Columnistas

Personaje del año 2011
Autor: Alejandro Garcia Gomez
6 de Enero de 2012


Pero la culminación de su inteligencia, sensatez y confiabilidad para ser mi segundo personaje del año, fue la lección que recibió en su tratamiento al problema estudiantil universitario generado por la reforma a la Ley 30.

“Su palabra casi me cuesta la vida”, afirma Rodrigo Edison Zapata Hernández, Secretario de Educación de Apartadó (Antioquia), cuando la ministra de Educación, María Fernanda Campo, dijo “Apartadó tiene por fuera del sistema 13.000 niños, lo cual es inaceptable porque el gobierno ha girado los recursos suficientes para garantizar la escolarización de esta población”.


A raíz de esta declaración, Zapata Hernández se vio amenazado de muerte por sus paisanos por, presuntamente, haberse robado 30.000 millones de pesos. Zapata Hernández comprobó que esa afirmación no era ni real ni verdadera y así libró su dignidad y su vida (EL MUNDO, 16.XII.11).


Una muestra de la cordura y sensatez de mi segundo personaje, la Ministra.
Con fecha 01.XII.11, el Ministerio de Educación anunció que según el SIMAT (Sistema Integrado de Matrícula) existían 180.000 niños “inexistentes” en las aulas escolares públicas de los municipios certificados, corroborado antes por el Presidente Santos en su Acuerdo para la Prosperidad en San Juan de Río Seco (Cundinamarca) el 27 de noviembre. Apartadó es uno de ellos, según el diario citado.


¿Qué responsabilidad puede tener esta afirmación de Mineducación y del Presidente con lo sucedido a Zapata Hernández? ¿La inteligente ministra no ha indagado con sus colaboradores sobre el desplazamiento urbano? Me explico:


Los municipios certificados, en general, son aquellos con mayor desarrollo económico del país. En muchos de éstos la violencia de las milicias de la guerrilla urbana, el narcoparamilitarismo transformado en bacrim (bandas criminales), las bandas del narcotráfico y de la delincuencia común, han hecho que innumerables familias de clases media y populares deban huir de sus barrios a otros donde no los conozcan para proteger sus vidas.


No alcanzan o no es prudente cancelar las matrículas donde estudian sus hijos por obvias razones. Siguen matriculados y si el colegio llama a los teléfonos suministrados, nadie contesta. O simplemente cambian de barrio por trabajo de los padres o por otra circunstancia sin informar a los colegios. Legalmente siguen matriculados y hay que contar con ellos.


Y no es uno ni diez estudiantes. Donde laboro como docente, nos llegan estudiantes “nuevos” hasta en los últimos meses del año a todos los profesores. Cuando se pregunta algo, cada cual trae su tragedia. La mayoría huye para salvarse dejando todo, que es casi nada, enterrado con su corazón. ¿Qué investigaciones tiene de esto la conspicua ministra?


Pero la culminación de su inteligencia, sensatez y confiabilidad para ser mi segundo personaje del año, fue la lección que recibió en su tratamiento al problema estudiantil universitario generado por la reforma a la Ley 30.


Que esa ley debe reformarse, no hay duda, pero en bien de la sociedad colombiana, principalmente de la menos pudiente, de la que al mismo tiempo le ha dado relumbre al país (con científicos, deportistas, escritores, artistas, etc.) y no como respuesta a oscuros intereses.


El remedio no debe ser peor que la enfermedad como quedó demostrado a lo largo de la lucha que dieron los estudiantes universitarios, de secundaria de últimos años y muchos padres de familia. Demostraron a la ministra Campo y al presidente Santos (que obviamente estaría informado) que los estudiantes y los padres de familia sí leen estos proyectos, que los analizan y que no se dejan meter los dedos a la boca. Por eso es mi segundo personaje del año 2011.


El primer puesto se lo lleva la incompetente imprevisión del gobierno que como resultado nos deja la tragedia invernal del fenómeno de La Niña (que en Nariño tuvo como “madrina” a esta señora ministra ¡Qué suerte!).


Nota 1.- “Sueños para vivir”. Alexis Uscátegui Narváez. Mundigráficas de Nariño. Pasto. 2011. 81 pp. Poesía. Autor integrante del taller Awasca, Universidad de Nariño.


Nota 2.- Tercera alerta: desde agosto de 2011 clamé por un semáforo para los deportistas en la Villa Olímpica-Obelisco. Nadie escuchó, señor Alcalde Alonso Salazar.