Jueves 22 de Diciembre de 2016    Actualizado 3:16 pm.

El próximo año el grupo de danzas celebrará su 40 aniversario
Cosechando folclor
Autor: Lida Ximena Tabares H.
20 de Noviembre de 2005


Más que un grupo de danzas y estudios culturales, la Fundación Cosecheros de Antioquia es una gran familia, en la que jóvenes, adultos y adultos mayores explotan sus cualidades artísticas, con las que representan a Bello en todo el país.

Foto: Daniel Bustamante 

La recuperación de las danzas típicas antioqueñas es el propósito de la Fundación Cosecheros de Antioquia.

El pasillo, el chotis, las vueltas y la contradanza son nombres que muchos recordamos de los años escolares, pues allí, en las aulas de los colegios, fue donde algunos conocimos un poco de nuestro folclor.

Y las aulas donde funcionan la Escuela Antonio Uribe Peláez y el Colegio Cooperativo José Antonio Galán en Bello, son las que hace 25 años abren sus puertas los fines de semana a los 50 integrantes de la Fundación Cultural Cosecheros de Antioquia, que auque sin más recursos que las ganas y el amor, el próximo año cumplirá 40 años de vida artística.

Por eso, con sólo una cuota anual que no supera los 20 mil pesos y las presentaciones que realizan en diversas instituciones, este grupo, según su fundador y director, Argiro de Jesús Ochoa, ha participado en todos los festivales de danzas existentes en el país.

“El único requisito para entrar aquí es tener ganas de aprender, porque nosotros no estamos buscando bailarines, sino personas que amen la danza”, comentó Ochoa.

Siguiendo este precepto, Los Cosecheros está subdivido en dos grupos, el de adultos mayores y el de jóvenes, que según sus capacidades físicas disfrutan del baile.

“Yo siempre quise bailar y cantar, pero mi mamá decía que eso no era para señoritas. Después me casé, tuve 14 hijos, y me dediqué al hogar, pero ahora que ya mis hijos están grandes y que puedo tomar mis propias decisiones, me atreví y ya llevo 6 años en el grupo de danzas”, comentó Florentina Ortega, una rubia mujer de 70 años.

El grupo a unido a innumerables parejas, que entre otras cosas comparten el gusto por el baile, como don Octavio y su esposa Margarita, del grupo de adultos mayores; y la de Juan y Carolina, del grupo de jóvenes.

Según recuerda Argiro, en el pasado, cuando se casaban muchas parejas del grupo, los demás tenían la costumbre de acudir a la iglesia con sus vestidos de baile (faldas típicas, alpargatas y camisas con boleros, para las mujeres; y poncho, carriel y sombrero montañero para los hombres), al terminar la eucaristía hacían calle de honor y danzaban alrededor de los recién casados.

Pero esta costumbre se ha perdido, y a pesar de eso, el grupo sigue trabajando por conservar el folclor antioqueño, para lo que han recorrido varios municipios del Departamento buscando con los campesinos los bailes tradicionales.

“En San Andrés, una vereda de Girardota, nosotros encontramos una familia en la que padres, hijos, nietos y bisnietos sabían bailar danzas que nosotros nunca habíamos visto, y poseen una riqueza cultural de la que no son concientes, pero gracias a eso nos han enseñado algunas de las danzas que nos han hecho reconocidos a nivel nacional”, comentó Ochoa.

Más de 30 danzas antioqueñas autóctonas ha recuperado el grupo en los últimos 25 años, entre las que se encuentran el pasillo fiestero y el lento; el chotis lúdico, la versión de Angosturas y la de Marmato; el danzón; fox; la redova de San Félix, la de San Andrés, la de la Palma y la Cortadera; las vueltas de Girardota y Sabaneras, además del gallinazo, la polka, el guatín, la cachada, la contradanza antioqueña, la rumba y el baile bravo, de la que se sienten orgullosos.

La decisión de sólo bailar danzas antioqueñas y rescatarlas del olvido la tomaron los integrantes del grupo cuando hace 25 años, con solo sus alpargatas y las ganas de trabajar, después de casi 15 años de vida artística, se percataron de que en los festivales nacionales gustaban muchos las danzas antioqueñas, y ellos sólo conocían tres, pues el resto de sus danzas eran de otras regiones del país.


Así, junto con el nombre que se echó a la cachiporra en uno de los corredores de la escuela, los Cosecheros de Antioquia decidieron recoger las semillas folclóricas dejadas por sus ancestros, de lo que se sienten orgullosos.

Además de la familia girardotana, los integrantes del grupo de búsqueda folclórica contaron con el apoyo de personas de entre 70 y 100 años, quienes compartieron sus conocimientos, guardados hasta ese momento.

Por esta labor, hace nueve años fueron declarados Patrimonio Folclórico de Colombia en el Festival de Festivales en Ibagué, Tolima.

Para el director de este grupo, es un poco compleja la continuidad del folclor puro, pues ahora, hasta la familia que les enseñó sus danzas, las ha mezclado con ritmos tropicales.

Los adultos mayores

El grupo cosecheros de adultos mayores inició hace 18 años por la iniciativa de Yolanda Pérez Patiño, quien lleva 30 años en la Fundación e inició un proceso particular con un grupo al que calificó como talentoso, pero que no tenía sede, por lo que se acogieron a los Cosecheros.

Desde ese momento, los abuelos, en su mayoría jubilados, ensayan todos los sábados en la mañana las danzas que interpretan con todo el ánimo y la energía que poseen, y con la que representan a su municipio en todo el país.

Según Pérez, al grupo que dirige sólo le falta conocer el Amazonas y los Llanos Orientales, pues sus integrantes ya han participado en innumerables festivales de baile a nivel nacional.

“Yo al entrar tenía mucho miedo porque en verdad no conocía nada sobre estas danzas, y jamás me interesé demasiado en ellas porque me gustaba más el porro y los bailes más conocidos, pero una amiga me invitó y yo, aunque creí que no iba a ser capaz porque los vi bailar muy bonito, después de empezar me quedé y ya llevo cinco años”, comentó Marta Serna.

Asimismo, doña Florentina dice sentirse realizada en el grupo, pues le gustan todas las danzas que bailan, y como tiene el arte en la sangre, en su tiempo libre se dedica a pintar y participar en dos coros.

Aprovechando sus habilidades, doña Florentina fue la encargada de bordar cada uno de los delantales de las bailarinas, que se encargan de sus propios vestuarios.

Para las mujeres de Cosecheros el grupo es la principal escuela de danzas del Departamento, por lo que es imitada por otros, pero, a pesar de esto, aún no cuentan con una sede propia.

Según Ochoa, de tener una lugar fijo, se retomaría la idea de consolidarse como una escuela de danzas para niños, jóvenes y adultos, pero mientras tanto, seguirán trabajando con sus propios recursos para rescatar el folclor.



Prohibida su reproducción total o parcial. La traducción a cualquier idioma está permitida estrictamente para usos pedagógicos y debe citarse la fuente. Reproduction in whole or in part is forbidden. Translation in any language is permitted strictly for pedagogic uses without permission written, and sources must be mention.
Webmaster: webmaster@elmundo.com - Contáctenos en la Calle 53 #74-50 Barrio Los Colores en Medellín - Colombia - Teléfono (574) 2642800