Antioquia

Pamphlets intimidate populace of Vegachi
Panfletos intimidan población de Vegachí
Autor: Guillermo Benavidez
25 de Enero de 2012


El alcalde Fáber Vidal, de 26 años de edad, a través de la recién creada Secretaría de Educación, fomentará el arribo de instituciones de educación superior a su municipio, para evitar que los jóvenes terminen inmersos en la violencia.


Según fuentes de Inteligencia Militar, la guerrilla en el Nordeste compra la base de coca a los campesinos y la vende a otro precio a las bacrim. "Son zonas estratégicas que tienen vías de acceso para el tráfico de estupefacientes y de insumos".

Un panfleto amenazante empezó a circular ayer en Vegachí, Nordeste de Antioquia. Según el alcalde de este municipio, Fáber Armando Vidal Escudero, la situación es compleja en la región, debido a un creciente conflicto armado entre bandas criminales que operan en el sector. El comunicado lanza un ultimátum a los integrantes y colaboradores de la banda “los rastrojos”, para que salgan de esta zona.


El Mandatario aseguró que en la circular se habla de “que la idea es sacar al grupo de ‘los rastrojos’, que son los que operan en este sector. Es una alianza entre ‘los urabeños’ y ‘las águilas negras’. El tema de seguridad ha ido empeorando paulatinamente no solo en Vegachí sino en todo el Nordeste: Segovia, Remedios y Amalfi. Le pedimos al gobernador Sergio Fajardo y a las autoridades de Ejército y Policía que incrementen el pie de fuerza para evitar alteraciones del orden público y hechos que tengamos qué lamentar”.


Según la comunidad, en los escritos, atribuidos a las denominadas Autodefensas Gaitanistas, se lee que: “no permitiremos la acción de grupos delincuenciales como ‘los rastrojos’, por lo que tomaremos las acciones que sean necesarias para contrarrestar su influjo”.


Vidal Escudero indicó que en las últimas horas realizó un consejo de seguridad con los comandantes de Ejército y Policía, “planteando la situación y preparándonos para lo que viene”.


El campesinado teme un nuevo ciclo en la agudización de la violencia, presente en la región desde los años 80, cuando se dio inicio a una confrontación armada por la producción minera y maderera. “En esta guerra vienen cayendo inocentes. Los campesinos nos manifiestan que sienten cómo en la zona se viene incrementado la violencia. Están a la expectativa de lo que hagan por ellos el Municipio y la Gobernación”, concluyó el alcalde Vidal.


Frente a esta situación, el coronel Gustavo Chavarro, comandante (e) de la Policía Antioquia, manifestó que “los urabeños” buscan crear zozobra y desinformación. “Hemos atacado y capturado a su gente, por eso están ardidos. Quieren asustar la gente con estos panfletos, también están diciendo que cometieron masacres y quemaron gente viva. Todo eso es mentira”.


Fuentes de inteligencia de la Policía indicaron que “los urabeños” tienen alianzas con el Eln y las Farc para el desarrollo de sus actividades ilícitas, en la zona, como el comercio de armas, el narcotráfico y el cobro de extorsiones para no atacar máquinas industriales.



Tensa calma en Castilla


Escoltados por la Policía reiniciaron sus actividades ayer los conductores de la ruta de buses 261 de la Comuna 5, Castilla. Los transportadores anunciaron un paro el lunes en la noche en protesta por el acoso de los combos que operan en el sector. Los grupos ilegales habrían aumentado el valor de la vacuna de $35 mil a $70 mil y exigieron, según versiones de los afectados, que no pagaran la extorsión a otro de los combos que presionan a los transportadores de esta ruta. El secretario de Gobierno de Medellín, Mauricio Facio Lince Prada, indicó que se acordó con la Policía brindarles acompañamiento a los conductores para que presten el servicio normalmente. Al respecto, Carlos Arcila, integrante de la Mesa de Derechos Humanos de Medellín, denunció que el transporte público en la capital antioqueña es víctima de los grupos armados ilegales y exigió a las autoridades medidas urgentes y efectivas para acabar con esta peligrosa y creciente actividad, apenas una de las que financia la guerra del microtráfico de narcóticos en el Valle de Aburrá.