Columnistas

Más que abominable
Autor: Bernardo Trujillo Calle
4 de Febrero de 2012


Estos funcionarios que mancharon su toga, están siendo investigados por la Contralora Sandra Morelli dentro de un proceso de responsabilidad fiscal que no va a ameritar la sanción de pena privativa de la libertad en su sede...

No hay  explicación, ni justificación, ni nada que absuelva la conducta de los magistrados del Consejo Superior de la Judicatura que organizaron una piñata con los dineros del Estado para favorecer amigos y parientes mediante una modalidad poco ingeniosa que EL MUNDO tituló de “abominable”, cumplida mediante el innecesario nombramiento que se les hizo de magistrados auxiliares para períodos de días o de meses de servicio y hacer que pasaran de ganarse 3 millones a 13. 


Fue un salto en el tiempo de años y de categoría en el servicio que tiene los visos de un despojo. Estos funcionarios que mancharon su toga, están siendo investigados por la Contralora Sandra Morelli dentro de un proceso de responsabilidad fiscal que no va a ameritar la sanción de pena privativa de la libertad en su sede, mas sí en otra, en donde por virtud del fuero que les da su alta investidura, la ley tendrá que tratarlos con el rigor máximo que demanda el acto de rapiña.


El CSJ que tiene categoría de alto tribunal, entre sus funciones la Constitución le atribuyó la muy ponderosa de “examinar la conducta y sancionar las faltas de los funcionarios de la rama judicial, así como la de abogados en ejercicio de su profesión en la instancia que señale la ley”.  Ante esta tarea, cuál será entonces su autoridad moral para juzgar jueces y magistrados de otras Cortes, amén de abogados que constantemente son disciplinados por motivos más leves que los suyos propios.  La conducta personal de un magistrado debe brillar por su limpieza y ser absolutamente transparente para honrar el oficio. 


Inconcebible sería que Alí Babá juzgara y  condenara por hurto a uno de sus 40 ladrones. 


Son hipótesis que por absurdas desbordarían las reglas que nos gobiernan, así haya por allí incrustado en cualquier código un inciso perdido que aparentemente permita cometer la fechoría.


La Contralora Morelli asumió la investigación fiscal por el hecho inaudito.  Son 70 magistrados auxiliares los beneficiados con el sorpresivo regalo y 13 mil millones del tesoro público lo que le cuesta a la nación la benevolencia de estos promotores de la indecencia.  Pero más execrable es que los implicados traten de excusarse alegando que la ley se los permite, como si semejante atropello fuera medianamente defendible.  Es que no todo lo permitido –suponiendo que lo fuera- es moral o ético. 


Lo que para un chancero o taxista resulta normal –alterar la máquina o birlar un premio- no lo sería para el juez o el sacerdote.  Hay en la vida de relación social ciertos actos que son dañinos per se, como este de entrar a saco en los dineros del Estado.  Y doblemente sancionables, si los comete alguien investido por las normas legales de autoridad legítima, así no fuese autoridad de alta alcurnia.  ¡Pero un magistrado! En qué país vivimos si la sal se corrompe.


Estos aprovechadores, por ahora, no van a tener más responsabilidad que la económica por el detrimento patrimonial que han causado al Estado.  La sanción deberá ser, por consiguiente, ejemplarizante, como si se les ordenara devolver las sumas en que enriquecieron a sus amigos. Por lo dicho en declaraciones de la Contralora, son más de 13 mil millones de pesos hasta hoy. 


La Contraloría debería proceder a embargarles bienes con el fin de reembolsarse de la desmesurada cifra.  Entre tanto, enviar a la Comisión de Acusación de la Cámara el expediente completo para ver que allí se adelante la investigación penal que lleve a prisión a los indelicados magistrados favorecedores y favorecidos. Verdad sabida y buena fe guardada, la Comisión deberá hacer la interpretación de los hechos investigados acogiéndose al hecho del mayor compromiso que tiene el magistrado frente a las leyes que juró respetar y a la intachable conducta social que por esa condición deberá observar.  No cabe la doctrina del laxismo y la inflexibilidad en este caso, por el contrario, hará que esta Comisión por su conocida historia de inutilidad y celestinaje, deje de ser la paria de la Cámara y el hazmerreír de los colombianos.


P.S.  Shakira recibió la medalla “Caballero de las Artes y las Letras”.  Qué tal si Juanes recibe mañana la de “La Dama del Rock”.