Editorial

TLC: aprovecharlo al máximo
15 de Mayo de 2012


Antioquia tiene cómo aprovechar al máximo las ventajas del TLC con EE.UU. Empezando por su clase empresarial, que ha demostrado gran capacidad de adaptarse a los cambios y superar las peores circunstancias.

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Hoy es un día histórico para Colombia. Llegar a este punto nos tomó ocho largos años de arduas negociaciones, pero a Chile le tomó una década conseguirlo y mucha de su prosperidad actual se la debe al TLC que suscribió con EE.UU. el gobierno socialista del presidente Lagos en el 2002. Cómo nos place registrar como un hecho cumplido lo que escribimos como premonición el 18 de mayo de 2004, día en que se dio comienzo a la negociación en el Centro de Convenciones de Cartagena: “(Colombia) da un paso histórico que sin duda tendrá hondas repercusiones en el desarrollo económico y social del país, puesto que se acordarán, con la economía más poderosa del mundo, condiciones de intercambio de productos, servicios e inversiones, eliminando en el mediano plazo obstáculos y restricciones, hasta llegar a la unificación del mercado”.


Ahora se entiende qué tan importante fue que Colombia aprovechara estos años para ampliar sus mercados a otras regiones y países, hasta el punto de que esa apertura se constituyó al final en importante factor de presión para vencer la resistencia de los sectores proteccionistas en EE.UU. El gobierno Obama, los grandes sindicatos y algunos sectores empresariales estadounidenses terminaron por reconocer que estaban perdiendo o en peligro de perder parte del mercado colombiano, con competidores como Mercosur, Canadá, la Unión Europea, México, entre otros. El embajador en Washington, Gabriel Silva Luján, dice que “a Colombia le conviene la poligamia comercial”. Nosotros agregaríamos, aprovechando su simpática metáfora, que, así como sucede con los jeques árabes, Colombia puede aspirar a muchas amantes pero su “preferida”, por razones económicas, históricas y geopolíticas, ha sido y tendrá que seguir siendo la gran potencia del Norte.


Los enemigos del tratado y en general del libre comercio, como la llamada Red Colombiana de Acción frente al Libre Comercio y el Alca, no se resignan a su derrota, convocan a protestas e insisten en sus pronósticos apocalípticos de que el “pez grande se comerá al chico”, que el tratado será ruinoso para la industria y el empleo nacionales, etc. Eso no es verdad, y la mejor manera de demostrarlo es examinar experiencias como la de Chile y México. El caso de Chile, con una economía de similar tamaño a la nuestra, es bien conocido y nos ha servido de ejemplo en este proceso. México, por su tamaño y su vecindad con los EE.UU., tiene otras características pero sus resultados son igualmente espectaculares en materia de intercambio comercial, inversión, generación de empleo y crecimiento económico. En un documentado artículo, el exministro de Desarrollo Económico y ex presidente de Analdex, Jorge Ramírez Ocampo, para quien son infundados los temores y el escepticismo de algunos, cita cómo, cuando entró a regir el tratado con EE.UU. en 1994, México exportaba 47.000 millones de dólares y en 2010 llegaron a 230.000 millones. Por otra parte, el empleo formal en México aumentó, de ese año al 2011, en seis millones de puestos de trabajo.


Para nosotros ha sido claro desde que comenzó a hablarse de un TLC con EE.UU., que el tratado nos integra no solo a la mayor economía del mundo sino también a la más complementaria, pues las diferencias de climas y suelos nos permiten ofrecer productos agrícolas que para ellos son exóticos, y por tener una mano de obra más barata, gran parte de nuestra industria va a poder competir mejor y sacar ventaja, como de hecho lo hizo México en el marco del Tratado de Libre Comercio de Norte América (Nafta, por su sigla en inglés.


Antioquia tiene cómo aprovechar al máximo las ventajas del TLC con EE.UU. Empezando por su clase empresarial, que ha demostrado gran capacidad de adaptarse a los cambios y superar las peores circunstancias, como fue la crisis desatada en 2007 por un capricho del presidente Chávez que, a la postre, perjudicó a su país, pues los exportadores antioqueños -y colombianos en general- remplazaron rápidamente ese incierto mercado por otros más estables. Según la Asociación Nacional de Exportadores, Analdex, Antioquia será uno de los departamentos que más aprovechará el TLC con EE.UU., pues de 603 productos colombianos de potencial inmediato, 485 se pueden producir aquí. Y si en el 2011 el 43% de las exportaciones del departamento tuvieron ese destino, con un crecimiento del 27%, ¿cómo será lo que logremos de ahora en adelante?




Comentarios
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rodrigo
2012/05/15 06:38:47 am
es un hecho cumplido. gran oportunidad para fortalecer las regiones, tema que està contemplado en la constituciòn del 91. Ahora sì es perentorio, obligatorio e inaplazable autopistas al choco y a uraba amèn de sendos puertos. Esos empresarios les toca "arremangarse" y empujar al gobernador a construir la infraestructura que se necesita.