Editorial

¡Salud al centenario colega regional!
5 de Febrero de 2012


Aquí estamos, luchando por adaptarnos a las nuevas circunstancias y demostrando, como lo hacemos regionalmente El Colombiano y EL MUNDO, que nuestra presencia es no solo necesaria sino reclamada por muchísimos lectores.

Celebra mañana su primer siglo de existencia el periódico El Colombiano y hemos querido anticiparnos en la expresión del más cordial saludo de felicitación a sus directivas, periodistas y empleados por lo que sin duda es un magno acontecimiento para ellos y también para Antioquia y su capital, que han tenido en el distinguido colega un entusiasta y firme defensor de los más caros intereses regionales.


Alcanzar una tal longevidad, manteniendo al mismo tiempo una imagen siempre renovada, y sin renunciar a los principios fundacionales y a la vocación de servicio a sus lectores, es un logro que enaltece a quienes han sabido conducir esa distinguida casa periodística, sin separarse en lo fundamental de lo que planteaba su fundador, Francisco de Paula Pérez, en el primer Editorial del 6 de febrero de 1912: “Sin más anhelos que contribuir al bienestar de la patria y llevar a la inteligencia de nuestros copartidarios el aire generador de fervorosos entusiasmos, indispensables para quienes libran la batalla espiritual de las ideas...”. También enunciaba principios que no pierden vigencia, como aquello de que “No habrá sujeción absoluta a determinadas personalidades, ni nos dictarán la orden del día directorios políticos”. Y el compromiso de que las columnas del periódico “estarán libres para todos, aunque defiendan diversas opiniones…”. 


Supimos, por una interesante crónica de la periodista Ana Lucía Mesa Franco, que la idea inicial del fundador fue llamarlo “El Heraldo Conservador” o “El Antioqueño”, pero, como buen visionario, descartó esos nombres porque el uno marcaba diferencias políticas y el otro, limitaciones regionales. Prefirió El Colombiano, el nombre de un periódico bogotano, desaparecido en la Guerra de los Mil Días, que para él había sido obra de “un grupo de apóstoles de la unidad nacional” y le pareció “conveniente que en Antioquia se renovaran esas ideas”. 


Como casi todas las grandes empresas periodísticas, sobre todo las que nacieron en aquella época, El Colombiano comenzó siendo un modesto bisemanario, en formato tabloide, de cuatro páginas, con un tiraje de 400 ejemplares. Así se mantuvo por varios años, circulando martes y viernes. Solo cuando fue adquirido por el doctor Jesús María Yepes, comenzó a editarse diariamente y a partir de 1914 adoptó el formato universal o estándar. Por el correo de las brujas hemos sabido que a partir de mañana – un siglo después – nuestro colega estrena rediseño, en formato tabloide europeo, un cambio drástico en que vienen empeñados desde hace un año. Les deseamos la mejor de las suertes.


Pero la época de mayor relevancia periodística y de verdadera consolidación como empresa, comenzó para El Colombiano cuando lo compraron los doctores Julio C. Hernández y Fernando Gómez Martínez, en 1930, en plena crisis económica mundial y en momentos en que la irrupción de la radio llevaba a los arúspices a vaticinar la pronta desaparición de los periódicos. También hoy se pronostica a los diarios impresos un “fin inminente”, dados los altos costos del papel y otros insumos, y la fuerza que ha tomado el llamado periodismo ‘on line’. Pero aquí estamos, luchando por adaptarnos a las nuevas circunstancias y demostrando, como lo hacemos regionalmente El Colombiano y EL MUNDO, y lo hacen los diarios capitalinos y los de otras regiones de Colombia, que nuestra presencia es no solo necesaria sino reclamada por muchísimos lectores.


El director de EL MUNDO tuvo el honor de gozar de la amistad del doctor Fernando y de colaborar con algunas de las grandes campañas a favor de Antioquia que emprendió desde las páginas de su periódico, verbigracia, la Carretera al Mar, la Troncal Occidental y la Autopista Medellín-Bogotá. Del mismo modo, sentimos gran aprecio y nos une una cordial amistad con los descendientes del egregio director, los doctores Juan Gómez Martínez, exdirector, y Ana Mercedes Gómez Martínez, su actual directora, con quienes hemos tenido muy pocas y cordiales discrepancias y, en cambio, sí muchas coincidencias a la hora de defender las mejores causas de Antioquia y del país. ¡Enhorabuena!