Antioquia

By their works ye shall know them
Por sus obras los conocerás
Autor: Ricardo León Cruz
17 de Enero de 2012


Con una novedosa iniciativa artística, el programa de Paz y Reconciliación busca rendirle un homenaje a los héroes anónimos de la Comuna 1 que, con su labor, aportan a la paz y la convivencia.

Foto: Pablo Andrés Pasos 

Unas 23 fotografías como estas fueron instaladas en los diferentes barrios que componen la Comuna 1. La iniciativa, nunca antes vista, ha despertado la curiosidad de propios y visitantes.

Jonathan Uribe, o “la pinga” como lo dice todo el mundo, nunca pensó que por cuenta de su pasión por el hip-hop y su destreza en el graffiti fuera considerado un ejemplo digno de imitar por parte de los jóvenes del barrio Popular 1, nororiente de Medellín.


Su familia tampoco. No en vano la reacción de primos, hermanos y hasta la del propio Jonathan cuando vieron en diciembre pasado su fotografía, de ocho metros de largo por seis de ancho, pendiendo de una de las tantas casas que se divisan a lo largo del trayecto del Metrocable.


“En mi casa me preguntaban: ¿y usted que hace en esa fotografía? Yo les decía: ‘los vecinos me escogieron como un héroe del barrio’. ¡Ja! No me creían. ‘Oiga pues, usted, con el rap y esas cosas’, era lo que me decían en la casa. Y pa’que vea, muchos pelados del barrio creen que soy un ejemplo”, dice Jonathan, aún con algo de incredulidad.


Este joven, de 21 años de edad, hace parte de un colectivo de raperos de la ciudad que buscan, a través de este género musical, resistir al conflicto que azota a muchos barrios populares. Desde hace poco más de dos años, Jonathan se ha dedicado a formar escuelas de grafiteros en diversas comunas de la ciudad, especialmente en la suya, donde ha logrado mostrales a jóvenes de Santo Domingo, Popular I y II, Andalucía, entre otros, alternativas distintas a la que ofrecen los combos delincuenciales.


Su labor fue reconocida por estudiantes de las instituciones educativas donde el Programa de Paz y Reconciliación adelantó, durante 2011, talleres de Noviolencia para prevenir el reclutamiento y la vinculación de menores de edad a bandas delincuenciales. Hoy, Jonathan es uno de los 23 “Héroes sin Fronteras” que engalanan el paisaje en la Comuna 1.


Proceso   


Con el fin de prevenir el reclutamiento y la vinculación de jóvenes a los grupos armados ilegales, el Programa de Paz y Reconciliación inició en 2010 una investigación en colegios de la Comuna 1 que involucró activamente a desmovilizados, investigadores y estudiantes.


El diagnóstico arrojó que al fracaso educativo y el consumo de sustancias psicoactivas, también se le sumaba como factor de riesgo la marcada influencia que ejercían “los pillos” como referentes culturales válidos. ¿Y cómo transformar esta realidad? Fue lo que se preguntaron los coordinadores de este proceso.


“Fue ahí cuando surgió ‘Héroes sin Fronteras’. Los mismos muchachos de los talleres propusieron destacar a esos líderes del barrio que le aportan a la paz, la convivencia, que fomentan valores”, explica Alejandro Roldán, integrante del equipo investigador. 


Al final fueron 23 los escogidos, personas anónimas pero con gran vocación de servicio comunitario. Lo siguiente fue pensar cómo resaltar sus historias de vida. La mejor opción fue la fotografía. “Con el fotógrafo Felipe Mesa iniciamos unas sesiones con ellos, que se hicieron entre septiembre y octubre del año pasado”, cuenta Alejandro.  


Y desde diciembre, la comunidad comenzó a conocer a sus héroes. “Eso fue una sorpresa para todos nosotros. Ver que la gente dice que lo que uno hace es positivo, es una gran satisfacción. Y pensar que muchas de las personas que aparecen en esas fotografías uno las ha visto en el barrio, pero nunca llegué a pensar que fueran unos líderes tan importantes”, narra Jonathan.


Y aunque a la fecha todavía muchos habitantes de los barrios aledaños a la Línea K del Metro se preguntan qué hacen fotografías de varios de sus vecinos instaladas por toda la Comuna 1, a la vista de todo el público, lo que todos sospechan es que de algo bueno se tratará. No se puede esperar menos de ellos.



Don Gilberto


¿Qué tiene Gilberto Idarraga que sus vecinos lo consideran un "héroe" del barrio? Eso ni él mismo lo sabe. Sólo atina a decir que en los más de 40 años que lleva viviendo en el Popular I se ha dedicado a una cosa: servir y trabajar en su puesto de legumbres.


Quienes más han sentido su mano amiga han sido las jóvenes que ha visto crecer por décadas. Para ellos, sin importar su condición, Gilberto ha tenido palabras de aliento, sabios consejos y uno que otro regaño. "Yo los acojo como si fueran mis hijos. Les digo cuál es el buen camino y el mal camino. Algunos me han escuchado", cuenta.


Las adolescentes también se han beneficiado de sus dotes -y fama- de bailarín. "A muchas del barrio les he ensañado a bailar. Las he preparado para sus fiestas de 15 años y hasta me han dicho que no bailan el vals si no es conmigo", agrega.


Hoy, una gran fotografía de Gilberto cubre el techo de una vivienda en inmediaciones a la Estación Santo Domingo del Metrocable. Su nombre hace parte de los "Héroes sin Fronteras". "Ya varios me han dicho que la foto quedó muy bonita. La verdad, no he tenido tiempo de verla. Es el primer homenaje que me hacen en la vida y la verdad, me siento muy halagado", dice.