Jueves 22 de Diciembre de 2016    Actualizado 3:16 pm.

Los delfines en la alternación
Autor: Orlando Cadavid Correa
27 de Enero de 2006


En vez de sacarle más punta a los ruidosos episodios de antropofagia política que le subieron peligrosamente el voltaje al actual debate electoral, le abrimos espacio a temas más amables y livianos. Ofrecemos una visión retrospectiva del comportamiento que observaron entre 1958 y 1974 los 16 hijos de los cuatro presidentes que tuvo la República de Colombia durante la vigencia del Frente Nacional.

Vamos por partes, como solía decir Jack, el destripador londinense.

La cigüeña aterrizó cuatro veces en casa de los Lleras-Puga para dejar tres niñas (Consuelo, Ximena y Marcela) y un varoncito que recibió en la pila bautismal el mismo nombre de su ilustre padre.

Al joven Alberto Lleras Puga no le llamaron la atención la política, la oratoria y las letras –campos que dominó como quiso su notable progenitor— y prefirió dedicarse a cantar boleros en fiestas privadas, a pedido de sus amigos. En la bohemia conoció y conquistó a la famosa cantante Matilde Díaz, con quien se casó después de que ella se separó del maestro Lucho Bermúdez. Se dice que una vez el famoso suegro le echó este piropo a Matilde, la inolvidable intérprete de “Te busco”: “Usted y yo somos las mejores voces de Colombia”.

Del cigüeñómetro parisino también vinieron cuatro niños (dos hombres y dos mujeres) a la casa de los Valencia López. A las muchachas (Alma y Diana) las tuvo sin cuidado la política. En cambio, sus hermanos, Pedro Felipe e Ignacio –fueron dos decididos colaboradores de su padre, el presidente Guillermo León Valencia, en el Palacio de San Carlos; en el Capitolio o donde tocara. Siempre prefirieron el bajo perfil y los empleos de segunda categoría, unas veces en el servicio diplomático y otras en entidades como la Federación de Cafeteros. A los delfines a la valenciana, cuando se dejaban seducir por el partidismo banderizo, se hacían elegir parlamentarios con el respaldo de sus devotos paisanos conservadores del departamento del Cauca, la primera gran fábrica de presidentes del país.

Casualmente, también fueron cuatro los hijos que tuvo el presidente Carlos Lleras Restrepo: dos niñas: Clemencia y María Inés, y dos varones: Carlos y Fernando. Mientras su ilustre padre estuvo en el primer plano de la actividad pública, ninguno de sus vástagos incursionó en la política. El hijo homónimo irrumpió en la escena nacional, en el 91, al lado de Alvaro Gómez Hurtado, el archienemigo de la familia Lleras, como candidato a la Asamblea Constituyente, cuando su progenitor se alejó definitivamente de la brega partidista. Embajador de Samper en Estados Unidos, en los sombríos tiempos del Proceso 8.000, pasó por la dirección de El Espectador, en el que firmaba los editoriales con las iniciales C. Ll. de la F. Actualmente ejerce el derecho y escribe libros de historia política basados siempre en la generosa documentación que heredó de su prestigioso papá, quien fue uno de los hijos más estudiosos que tuvo Colombia en el siglo XX.

Andrés fue el único de los cuatro hijos del presidente Misael Pastrana Borrero que le heredó el gusto por la política y el poder, aunque inicialmente se perfiló como organizador de caminatas y de festivales de música rock, en Bogotá, ciudad de la que sería elegido, a la sazón, primer alcalde por voto popular. Juan Carlos y Jaime —sus hermanos varones— se dedicaron, en su orden, al periodismo y a la medicina. El primero es talentoso y ducho en el manejo del sarcasmo, recursos que no acompañan a Andresito, y de los que dio muestras en su desaparecido diario La Prensa, que se acabó por escasez de lectores y de avisos. Del otro, (de Jaime), dicen sus colegas que es tan regularcito como médico que no sabe cuántos meses dura un embarazo. La niña de la casa Pastrana, (María Cristina), nunca intervino de lleno en el quehacer partidista. El heredero político del doctor Misael resultó un fiasco como presidente; se dejó manipular de las Farc, en el abortado proceso de paz; se tiró en la administración Samper al precipitar el escándalo de los narcocasetes y le hizo oposición a la reelección de Uribe hasta cuando lo nombró embajador en Washington. De Andrés. En todos los sondeos de opinión siempre queda de primero entre los políticos más impopulares del país.

La apostilla: En las emisiones inaugurales de “El Cocuyo”, el chispeante Guillermo Díaz Salamanca se metió de frente con la familia de los delfines. Dijo que en una hipotética presidencia de Santiago Pastrana Puyana, en el 2025, no despacharía desde la Casa de Nariño sino desde el restaurante “Andrés, carne de res”, y que la hacienda de descanso presidencial no estaría en “Hatogrande” sino en la zona del Caguán.


Prohibida su reproducción total o parcial. La traducción a cualquier idioma está permitida estrictamente para usos pedagógicos y debe citarse la fuente. Reproduction in whole or in part is forbidden. Translation in any language is permitted strictly for pedagogic uses without permission written, and sources must be mention.
Webmaster: webmaster@elmundo.com - Contáctenos en la Calle 53 #74-50 Barrio Los Colores en Medellín - Colombia - Teléfono (574) 2642800