Columnistas

Impuestos y desgre駉 republicano
Autor: Elizabeth Mora Mass
6 de Febrero de 2012


Nueva York. Barack Obama ataca directo a Mitt Romney cuando habla de doblar los impuestos a las ganancias de capital, de $0.14 centavos a $0.30 centavos por d髄ar.

Nueva York. Barack Obama ataca directo a Mitt Romney cuando habla de doblar los impuestos a las ganancias de capital, de $0.14 centavos a $0.30 centavos por dólar. Pero, además, el presidente está hablando de doblar los impuestos del 1% de los ciudadanos ricos, lo que trae el beneplácito de los Indignados de Wall Street y muchos de los miembros del Tea Party. Tanto unos como otros protestan “por los grandes intereses de las corporaciones, por encima de los ciudadanos del país”.


Así fue como Obama, que no tenía un propósito muy claro para su reelección, se encontró con la coincidencia de criterio de las dos fuerzas que hoy animan el ambiente político de la nación. “La irrupción de los Indignados sólo aceleró la decisión de la administración de irse contra los más ricos en la contienda electoral”, dijo Richard McGregor, un analista político, al comentar el reciente discurso sobre el Estado de la Unión.


Lo que está por verse es cómo Romney, después de presentar sus impuestos, va a presentar su propósito de rebajarlos más. Porque ocurre que a las críticas de los Indignados se les sumó una buena parte del Tea Party y ahí es donde el mundo solo tiene más preguntas sobre lo que va a ocurrir al final de estas elecciones.


Porque lo que tampoco se sabe es si las multinacionales van a escuchar el pedido del presidente para traer de regreso los trabajos, las factorías y el capital a territorio estadounidense, con una amenaza de aumento de impuestos, aunque lo ocurrido con la recuperación de la industria automotriz, pudiera ser el patrón a seguir con otras industrias.


De estar en la quiebra y con la ayuda de la Casa Blanca, la industria automotriz se ha recuperado y volvió a producir y a exportar automóviles, ante el beneplácito general, en especial de los trabajadores que han recuperado sus empleos en Detroit y demás ciudades productoras de carros.


También está por verse lo que va a pasar con el Tea Party y cómo les va a ir a los candidatos con todo lo que ellos—los miembros del Tea Party—detestan: los inmigrantes, los indocumentados, la ayuda financiera a los demás países, las Naciones Unidas y las multinacionales, ya que la gente del Tea Party clama que son los culpables del desgreño económico que vive la clase media del país, que era la gran envidia del resto del globo y el motivo por el cual millones de personas siempre han emigrado a tierras del Tío Sam.


Los del Tea alegan que los arriba mencionados son los culpables de que la clase media haya desparecido y que el hambre y los tugurios azoten la nación, debido a la pérdida de millones de empleos que se fueron al exterior en busca de mano de obra barata.


Con todo lo anterior, estas elecciones están para alquilar balcón. Newt Gingrich es tan populista como Obama y amenaza con sacar a Romney si el partido republicano no se pone las pilas. El diccionario dice que populista es el que usa al pueblo contra las elites. Gingrich alega que el presidente le hizo un regalito a Wall Street con la Ley de Estímulo Económico de 2009. Los analistas dicen que era necesaria para sacar al país de la recesión total. Lo cierto es que Obama y el Congreso entregaron, casi sin condiciones, US$ 787.000 millones de estímulo en 2009 y los posteriores US$ 700.000. La pelea entre el Ejecutivo y el Congreso generó la rebaja del crédito de Estados Unidos, en un choque de trenes nunca visto en la Unión Americana.


Tirios y troyanos afirman que la Casa Blanca hubiera podido hacer una negociación mucho mejor, pero ya se hizo y los trillones de ganancias que generaron se quedaron en las multinacionales. Una parte fue usada para generar empleos en otros países, mientras que otra enorme suma está en los bancos, ganando capital sin producir nada.


Por otra parte, Obama tampoco hizo caso de las recomendaciones que la Comisión Simpson-Bowles propusiera para hacer las reformas que EE.UU. necesita para salir adelante sin generar un descalabro mundial.   


Como nota final hay que afirmar que la lucha entre Romney y Gingrich, de cara a las primarias de Florida, fue increíble. Gingrich acusó a Romney de tener cuentas bancarias en Suiza y en Islas Caimán, los grandes paraísos financieros. Romney respondió con preguntas sobre el dinero que Gingrich obtuvo en Freddie Mac. Y para no quedarse atrás, Ron Paul dijo que va a crear un tercer partido.