Editorial

La marcha de Necoclí
11 de Febrero de 2012


No le luce a un demócrata integral como el primer mandatario, heredero del talante republicano de su abuelo, el expresidente Eduardo Santos, imitar las veleidades populistas de ciertos “nuevos mejores amigos”.

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Se cumple hoy en Necoclí la llamada marcha “por la tierra, la vida y la paz”, promovida y respaldada con dineros públicos por el Gobierno Nacional. Durante la reunión del Acuerdo para la Prosperidad que presidió ayer en Medellín, el presidente Santos no solo confirmó su presencia y la de “los tres poderes públicos” en el acto, sino que defendió ese tipo de movilizaciones como una manera de “darles un mensaje a quienes quieren seguir defendiendo la ilegalidad”.


Con el mayor respeto pero con toda franqueza, nos parece un desacierto que el Gobierno funja como promotor de ruidosas manifestaciones a favor de sus propias políticas, como si todavía estuviera en plena campaña electoral. ¿O será que lo está? Ya hay malpensados que sugieren que su llamada “revolución agraria” es la plataforma de lanzamiento a la reelección y que las marchas en defensa de la ley de marras son parte de la estrategia para conquistar al electorado campesino. Ni falta que le hace al doctor Santos, pues él mejor que nadie sabe que el gran capital político, con miras a un eventual segundo mandato, es demostrar que hizo un buen gobierno y apenas vamos en 18 meses de brillantes expectativas. Por lo demás, no le luce a un demócrata integral como él, heredero del talante republicano de su abuelo, el expresidente Eduardo Santos, imitar las veleidades populistas de ciertos “nuevos mejores amigos”.


Que no se entienda que estamos en contra de las marchas campesinas y menos en contra de la Ley de Víctimas y Restitución de Tierras. Por el contrario, ojalá haya muchas movilizaciones, a lo largo y ancho del país, en reclamo de justicia para quienes han sido despojados violentamente o con engaños de sus bienes, y arrojados con sus familias a los cordones de miseria en centros urbanos. Pero nadie, ajeno a las víctimas, y menos el Gobierno, debería inmiscuirse en tales manifestaciones. El Ejecutivo cumplió su parte, presentando y defendiendo la ley en el Congreso; este hizo lo propio, aprobándola; y los órganos judiciales y la Fuerza Pública deben cumplir lo que les corresponde: los primeros, respaldando los procesos de restitución y resolviendo con prontitud y eficiencia los pleitos que de ello se deriven, y la segunda garantizando la seguridad de los reclamantes, especialmente de sus líderes, para que no sigan siendo asesinados.


El Gobierno ha puesto oídos sordos a la oportuna advertencia de la Asociación de Bananeros de Colombia, Augura, que, con absoluto conocimiento de causa -como gran protagonista del desarrollo de Urabá y víctima también de la violencia de todo tipo- expresó su preocupación de que, para promover la aplicación de la ley, “se esté organizando una movilización masiva en una región que ha sido escenario de los más dolorosos acontecimientos de violencia... El país y el mundo han registrado, a través de los medios de comunicación, las estremecedoras imágenes que han golpeado esta zona a lo largo de casi tres décadas”. Lamentable que, en lugar de aclimatar la paz que tan difícilmente se ha venido conquistando en los últimos diez años, el Gobierno -de buena fe, seguramente- resulte contribuyendo a todo lo contrario. Ojalá estemos equivocados, pero como dice el gremio empresarial en su comunicado, “la euforia de los manifestantes puede alterar los ánimos de los involucrados y generar innecesarias situaciones de conflicto que hoy consideramos superadas. Urabá es un paciente en convalecencia al que hay aplicarle altas dosis de racionalidad”.


Qué pifia la de algunos colegas de la gran prensa al interpretar, en sus titulares y enfoques noticiosos, que Augura y los empresarios bananeros se “oponen” a la marcha. El último párrafo del comunicado desmiente el infundio: “Si el Gobierno decide seguir adelante con el acto programado en Necoclí, una comisión de la Junta Directiva de Augura se hará presente en dicho evento, como una demostración de acatamiento a la Institucionalidad y a la voluntad del señor presidente Santos”.




Comentarios
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carlos
2012/02/12 09:03:34 am
Excelente el editorial del TIEMPO HOY , lo de necoclì demuestra que con el apoyo del Gobierno Santos , la ley de restituciòn del Dr JUAN CAMILO RESTREPO, Paisa VERRACO y de Ideas diferentes en materia del Campo se pueda conseguir esta revoluciòn en el campo. La gente està cansada de la opresiòn, del abuso de las fuerzas irregulares en el campo COLOMBIANO. La violencia de colombia, las masacres y demàs se hacen en el campo, ahora con la decisiòn del Gobierno, podremos revindicar EL NOBLE OFICIO DE SER CAMPESINO COLOMBIANO.
orlando
2012/02/11 05:07:30 pm
Felicitaciones Presidente Santos. Uribe y demás críticos no tienen autoridad moral para tratar estos temas. Son terratenientes. La ley te tierras onsolida el estdo social de derecho y contribuye a la paz y la justicia social. La tierra hay que ponerla a trabajar no más tierra improductiva.
Pedro
2012/02/11 02:06:11 pm
Precisamente, don César. Es que una cosa es "apoyar", y otra, promover. El problema es el trastoque de actores: el Estado no apoya a los campesinos que promueven...; sino que, los campesinos acuden a las marchas que promueve el Estado para... ¿Como distinto, no?
CESAR
2012/02/11 01:24:24 pm
Un Estado democrático y comprometido con la justicia y la equidad no tiene por que temer en apoyar manifestaciones públicas que buscan reivindicar una política que como la de restituciòn de tierras, en buena hora, representa un quiebre històrico de gobiernos precedentes que privilegiaron a ricos y terratenientes, que todavìa no le han explicado al paìs como adquirieron sus latifundios. Serà que AUGURA no hizo lo mismo que multinacional Chiquita Brands. Ademàs, el Periòdico El Mundo no tiene autoridad moral para cuestionar nada hasta tanto el Dr. Gaviria Echeverry le explique enteramente a la justicia y al paìs sus presuntos apoyos a los paramilitares, situaciòn que es objeto de investigaciòn por parte de la Fiscalìa.
Pedro
2012/02/11 09:46:11 am
Desde un punto de vista eminentemente académico (no discusión política), la Ley de Tierras, comandada enclenquemente por Juan Camilo Restrepo y su alátere Juan Manuel Ospina, es un fracaso, que para que obre necesitaría siglos, dados los incipientes recursos asignados para su aplicación. ¡Qué paquetaco gigante! Pero el peor elemento que se le puede añadir a la ley es que, como parece serlo esta serie de marchas, el Estado "le ponga pueblo" al asunto, en el sentido de hacer aparecer como urgentes y vívidas unas necesidades que -si bien lo son en casos puntuales- no son el clamor general de la comunidad. Ese tiempo, ese vigor, esos recursos, deberían aplicarse a verdaderos programas de redención social, hacia futuro, y no condenar a quienes sufrieron esa violencia a manejar todo el tiempo sus vidas con retrovisor, lo que los puede conducir a satisfacciones, o a peores fracasos.
Pedro
2012/02/11 09:38:19 am
Qué pena, pero el presidente no es nieto de Eduardo Santos. Lo es, sí, de Calibán. (Que no vaya a ser que a la Dirección se le contagie la gazapera de Hulolo).
carlos
2012/02/11 07:19:15 am
Excelente el apoyo del gobierno y al ministro Dr juan Camilo restrepo. Triunfo de la justicia que en gobiernos anteriores nò hicieron nada por las tierras arrebatadas a sangre fuego, chantaje e intimidaciòn. Santos pasara a la historia por conseguir que se aplique la justicia contra testaferros, terratenientes etc que siempre han abusado del campesino pobre.
rodrigo
2012/02/11 06:49:03 am
Parece, y en verdad lo es, que el gobierno de las inexistentes locomotoras no tenga ni lancha para ir a necoclí. Es enojoso ver al primer mandatario promover un evento populista como si todaviera estuviera encampaña para la presidencia. Es un fiasco saber que el cuidador de los tres huevitos, se haya quedado en eso, tratando de empollar de bolas de carey. Muy grave para necoclí y sus alrededores el acto chavista que se pretende montar hoy en ese bello municipio de urabá.