Editorial

Tras la Direcci髇 de la OIT
29 de Enero de 2012


No puede entenderse sino como un gesto de mezquindad pol韙ica que los 鷑icos que descalifican la leg韙ima aspiraci髇 sean precisamente los dirigentes del Polo y de la CUT.

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Desde octubre pasado, cuando el presidente Juan Manuel Santos anunció la postulación del vicepresidente Angelino Garzón para la Dirección Ejecutiva de la Organización Internacional del Trabajo, OIT, hemos venido observando con atención las múltiples adhesiones que tal aspiración ha recibido dentro y fuera del país, y también la inaudita oposición de sus antiguos camaradas de la Central Unitaria de Trabajadores, CUT, y del Polo Democrático Alternativo.


Aquí no hemos compartido algunas tesis del doctor Garzón, como en el tema del despeje para diálogos de paz en tiempos en que fue gobernador del Valle, o, recientemente, con motivo de su agrio enfrentamiento con miembros del equipo económico del Gobierno por la manera de calcular la línea de pobreza e indigencia en Colombia.


Pero con la misma vehemencia con que discrepamos de él ocasionalmente, hoy le ofrecemos todo nuestro respaldo a su aspiración, que no solo sería un merecido honor para él sino una posición –de las más importantes de Naciones Unidas– a la que Colombia puede aspirar de manera legítima y con la autoridad que le da el hecho de ser reconocida como una de las democracias más sólidas del continente.


En eso estamos de acuerdo con el Gobierno, con las directivas de los cinco partidos que conforman la Unidad Nacional y con casi todas las organizaciones sindicales y sociales que han acogido con entusiasmo esa postulación.


Creemos que el presidente Santos no pudo pensar en una persona más calificada para ese cargo, pues a su larga experiencia como dirigente sindical, el doctor Garzón suma una sólida trayectoria como servidor público (gobernador, ministro del Trabajo y Seguridad Social en el gobierno de Andrés Pastrana, entre otros), a más de que para él es familiar ese encumbrado foro de Naciones Unidas, pues fue representante permanente de Colombia en Ginebra, entre enero de 2009 y marzo de 2010. Por si fuera poco, él mismo recuerda que luego de retirarse de la actividad sindical en 1990, tras su elección a la Asamblea Nacional Constituyente, se dedicó a prestar asesorías y consultorías en materias sociales y laborales a empresas, organismos internacionales, agencias de Naciones Unidas y organizaciones de la sociedad civil. Se enorgullece de haber sido Director del Proyecto tripartito del Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo Pnud “Nuevas Relaciones Laborales en Colombia”, ejecutado entre 1996 y 1997, y los estudios adelantados con la OIT, entre 2002 y 2003, sobre las experiencias de diálogo social, concertación y cooperativismo en España e Italia.


Nosotros, sin pecar de exagerado optimismo, creemos que Colombia tiene posibilidades de alcanzar esa nueva importante posición internacional, que se agregaría como otro éxito de la política exterior, al escaño en el Consejo de Seguridad y a la Secretaría de Unasur. No será fácil, pues hay por supuesto muchos intereses geopolíticos en juego, aunque hasta ahora no se conocen otras postulaciones, las cuales pueden presentarse hasta marzo, y la elección será el 28 de mayo, en Ginebra, durante la Asamblea de la OIT, en la cual los países miembros están representados por el trípode: gobierno, gremios empresariales y organizaciones sindicales.


Lo grave es que la contraparte a la candidatura de Colombia no esté en el extranjero sino en el propio país. No puede entenderse sino como un gesto de mezquindad política que los únicos que descalifican la legítima aspiración sean precisamente los dirigentes del Polo y de la CUT, que no contentos con expresar su disentimiento –respetable, por supuesto, en una democracia– andan de gira por Estados Unidos y Europa, en una contra-campaña de desprestigio del país, con el manoseado argumento que les sirvió sin éxito para oponerse al TLC con los Estados Unidos: que Colombia es el país más peligroso del mundo, donde más se asesinan sindicalistas y donde se violan permanentemente los mandatos de la OIT.


Eso es falso, pero que sea el presidente de la CGT, Julio Roberto Gómez, quien rebata el exabrupto: “Esa campaña nos parece absurda. Uno no puede ser tan imbécil y tan miope; si Colombia fuera elegida le quedaría mucho más difícil violar los derechos de los trabajadores y las recomendaciones de la OIT".




Comentarios
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JUAN
2012/01/30 08:20:16 am
"Los directores del POLO y de la CUT" es decir los doctores NO, esos que se馻lan, critican, atacan y niegan pero nunca han tenido una s髄a acci髇, soluci髇 y pupuestas buenas. ar醩itos enquistados! Juanfer