su lógica perversa: despilfarros, menos camas para niños, médicos menos autónomos y con menos formación; un servicio de poca cobertura y calidad que engullirá 43 billones de pesos este año. Presidente Juanma: ¿en qué quedamos?