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Posihüeica
El general Campo Serrano
Autor: Alvaro T. López
24 de Agosto de 2010


La historia se escribe de tantas formas y por tantas manos, que resulta difícil establecer la verdadera dimensión del actuar de los hombres y la magnitud de los hechos que marcan su ritmo. En el caso del Presidente Núñez no hay excepciones; por el contrario, muchos son los que empequeñecen su gestión presidencial y minimizan sus logros políticos, pero nadie puede dejar de resaltar que haya sido el gran inspirador de una Constitución Política, la de 1886, que a pesar de sus múltiples reformas, mantuvo su esencia durante más de cien años y sirvió de honroso fundamento a la actual Carta Colombiana. Lógicamente, no era un solo hombre quien actuaba, sino un partido liberal coherente, con un corazón atado al destino de la Patria, dispuesto al sacrificio y al servicio.

La guerra que se desató en oposición a Núñez por el llamado Radicalismo Liberal, facción de su propio partido, generó el alzamiento de varios de los por entonces estados soberanos, entre ellos Antioquia. El ejército local fue derrotado por las fuerzas del Gobierno, reforzadas por las tropas integradas por paisas partidarios de la Regeneración nuñista, a cuya cabeza estaba el general Marceliano Vélez Barreneche, abogado y político de trascendental importancia en la vida republicana del departamento. El Gobernador D. Luciano Restrepo se asiló en la casa de una familia conservadora de apellido Vásquez, y el Presidente Núñez nombró como Jefe Civil y Militar de Antioquia al para entonces Secretario de Hacienda de la Unión, el general José María Campo Serrano.

Había nacido el general Campo Serrano en Santa Marta, en el hogar formado por D. Andrés del Campo Conrado y María Josefa Serrano de las Cuevas, dama momposina, el 8 de septiembre de 1832. En el seminario conciliar de Santa Marta, donde curso su educación secundaria, fue compañero de Rafael Celedón y José Romero, quienes después fueron obispos de la diócesis, de Marceliano Vélez, su secretario de Guerra y sucesor en la Gobernación de Antioquia, de Luis A. robles, quien fuera Presidente del Estado del Magdalena, y de Luis Capella Toledo, general, escritor e historiador samario. Se casó con doña Rosita Riasco García, dama caleña radicada en Panamá, hermana del general Lázaro Riasco, a cuyo lado libró muchas batallas.

Venía de combatir la dictadura de Melo y de acompañar al general Mosquera en la guerra que lo llevó al poder. Además había ocupado en distintas administraciones las secretarías de Instrucción Pública, de Marina y Guerra, de Hacienda y de Gobierno y, en su tierra había ocupado las dignidades que le caben a un solo hombre, hasta la de ser varías veces Presidente del Estado, Gobernador y parlamentario. La designación que le hizo el señor Presidente Núñez lo tomo en plena campaña bélica contra el radicalismo liberal, por lo que asumió funciones en Manizales, ciudad que ya había claudicado, el 12 de marzo de 1885. Entró a Medellín el 25 del mismo mes y año, siendo uno de sus primeros actos, el nombramiento de su antiguo condiscípulo, copartidario y compañero de luchas, el general y abogado Marceliano Vélez Barreneche, como su secretario de Guerra.

Puede resultar paradójico, pero en el caso del General Campo Serrano es cierto, que un hombre pueda ser soldado y un hombre de paz al mismo tiempo. Su talante, formado en las más altas lecciones de respeto y humanismo, en el seno de una de las familias más acrisoladas de la Santa Marta del siglo diecinueve, era el de un demócrata convencido, de un hombre generoso más que permisivo, respetuoso más que tolerante, muy dado a la vida sencilla y al trato amable, gallardo con sus adversarios y benigno con los caídos. Llegó a Medellín con la intención de restañar las heridas de la guerra, pero sus buenas intenciones no le alcanzaron para derrotar la crisis económica, por lo que hubo de tomar dos medidas odiosas, sobre todo para él mismo, que fueron la suspensión consensual del contrato con Francisco Javier Cisneros para la construcción del Ferrocarril de Antioquia, y la decretación de una contribución extraordinaria de guerra. El 21 de septiembre del mismo año de 1885, dejó en manos del D. Marceliano Vélez, la Gobernación de Antioquia. El Gobierno había abolido ya la constitución de 1863.

Representando a Antioquia integró el Consejo de Delegatarios que debía dictar la nueva Carta Constitucional para Colombia, que además lo eligió como Designado a la Presidencia de la República en 1886. Por ausencia del Presidente Núñez y del Vicepresidente Eliseo Payán, asumió la presidencia de la República en abril de 1886 y, cuatro meses más tarde, el 5 de agosto, sancionó la centenaria Constitución Política de 1886. Concluida su gestión presidencial, el General Campo Serrano aceptó servir de nuevo desde el Ministerio de Gobierno y la Gobernación de Panamá, cargos para entonces de enorme dificultad. Murió el 24 de febrero de 1915. En el viejo cementerio de San Miguel en Santa Marta, aun resuenan las palabras de José Ignacio Diazgranados Capella: El Magdalena ha perdido en señor General Campo Serrano al más ilustre y brillante de sus hijos, y la República a uno de sus más esclarecidos obreros. Sobre la losa que cubra su sepulcro caerán lozanas las flores de la gratitud nacional.


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