Columnistas

Un gran desafío
Autor: Gabriel Zapata Correa
26 de Enero de 2012


Nuestros indicadores sociales referidos a la pobreza y a la extrema pobreza, indican que nuestro país sigue siendo uno de los más desiguales de América Latina y del mundo.

Nuestros indicadores sociales referidos a la pobreza y a la extrema pobreza, indican que nuestro país sigue siendo uno de los más desiguales de América Latina y del mundo, y esta realidad confronta y golpea en primer lugar a quienes padecen en carne propia precarias condiciones de vida; al  Estado y a las entidades encargadas de su intervención y medición. Pese a que el año pasado se reveló con mesura que la pobreza medida por ingresos bajó algunos puntos y Colombia, según el informe “Panorama Social de América Latina 2011” de la Cepal, se ubicó entre los cinco países de América Latina y el Caribe que disminuyeron sus cifras de pobreza, la situación sigue siendo muy precaria como quiera que, respecto al continente, sólo somos superados por Honduras, Guatemala, Nicaragua, El Salvador, Bolivia y Paraguay. El mismo informe señala que nuestro país pasó de  45,7% de pobreza en el 2009, a 44,3% en el 2010. La indigencia se redujo en 1,7 puntos, al pasar de 16,5 a 14,8%. Una disminución que revela que no obstante los esfuerzos por aumentar el crecimiento económico y mejorar los indicadores sociales, aun no se evidencian políticas contundentes que entreguen resultados tangibles en este indicador.   


La reducción de la inflación y del desempleo a un dígito, le impuso al gobierno el gran desafío de reducir también a una cifra la pobreza extrema. Un reto que involucra no solo a nuestro mandatario, sino a jefes de estado del mundo entero. Para el caso de América Latina y el Caribe, hacia el año 2000 se suscribió la Declaración del Milenio, esto es, un compromiso para que en el año 2015 el número de personas que vive en condiciones de extrema pobreza en la región, es decir, las personas que sobreviven con menos de un dólar al día, llegue a la mitad de lo establecido hacia 1990 que fue de 21 millones de personas. Cabe recalcar que la referencia es a la extrema miseria y no a la pobreza en general, pues solamente nuestro país alcanza la aterradora cifra de cerca de 20 millones de personas en condición de pobreza.


El reto para nuestro país es aún mayor pues la pretensión como se sabe es reducir los índices locales a un solo dígito, y los fenómenos del Niño y la Niña han contribuido de manera significativa a elevar los cordones de miseria en el país. Sin establecer plenamente cuántas familias más están hoy en la miseria absoluta por cuenta del fenómeno climático, el país contabilizaba hasta el año pasado aproximadamente siete millones de personas que sobreviven de la caridad o del rebusque diario. 


El presidente Santos en varias ocasiones y desde distintos escenarios ha prometido que en su gobierno reducirá los índices de pobreza extrema. Empeñó su palabra argumentando que sacará de la indigencia a cerca de millón y medio de colombianos, lo que equivaldría a unas 350 mil familias. Un reto nada fácil matriculado en el actual gobierno y que ha significado un desafío histórico y permanente para los mandatarios de turno. Su promesa es disminuir la brecha de la pobreza y entregar resultados durante y al término de su mandato. Sólo si consigue este objetivo, asegura: “Se podrá ir a la tumba satisfecho y tranquilo”.


La meta inaplazable este año es sacar de la pobreza extrema a la tercera parte del compromiso tasado para el cuatrienio, es decir, las primeras 113 mil familias y el resto, en los años subsiguientes. Un desafío de grandes proporciones que el Presidente aspira realizar con inversión, políticas medibles, indicador por indicador, familia por familia. Un gran compromiso político y social que hace el Presidente en medio del escepticismo que acompaña un asunto de esta gravedad. Un reto de la humanidad en el que todos debemos ser coadyuvantes.