Columnistas

Tumaco y la Costa Pac韋ica nari馿nse (1)
Autor: Alejandro Garcia Gomez
6 de Febrero de 2012


En junio de 1997, 160 guerrilleros de las Farc se tomaron a Barbacoas 朿osta nari馿nse-, asesinaron a 6 polic韆s y secuestraron al resto de los 13 que la custodiaban.

Ante el hecho bárbaro ocurrido el miércoles 1° de febrero, en Tumaco, atribuido por las autoridades a una alianza entre las Farc y ‘los rastrojos’, con un saldo provisional de 17 muertos entre policías y civiles, 90 heridos y más de 200 familias damnificadas e informado ampliamente por la prensa, deseo presentar algunas consideraciones.


En junio de 1997, 160 guerrilleros de las Farc se tomaron a Barbacoas –costa nariñense-, asesinaron a 6 policías y secuestraron al resto de los 13 que la custodiaban. El 11 de noviembre de 2011, el Consejo de Estado condenó a la nación al pago de 500 millones de pesos para la viuda, los cuatro hijos, la madre y los dos hermanos de un policía que murió allí. Ya había ocurrido otra toma similar ahí mismo en abril de 1996. Además ordenó al Estado que “por los canales adecuados, solicite una opinión consultiva a la Corte Interamericana de Derechos Humanos acerca de la violación a los derechos humanos que se haya producido en el caso en concreto por parte del grupo armado insurgente Farc, y que una vez rendida sea puesta en conocimiento de la opinión pública por los medios de comunicación”, según la providencia. El gobierno colombiano no ha informado en qué va este mandato del alto tribunal.


En 1998, a una semana después de su elección como nuevo presidente, Andrés Pastrana viaja a Estados Unidos a proponer algo semejante a un Plan Marshal para Colombia ante Bill Clinton, cuyo aparente objetivo era la prevención de los cultivos que generaban las drogas. Los gringos estudiaron la propuesta. Ya el 8 de diciembre de 1991 la URSS había dejado de existir y el Muro de Berlín había caído en la noche del jueves 9 al 10 de noviembre de 1989. Caída la URSS y acabada la excusa del miedo comunista, y como además las Farc habían buscado el narcotráfico como otra forma de financiar su lucha, la propuesta del electo presidente colombiano era el pretexto perfecto para que los Estados Unidos hicieran una indolora penetración a Latinoamérica desde su mejor esquina, Colombia, con la excusa de luchar contra el narcoterrorismo. El ratón pidiéndole queso al gato. Esta invasión “a las buenas” era el ideal complemento al Consenso de Washington que pretendía solucionar los problemas manifiestos en los documentos Santafé I Y Santafé II. El 25 de febrero de 1999, Germán Briceño, alias Grannobles, hermano del Mono Jojoy y comandante de las Farc, asesinó con su grupo a tres indigenistas norteamericanos que asesoraban a la comunidad Uwua. Entre el 13 y 14 de diciembre de 1999, Philip Chicola, representante del Dpto. de Estado (EE UU) para asuntos andinos, se reunió secretamente en Costa Rica con alias Raúl Reyes, entonces canciller de las Farc. Se trataba de incorporar a esta guerrilla y al ELN a un proceso de paz. El 11 de enero de 2000, el presidente Clinton dio a conocer oficialmente la ayuda para el Plan Colombia aprobado luego el 13 de julio del mismo año.


En la próxima entrega se hará un recuento de los signos de la degradación desde el año 2000 –alertada oportunamente en EL MUNDO, de Medellín, y Diario del Sur, de Pasto, en esta columna- que ahora continúa no se sabe hasta cuándo, porque a todas luces, el proceso ha empeorado y seguirá peor, desgraciadamente.