Columnistas

Porce IV, el Estado contra el Estado
Autor: Luis Fernando Múnera López
30 de Enero de 2012


La Comisión de Regulación de Energía y Gas, CREG, ha confirmado la multa contra Empresas Públicas de Medellín por su incumplimiento en la construcción de Porce IV.

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La Comisión de Regulación de Energía y Gas, CREG, ha confirmado la multa contra Empresas Públicas de Medellín por su incumplimiento en la construcción de Porce IV. La empresa ha explicado ampliamente que la obra se suspendió por hechos que no están bajo su control.


Esta actuación del organismo regulador del sector eléctrico se ve como un enfrentamiento del Estado contra el Estado. Enfrentamiento que contradice y lesiona una de las fortalezas del país, cual es la estabilidad jurídica, la firmeza institucional y el respeto por el derecho.


Empresas Públicas de Medellín es una entidad que actúa con seriedad y responsabilidad en todos los proyectos que emprende. De hecho, después de la crisis del sector eléctrico y del apagón de la década de 1990, es la única empresa que ha construido nuevas centrales hidroeléctricas, que le han garantizado al país la confiabilidad en el suministro de electricidad.


La empresa es respetuosa de los derechos de las comunidades que se afectan. Cuando se emprende un macro proyecto de éstos, se requiere compensar a las personas afectadas, emprender programas complejos para el reasentamiento de la población que se desplaza y restituir los medios de producción.


El censo de población del año 2006 encontró 1.215 personas que vivían o trabajaban en la zona de influencia de Porce IV. Poco después, con el estudio de factibilidad del proyecto, la empresa reconoció un total de 2.799 personas que deberían ser atendidas con esos programas. Para el reasentamiento de esa población se destinaron 56 millones de dólares, dentro del presupuesto total del proyecto que ascendía a 811 millones de dólares.


Por motivos ampliamente conocidos, esa población supera hoy las 15.000 personas, cuyo reasentamiento costaría 600 millones de dólares, una suma casi igual al total del proyecto. Si EPM accediera a esta demanda, haría no factible la central hidroeléctrica e incurriría en detrimento patrimonial.


Esta realidad ha sido sistemáticamente desconocida por el regulador. “La Creg está resolviendo un asunto de esta dimensión sin conocer el sitio de las obras, sin llamar a declarar, siquiera, a las Fuerzas Armadas, o a los contratistas asentados en la zona, como se lo solicitamos reiteradas veces. La Comisión decidió sin ningún tipo de interés material sobre el asunto”, explica Gabriel Jaime Velásquez, secretario auxiliar de EPM.


Se han formulado razones que mitigarían el efecto de ese incumplimiento. La más importante la da la misma CREG, cuyo director ejecutivo, Javier Augusto Díaz Velasco, reconoce que “(…) de ninguna manera se afecta la confiabilidad del sistema eléctrico nacional con la no entrada de Porce IV. Esta eventualidad fue tenida en cuenta en la subasta de energía por Cargo de Confiabilidad que se realizó en diciembre pasado”.


Y la segunda: EPM avanza satisfactoriamente en la construcción de la central hidroeléctrica Ituango. Esta central sustituirá Porce IV con creces.


Opino que el problema va más allá. Aquí se está presentando un enfrentamiento del Estado contra el Estado, que afectará institucionalmente el sector y el país: El Estado que no ha podido controlar la invasión en Porce IV es el mismo que está comprometido con la construcción de la central, y que impone y pagará la multa por el incumplimiento. La gran perdedora será la comunidad. Debieron preverlo.


La vía gubernativa se agotó. Queda esperar que los tribunales sean capaces de desfacer este entuerto.




Comentarios
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JUAN
2012/01/30 08:47:54 am
¡Excelente artículo! Esperemos sea leído por los antropófagos bogotanos , incluído el por el "Gelatinoso" Santos y su equipo de gobierno, a ver si hacen algo para frenar esta injusticia contra EDPM y Antioquia o si consiguen allá en Bogotá una firma que construya la Cenhtral de Porce IV, en el estado de invasión que hoy se encuentran sus terrenos. Definitivamente estamos en un estado caníbal y miserable que se come a mordiscos todo lo que esté por fuera del "páramo urbanizado", reservando los más grandes bocados contra la estructura, las finanzas y el desarrollo paisa, ya que ni siquera disimulan la animadversión histírica que siempre nos han tenido. Aquí hacemos obras de proyección nacional, para el progreso de Colombia, no para competir con Bogotá, como "ociosa e inmaduramente, me decía un querido amigo en estos días".- Juanfer