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Palabra y obra

The faces of Ana Patricia Palacios
Los rostros de Ana Patricia Palacios
10 de Noviembre de 2012


La artista antioqueña acaba de finalizar su exposición “Ambivalencias y melancolía”, en la Alianza Francesa de Bogotá.


Una de las exposiciones más recientes de Ana Patricia Palacios en Medellín ocurrió en 2006, en el Museo de Antioquia, titulada Re-pasos.

 Cortesía Óscar Monsalve, Alianza Francesa de Bogotá

 

Óscar Jairo González
Poeta, ensayista y profesor universitario 


España, Estados Unidos, Francia, México, Venezuela... muchos son los países por los que ha pasado la obra de la artista antioqueña Ana Patricia Palacios, una mujer que ha recibido galardones como el Premio de Pintura del Salón Montrouge o la Residencia Cite Internationale des Arts, ambas en Francia; el Premio ES2006 de la Bienal Internacional de Tijuana, en México; o la Beca de Creación Luis Caballero, del Instituto Distrital de Cultura de Bogotá.
La artista habla sobre su vida y obra.


-¿En qué momento se hizo consciente de su deseo de hacer pintura?


“Yo llegué en el 80 a la Universidad Jorge Tadeo Lozano a estudiar bellas artes, y después me fui a París. Estudié historia del arte en la Escuela del Louvre y una vez que estuve allí sentía que eso no era todo, que lo que yo quería era pintar.


Desde el Louvre yo veía la Escuela de Bellas Artes y me dije: ‘Yo me voy para allá’, pasé un examen y me aceptaron. Estuve cinco años hasta que me gradué; saqué un diploma en Artes Plásticas y empecé mi vida profesional en Francia. No obstante, yo nunca me perdí de Colombia, porque era muy importante para mí.


Yo fui a la Tadeo Lozano por causalidad, fue como una cosa del destino, pero no preparada por mí. Lo que sí me motivaba del arte eran las exposiciones: mis padres me llevaban, ni siquiera porque tuviera aptitudes como pintora, me fascinaba ese mundo”.


-¿Por qué razón, cuando estaba en París, era importante para usted mantener contacto con Colombia?


“Porque es mi país y porque sé que hay un potencial muy grande. Cuando estudiaba en la Tadeo Lozano, Beatriz González, que era nuestra profesora, creó una Escuela de Guías del MAM y estaban Luis Luna, Doris Salcedo, María Fernanda Cardoso, Eduardo Pradilla y la crítica de arte Carolina Ponce de León. De pronto todo el mundo empezó a sobresalir en el arte. Hay buena calidad de artistas, buena calidad de exposiciones y buen nivel”.


-Usted utiliza en su obra el tema del retrato y el de las naturalezas muertas, ¿de qué manera encuentra los temas con los que construye sus pinturas?


“Yo trabajo siempre por series, porque me permiten dar más lugar a la investigación. Cuando se trata de series uno se queda un tiempo determinado y puede ahondar más en la trama de lo que está tratando.


Mi trabajo ha sido relativamente coherente, porque yo empecé con el tema del paisaje simbólico, de ahí pasé al de la cartografía como una extensión del paisaje, después pasé a la serie de naturalezas muertas; y ahora, la serie de naturalezas muertas la estoy fundiendo con el tema de la dualidad”.


-¿En qué forma su conocimiento en historia del arte le permite hacer su trabajo de creación?


“A mí me gusta mucho la historia del arte, eso me ha permitido trabajar en las investigaciones de las series. Por ejemplo, cuando tomé el tema de la cartografía, busqué cartas antiguas para ponerlas en un contexto contemporáneo; fue muy difícil, porque pasar unas cosas que están instituidas dentro del canon de la cartografía antigua y pasarlo a un contexto actualizado es muy complicado. También con el tema de la naturaleza muerta, porque siendo muy clásico y actualmente desprestigiado, ponerlo en un contexto contemporáneo era un reto”.


-En su obra vemos una gran experiencia con los materiales y la técnica que utiliza para la elaboración de sus series, ¿cómo es esa experiencia? 


“Mi técnica ha tenido mucho trabajo e investigación. Generalmente preparo todos mis materiales: pinturas, pigmentos con medios naturales o medios acrílicos. Yo misma me encargo de la fabricación completa; eso me ha permitido lograr texturas y efectos a través de la experiencia con esas técnicas”.


-¿Interviene la ciudad como tema en su obra?


“Yo soy muy citadina. La ciudad la llevo muy adentro y muy presente, me encanta el movimiento de la ciudad, el ‘gentío’, y lo que más me encanta es el  anonimato. Entre más grande la ciudad, más me gusta por el encuentro de culturas diferentes y de posibilidades dentro del arte”.


-¿Cuáles han sido sus influencias artísticas?


“Yo no he sido muy consciente de las influencias que he tenido: hay muchos artistas que me gustan mucho. Por eso, para mí es imposible establecer una influencia, porque esos artistas son muy diferentes entre sí.


La influencia ha sido para mí la vida en general en las grandes ciudades, el aprendizaje en otras culturas diferentes, el aprendizaje de una disciplina, de unos diferentes modos de ver la vida. En cuanto a artistas, hay muchos que me gustan y muchos movimientos. Como te decía, no sé hasta qué punto hayan podido influenciar en mí”.


-¿Considera que la crítica de arte es importante y que el crítico desarrolla un papel clave en la formación del espectador?


“Creo que sí es necesaria desde que sea desde un punto de vista analítico. La crítica por destrucción o alabanza es menos interesante y menos productiva. No digo que la crítica no deba decir qué está bien o mal, ese es uno de sus roles, pero un buen crítico es el que analiza y saca conclusiones, que lleva una obra más allá de lo que el espectador está viendo.


Lo bueno es que cuando el crítico tiene un análisis así sea filosófico o psicológico da una visión distinta de la obra; el crítico lo ve y puede ayudar a que esa obra crezca”.


¿Es importante la formación académica del artista?


"Yo sé que hay mucha gente que está en contra de la academia. Pienso que la academia es necesaria, porque la academia permite aprender para desarrollar tus propias inquietudes, eso es fundamental.


Lo empírico es ir en contra de la academia, es muy relativo; creo que hasta cierto punto es muy necesario. La academia permite no solo desarrollar ideas sino intercambiar conocimientos. Creo que la academia debe ser un diálogo de aprendizaje.


Yo he tenido alumnos talentosos, que pienso que sin esa guía de la academia estarían perdidos. No es necesario que la formación sea súper académica y súper estricta, pero sí debe existir cierta formación, cierta guía".





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