Columnistas

Dobletes afortunados
Autor: Pedro Juan González Carvajal
7 de Febrero de 2012


A partir de las elecciones populares de alcaldes y gobernadores, los antioqueños y medellinenses debemos estar más que satisfechos, pues sin ninguna excepción, todos nuestros gobernadores y alcaldes han sido exaltados como los mejores del país.

A partir de las elecciones populares de alcaldes y gobernadores, los antioqueños y medellinenses debemos estar más que satisfechos, pues sin ninguna excepción, todos nuestros  gobernadores y alcaldes han sido exaltados como los mejores del país, en algún momento de su mandato, y en épocas recientes, como los mejores del respectivo período.


Como si lo anterior fuera poco, es el momento histórico en que por cuarta vez  ocurre un hecho de capital importancia: quien ha sido alcalde es hoy gobernador y quien ha sido gobernador es hoy alcalde, tal como sucedió en su momento con el doctor Juan Gómez Martínez, quien además ha sido electo Alcalde dos veces por  decisión popular, el doctor Luis alfredo Ramos Botero y hoy acontece en cabeza del doctor Sergio Fajardo Valderrama y del doctor Aníbal Gaviria Correa.


Es una oportunidad propicia para sacar adelante muchas cosas, ya que la complementariedad en la comprensión del escenario territorial, es indispensable para poder aplicar los remedios adecuados a las enfermedades que son.


La generosidad y el no afán de protagonismo, son necesarios y son las condiciones “impajaritables” para que los resultados que se esperan, se den. De no ser así, sería imperdonable el pecado de omisión que se cometería, al despilfarrar esta enorme oportunidad.


Todos tenemos una enorme confianza en que los gobiernos actuales serán exitosos.


Por otra parte, y esta vez a nivel planetario, es evidente el buen suceso que tiene para algunos países el ser sede de un evento de carácter planetario como lo es un Mundial de   Fútbol o unos Juegos Olímpicos, y sobre todo, la enorme repercusión que se alcanza si se logran realizar los dos eventos en un período de tiempo más o menos cercano. Veamos algunos ejemplos, sucedidos del decenio de los sesenta hacia acá: Italia fue sede de los Juegos Olímpicos de 1960 y del Mundial de Fútbol de 1990. Japón fue sede de los Juegos Olímpicos de 1964 y fue coorganizador del Mundial de Fútbol de 2002. México fue sede de los Juegos Olímpicos de 1968 y sede del inolvidable Mundial de Futbol de 1970 y luego del Mundial de 1986, ante  la pequeñez de Colombia al haberle quedado grande la grandeza, y haber renunciado a dicha sede. Alemania organizó los Juegos Olímpicos de 1972 y los Mundiales de Fútbol de 1974 y 2006. Estados Unidos fue anfitrión de los Juegos Olímpicos de 1984 y de 1996 y del Mundial de Futbol de 1994. Corea fue sede de  los Juegos Olímpicos de 1988 y coorganizador del Mundial de Futbol de 2002. España fue anfitriona de los Juegos Olímpicos de 1992 y del Mundial de Futbol de 1982. Inglaterra realizará los Juegos Olímpicos de 2012 y fue la sede del Mundial de Fútbol de 1966. Y por último, Brasil, será la sede  del  los Juegos Olímpicos de 2016 y del Mundial de Fútbol del 2014.


Alguna correlación tiene que existir entre la consecución de una sede para estos eventos, que no es cosa fácil, y otra el saberlos emplear como proyectos estratégicos, a modo de objetivos nacionales, para detonar otra serie de proyectos que sirvan para disparar el nivel de desarrollo y el posicionamiento del país a nivel planetario.


Medellín, Antioquia y Colombia, deberían hacer lo propio, aprovechando las experiencias previas que han sido exitosas en su dimensión y buscando que un mecanismo como éste, sea un motivo de aglutinación nacional.


Retomo la expresión empleada un poco más atrás, de mi dilecto amigo el doctor Alfredo Vanegas Montoya, para lo cual se requiere pensar en grande y dejar atrás las mentes y mentalidades estrechas: “No nos puede quedar grande la grandeza”.