Antioquia

135 more burned than in 2010
135 quemados más que en el 2010
Autor: Andrea Escobar Mejía
12 de Enero de 2012


Quemar pólvora se ha convertido en una costumbre para los paisas, quienes no han podido asimilar el hecho de su prohibición y sobre todo los daños físicos y psicológicos que se podrían afrontar después de una quemadura.

Foto: Cortesía 

Las quemaduras de mayor gravedad requieren injertos de piel. La recuperación puede tardar de tres meses hasta dos años y se requiere de una terapia especial y lavados más o menos día por medio.

Muchos piensan que nunca se van a quemar o que si lo hacen eso se cura, esas son las excusas pobres y sin sentido que tienen las mentes inconscientes que ven reflejada la alegría en un taco, un volador o un chorrillo. Con lo que estas personas no cuentan es con que a ellos también les puede pasar porque la pólvora es incontrolable e impredecible y médicamente no solo causa daños a la piel. Además, otro malestar son los  trámites de atención médica que son engorrosos y requieren de tiempo.


Yolanda Gómez Marín, enfermera jefe de la Unidad de Quemados del Hospital Universitario San Vicente de Paúl, dice que “creen que una quemadura tiene reversa, se equivocan porque son para toda la vida”. Las cicatrices son la menor consecuencia que puede pasar, según la profundidad y el grado puede ocasionar problemas a largo plazo en la movilidad, la fuerza, comprometer otros órganos del cuerpo y propiciar una amputación de extremidades.


Así mismo, la parte emocional se ve afectada no tanto en los niños sino en los jóvenes, “considerando que ahora la belleza corporal ha ganado importancia, es difícil aprender a vivir con las marcas en su piel”, agrega Gómez Marín.


Más grave aún es el hecho de que la quemadura puede comprometer otros órganos sin necesidad de estos tener la quemadura. “Cuando la extensión de la lesión compromete un alto porcentaje del cuerpo puede causar la pérdida de la cubierta epidérmica e infección, afectando órganos y presentando fallas multifuncionales, multisistémicas, shocks o hasta síndrome de dificultad para respirar”, indica el cirujano plástico Juan Hernando Santamaría, de la Sociedad Colombiana de Cirugía Plástica Estética y Reconstructiva. La alteración produce mecanismos de defensa en el cuerpo, el riesgo de infección es mayor y puede expandirse, alargando la estadía en el hospital.


Más problemas


Otro de los grandes inconvenientes, no solo del paciente sino de la familia y hasta del Estado, es enfrentar los costos que se vienen, las tutelas y visitas constantes a la entidad de salud. “Hay algunas cremas y protectores solares que no incluye el seguro y muchas veces cambian el lugar de terapias al paciente”, comenta Gómez Marín, quien considera que este es un perjuicio para el paciente, pues en otros lugares pueden no ofrecer la terapia que realmente necesita.


Las pérdidas funcionales definitivas generalmente se presentan en la mano, los músculos, los huesos y los tendones. “Hay muchas cosas en juego. Una quemadura tiene costos para todos, secuelas definitivas e incapacitantes, sin dejar atrás las psicológicas”, dice el cirujano Juan Hernando, quien además invita a la comunidad a tomar conciencia y cultura. La salud debe ser la prioridad.



Con vergüenza Antioquia es la primera


Los primeros lugares no siempre son buenos, sobre todo cuando hay menores de edad lesionados de por medio. La cifra de quemados en Medellín fue la más alta de todo el país y al parecer la cantidad de campañas lograron que algunos padres por temor a las consecuencias no llevaran a sus hijos a recibir los cuidados médicos esenciales.


El consolidado final entregado por el Instituto Nacional de Salud informa que en Antioquia se presentaron a la fecha un total de 247 casos de quemados reportados ante las instituciones médicas, 135 casos más en comparación con el 2010. En Colombia la cifra aumentó de 729 casos a 860.


El peligro de la pólvora no solo radica en las quemaduras que puede ocasionar, las sustancias químicas con las que es fabricado son de alto riesgo intoxicante para las personas. Los casos por intoxicación por ingesta de fósforo blanco no quedaron atrás. En Colombia se registraron dos casos, uno en Nariño y otro en el Quindío.