Antioquia

Murindó wants to come out of oblivion
Murindó quiere salir del olvido
16 de Enero de 2012


Para un mejor trabajo, el alcalde Ferro propone dejar atrás los regionalismos entre Antioquia y Chocó, sobre todo en esa zona donde están juntos, donde son la misma gente, la misma familia.

Foto: Cortesía 

Cuando el río se sube se tiene que suspender el servicio de energía eléctrica y de celular para evitar una tragedia cuando los tomacorrientes se llenan de agua. En este momento el municipio cuenta con esos servicios a pesar de la inundación, pero si esta llega a crecer tocará suspenderlos.

Enclavado al noroeste de Antioquia, en los límites con el Chocó, se encuentra Murindó, un municipio de 5.000 habitantes aproximadamente, de los cuales la tercera parte es indígena. Debido al crecimiento del río Atrato, lleva más de dos meses inundado, lo que tiene literalmente paralizado al municipio.


Ezequiel Ferro es el alcalde. El pasado 1º de enero asumió ese grandísimo reto, como él mismo describió la labor de administrar un municipio que recibió en “condiciones deplorables”, con poca inversión y poca capacidad administrativa y fiscal, pues a su consideración, el Estado a través de la Gerencia de Urabá, no invirtió nada, lo que ha llevado a que los murindoseños se sientan en el olvido.


La misión


Uno de los principales propósitos de Ezequiel Ferro es, al menos, lograr la reubicación de la cabecera municipal y una buena carretera que no solo le servirá a su municipio, también al vecino Vigía del Fuerte y al Atrato chocoano.


La misión de Ferro es, como él mismo lo dice, sacar a su municipio del abandono que no es de ahora, que ha sido de siempre. “Esperamos que como el gobernador Fajardo tiene una visión diferente, las cosas cambien, pues él está seguro y empeñado en que hay que meterle la mano a esos municipios que nunca se la han metido”, aseguró.


El trabajo ya empezó. La semana pasada Ferro se reunió en Medellín con César Hernández, director del Dapard, y allí le dieron señales de que todo cambiará, pues los funcionarios coincidieron que el lugar donde actualmente se encuentra la cabecera municipal, no garantiza la calidad de vida que merece la población.


Educación


A la baja cobertura educativa se suma la suspensión de la misma debido a la inundación. Los niños no pudieron iniciar hoy sus clases, pues las estructuras están debilitadas. Como todas las construcciones son de madera y al estar en permanente contacto con el agua, esta se pudre y es la razón por la que hoy se hayan perdido la escuela y el colegio. 


Además de la renovación de las instalaciones educativas, el municipio requiere un colegio indígena para atender la demanda de la tercera parte de su población. La idea es también que los adultos reciban la educación que en su infancia y adolescencia no pudieron acceder a ella, por lo que el alcalde Ferro propone la adecuación de la educación nocturna.  


Pero se requiere de una inversión grande, se requieren muchos docentes para cubrir la magna propuesta. Ezequiel Ferro, en el caso del colegio nocturno, propone que se utilice el mismo personal, además de otro tipo de material didáctico porque los estudiantes ya serían adultos.


Finalmente, en la región se está manejando una propuesta de universidad. Como se encuentran muy distantes de los pueblos donde se tiene este tipo de instituciones, en esa región sueñan con una universidad para los pueblos cercanos como: Vigía del Fuerte, El Carmen del Darién, Bojayá y Murindó. Los ánimos y ganas de trabajar están, solo faltan los recursos.


Cultura


Por la ubicación del municipio y las constantes inundaciones, las costumbres y actividades culturales han ido cambiando. Murindó era un pueblo muy arraigado con sus desfiles, con sus tradiciones, con sus fiestas patronales y todo cambió a raíz de que no hay ni siquiera un escenario donde se pueda hacer teatro o practicar danzas, pues todo permanece inundado, no hay ni un parque para la diversión y, por ello, la necesidad del nuevo mandatario de iniciar cuanto antes su trabajo, para que no se pierda todo, pues como él dice: “Ya se han perdido cosas, pero vamos a ver qué recuperamos”.



Trabajo conjunto


Según Ezequiel Ferro, alcalde de Murindó, él está trabajando con los demás alcaldes de la región para realizar varios proyectos que van a manejarse por el Fondo Nacional de Regalías. En lo que están trabajando ahora es en la construcción de un hospital de segundo nivel.


La idea es que entre todos apoyen diversos proyectos de desarrollo, "lo que necesite Murindó, como la carretera y la reubicación, Vigía del Fuerte lo va a apoyar. Vigía necesita una entidad bancaria y Murindó va a trabajar por ello", precisó Ferro, a la vez que dijo que lo mismo se haría con los pueblos que quedan en el Darién. Entre todos van a luchar para que se hagan obras de mejoramiento y protección en el río Atrato.




Orden público


El orden público se ha visto alterado en las últimas semanas. Hacía días no se presentaban homicidios y en diciembre pasado se presentaron tres. En uno de los crímenes, según Ferro, estuvieron involucradas las Farc y en los otros dos, bandas criminales.


El acalde reconoce que en la zona hay presencia de bandas criminales y de subversión y para contrarrestar esa presencia, el municipio cuenta con una Estación de Policía incipiente, muy poco pie de fuerza y sin dotación, pues ni siquiera tienen un vehículo.