Alrededor de 20 municipios de Antioquia pertenecen al programa
Malaria cazada por campesinos microscopistas
14 de Junio de 2009


Dotados de microscopios y jeringas, campesinos de las veredas de Urabá y el Bajo Cauca están detectando y erradicando la malaria de sus comunidades, con el acompañamiento de la Seccional de Salud de Antioquia.


El programa Papa Luis propone acabar las aguas estancadas, controlando las crías del mosquito anopheles, trasmisor de malaria.

Carolina Ospina - cospina@elmundo.com

La malaria, enfermedad de fiebres altas y productora de 3 millones de muertes anuales en el mundo, se presenta con gran ocurrencia en Antioquia. El clima cálido y húmedo de algunas zonas del departamento, hace que sea uno de las más propicios para la enfermedad en Colombia, compartiendo esta condición con Chocó y Córdoba.

Pero, el problema se agrava cuando la malaria ataca las zonas rurales más alejadas de Antioquia, en donde es difícil que acceda el sistema de salud, ya sea porque están en conflicto o porque están demasiado lejos de las cabeceras municipales.

“Viendo esto, la Gobernación, a través del Servicio Seccional de Salud, empezó a montar los puestos de lectura de malaria. En estos, hay personas de las administraciones municipales, de las empresas sociales estatales o de la comunidad, capacitados para el diagnóstico y tratamiento de la enfermedad. La idea es llevar atención a las zonas maláricas, que por lo general, están muy lejos de los hospitales”, explicó Armando Galeano, miembro de la Dirección de Factores de Riesgo del Ambiente y coordinador del programa.

Así, con 157 puestos de lectura, dotados con todos los requerimientos básicos para la detección, el programa actualmente se encuentra diseminado por toda la zona malárica del departamento, que comprende las subregiones de Urabá y el Bajo Cauca, más los municipios de Ituango y Anorí.


Campesinos microscopistas,
la alternativa

Pero, sin duda, lo que llama la atención es que este programa, que ha logrado reducir la mortalidad de 3.6 muertos por cada 100 mil habitantes a 0.01 muertos, acoja a campesinos oriundos de las veredas maláricas, como miembros capaces de detectar y diagnosticar la enfermedad.

“Este personal recibe a los pacientes en los puestos de lectura, toma la muestra, la identifica y realiza un diagnóstico: si es malaria, le formulan un tratamiento; y si es malaria complicada u otra enfermedad, remiten al paciente hacia el hospital. Lo ideal sería que todo el mundo fuera diagnosticado por un profesional, pero estos microscopistas son una estrategia económicamente viable para las regiones de difícil acceso”, dijo Galeano.

Sin embargo, la Gobernación no los deja solos: ella se encarga del mantenimiento del microscopio, de dar los medicamentos necesarios y de someter a los microscopistas a controles regulares. “Para aceptarlos les exigimos ser líder de su comunidad, haber terminado la primaria, y luego de recibir un adiestramiento, aprobar un examen sobre lo aprendido. Luego, les realizamos controles periódicos, que consisten en revisar mensualmente las muestras que ellos analizan, mandarles placas para que ellos corroboren un análisis o hacerles visitas para ver como se desempeñan en su trabajo”, declaró el coordinador.


El caso de El Bagre

Para Samir Romero, Secretario de Salud de El Bagre, los 30 microscopistas que se encuentran capacitados en su municipio, han mejorado las condiciones de salud de los habitantes rurales ya que han contribuido en aspectos decisivos en el control de la malaria. “Primero, ellos le brindan una educación a su comunidad para que detecten los síntomas y eviten la proliferación del mosquito. Segundo, con ellos en la zona, las personas pueden acceder de inmediato a los servicios de salud, sin tener que desplazarse al casco urbano. Por último, han disminuido los índices de malaria, reportando 46 casos sin errores”, expresó.

Asimismo, para la comunidad, la llegada de los puestos de detección significa un gran adelanto en su calidad de vida, que los acerca a un sistema de salud casi inexistente para ellos. “La comunidad quiere mucho el programa ya que significó el ahorro de hasta seis horas de camino para llegar al hospital más cercano; además del acceso a un tratamiento gratis”, comentó Galeano.