Columnistas

Justicia ambiental y social
8 de Febrero de 2012


La vereda El Porvenir está ubicada en el norte de Itagüí y actualmente acoge a nuevos proyectos de urbanizaciones de hasta cuatro torres de veinte pisos cada una y hasta con seis apartamentos por piso.

Danny Garcia Callejas


La vereda El Porvenir está ubicada en el norte de Itagüí y actualmente acoge a nuevos proyectos de urbanizaciones de hasta cuatro torres de veinte pisos cada una y hasta con seis apartamentos por piso. En esta misma área se ubica una población que ha sido olvidada por el Estado y solo hasta ahora hay alguna intervención como resultado de las nuevas construcciones en el sector.


Sin embargo, se ignoran los problemas de la comunidad que, en parte, se trasladarán a los nuevos habitantes de la zona.


Por un lado, los pobladores del barrio El Porvenir tienen que soportar las basuras generadas por la comunidad que son depositadas a menos de 20 metros (al cruzar la calle) de sus residentes.


Gloria (nombre cambiado), una habitante del barrio, me contó sobre las consecuencias de la ubicación del sitio de recolección de basuras. —“Ratas grandes han entrado a mi casa en varias ocasiones dejando popó”, decía. —“Una vez me la encontré en el tocador y tuve que llamar a un vecino para que la sacara”, comentaba. —“Los lunes y jueves son una bendición cuando recogen las basuras pues se van los malos olores”, afirmaba. Irónicamente parece que estos roedores son bendecidos diariamente: la iglesia del barrio queda al frente del sitio de disposición de basuras. 


Y la presencia de estos roedores hace a los pobladores de la zona más propensos a contraer enfermedades como hantavirus, leptospirosis, triquinelosis y peste bubónica.


Lo paradójico es que los habitantes de este barrio llevan esperando décadas la terminación y construcción de calles, lo que se volvió realidad gracias a los nuevos megaproyectos de vivienda privada.


Sin embargo, y por otro lado, los viejos pobladores de El Porvenir y los nuevos moradores tendrán que seguir soportando la contaminación del aire causada por las ladrilleras del sector y la erosión de suelos. Ésta última generada por la explotación de minerales a cielo abierto para los tejares.


Para acabar de ajustar, la quebrada La Llorona que atraviesa el sector y el de Viviendas del Sur es contaminada por la actividad industrial aledaña y los tejares de la zona. Eso sin mencionar calles sin aceras y con huecos y un colegio, el Orestes Sindicce, sede el Porvenir, que se esgrime como un elefante blanco cuya segunda etapa nunca se terminó (inició en 2008). No obstante, las torres de veinte pisos no cesan de construirse.


Es urgente que los gobiernos Departamental y Municipal tomen medidas en este asunto.


Si realmente queremos fomentar la equidad y mejorar la calidad de vida en Itagüí y Antioquia, es fundamental llevar al Estado a las comunidades más vulnerables y garantizarles sus derechos ambientales y sociales. Solo así lograremos una sociedad justa e incluyente. Los residentes de El Porvenir tienen derecho a justicia ambiental y social.