Columnistas

¿Será apropiado abaratar la gasolina?
Autor: Carlos Cadena Gaitán
12 de Marzo de 2012


En una protesta programada para hoy, 12 de marzo, se invita a la gente a no comprar gasolina. Sin embargo, esta idea que parece tan noble, traería consecuencias nefastas para nuestras ciudades.

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En una protesta programada para hoy, 12 de marzo, se invita a la gente a no comprar gasolina. Sin embargo, esta idea que parece tan noble, traería consecuencias nefastas para nuestras ciudades.


Los promotores de esta protesta utilizan argumentos debatibles para publicitarla. Se dice, por ejemplo, que los colombianos pagamos el precio más alto de gasolina en el mundo; ó que al tener nuestro propio petróleo, el precio de la gasolina debería ser mucho más bajo sin darle importancia a las tendencias mundiales. No obstante, ni en Colombia pagamos la gasolina más cara del mundo (de hecho estamos lejos de hacerlo), ni es lógico proponer políticas que ignoran nuestra dependencia con el planeta.


El precio actual para la gasolina ordinaria es equivalente al precio que se paga en Perú y Chile. De hecho, hay 73 países con precios de gasolina más altos al nuestro, incluyendo tres países latinoamericanos: Cuba, Uruguay, y Brasil (por cierto, Brasil es el noveno mayor productor de petróleo en el planeta). En relación al diesel, la historia es bien diferente e infortunada. Según los más recientes datos de la GIZ, comprar diesel en Colombia es más barato que en casi 60% de los países del mundo; la razón para esto quizá sea la larga historia de subsidios regresivos al Acpm de parte del Estado; tema bien conocido por el honorable senador que por pedir “dignidad”, terminó siendo víctima de la famosa “Corzotón”.


Lo que muchos no ven, más allá del simple argumento de que somos productores, y por tanto merecemos gasolina barata, es que la calidad de vida urbana está estrechamente relacionada con el precio de la gasolina. En el Valle de Aburrá, el 78% del material particulado 2.5 (o sea la contaminación que uno respira) es emitido por los vehículos. Nuestro sistema de transporte altamente dependiente de la gasolina emite casi un cuarto del total de los gases de efecto invernadero en la ciudad. Fuera de eso, los accidentes viales siguen siendo una de las principales amenazas a la salud pública. ¿Se ha puesto a pensar cuánto valen estas consecuencias negativas? ¿Cuánto vale su salud, su ambiente?


El reconocido profesor de MIT, Christopher Knittel, demuestra que a medida que los precios de la gasolina suben, la gente prontamente encuentra alternativas de movilidad, maneja menos kilómetros, comparte el carro, y si hay disponibilidad de tecnologías más limpias (gas natural vehicular, energía eléctrica, etc.) se pasa a ellas. Los efectos en la salud (ataques de asma, problemas respiratorios) son inmediatos. De hecho, el profesor Knittel, de manera muy atrevida, argumenta que al sumar los beneficios en salud para la gente, las reducciones en congestión, accidentes, y contribución al cambio climático, los ciudadanos se terminan beneficiando – en términos económicos – de los aumentos en el precio de la gasolina. Si los precios bajan, el resultado es obvio: más motorización.


El problema de fondo es que subir el precio de la gasolina jamás será una política que consiga votos. Por el contrario, el potencial para conseguir votos con la eterna promesa irresponsable de bajar el precio de la gasolina es inmenso. Lo vemos nuevamente hoy al encontrar honorables senadores y aspirantes a políticos entre los líderes de la protesta.


Curiosamente, la contralora Sandra Morelli también dijo ante las cámaras que “con base en unos estudios técnicos sí puede bajarse el precio de la gasolina”. Eso es obvio, el Estado podría, en principio, reducir los impuestos a la gasolina, y recuperar ese dinero subiendo los impuestos al ingreso o al IVA. También podría, por ejemplo, subsidiar la gasolina al estilo del “Socialismo del siglo XXI”, y dejarla al mismo precio del agua. Sin embargo, todo eso es irresponsable, peligroso e insostenible a futuro.


La próxima protesta no debería buscar bajar el precio de la gasolina, sino exigir mejores alternativas de movilidad sostenible en nuestras ciudades. Nuestros gobiernos están en la obligación de ofrecer sistemas de transporte colectivo modernos, seguros y económicos; andenes y rutas peatonales dignas y cómodas; ciclorutas e infraestructura ciclista abundante y bien diseñada. Si ya Medellín destina un 10% de la sobretasa a la gasolina al pago de la deuda del Metro ante la nación, ¿se imaginan un porcentaje de los impuestos a la gasolina destinado a construir ciclorutas urbanas? Si la gente encuentra alternativas, no se verá obligada a quemar combustibles fósiles, comprar más carros, y pasar horas estancada en los tacos.
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Gracias a mi colega José Alvear Sanín, por hacerle eco a mis ideas de transporte sostenible en su columna de EL MUNDO.




Comentarios
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Carlos
2012/03/15 11:23:48 pm
Buenas noches: Argumentar que bajar el precio de la gasolina acarrea un incremento en traer mas vehículos a la movilidad, puede ser cierto, pero es una opinión mas de la academia y de los economistas (profesores universitarios) que de los verdaderos asesores conscientes de que en este País, bajar la gasolina es un alivio para la canasta familiar. Lo que pasa es que quien generalmente hacen estos comentarios, son asesores que tienen altos ingresos, que son bien pagados y que siempre están a favor de apoyar a quienes le pagan sus altos honorarios; por eso argumentan situaciones que en nada favorecen a quien "consume", sino, a quien se beneficia, y en este caso colombiano, el que se beneficia es el Estado y el Ministro de Minas; además fuera de alimentar su ego, siempre está gozando de los mejores beneficios económcos, sociales, etc. Nunca estarán a favor del consumidor porque no produce dolares. Gracias
jose
2012/03/14 07:52:20 pm
Que se involucren conceptos de daño ambiental y de salud es una oposición completamente reforzada teniendo en cuenta que la contaminación ambiental por emisión de gases es una política mundial que se hizo con el único propósito de crear un impuesto llamado de igual forma, cientifícos de reconocimiento no han aprobado tal cosa Solamente políticos que se hacen llamar ecologistas lo hacen con un doble propósito. tenemos muy pocas vías de acceso,. Ecopetrol ya no pertenece 100% al gobierno y tiene beneficios para enriquecer a unos pocos. porqué se tiene que empezar a cobrar impuestos a partir de $4300 pesos cuando perfectamente se puede hacer a partir de $2000 pesos. tal vez si usted piensa en llegar a su trabajo en bicicleta después de 50 kilómetros recorridos antes de la 6 am y devolverse la misma distancia como es mi caso no pensaría en ciclo paseos para ir a trabajar es una opinión y es respetable pero debería ponerse en los zapatos de muchos colombianos en vez de hacer comentarios elitistas de muy poca profundidad. Considero que le afectan las manifestaciones en el sentido que gente de pocos recursos pueda comprar medios de transporte para poder mejorar su calidad de vida, no hay vías de acceso pero es de suponer que las ciclo rutas van a suplir los costos de la gasolina. de verdad no lo creo.
ROBERTH
2012/03/14 08:25:56 am
LA IDEA DE PARO ES EXCELENTE Y SE IDENTIFICA CON EL PENSAMIENTO DEL 95% DE LOS COLOMBIANOS, LO IMPORTANTE ES PARAR TODO E INCLUSIVE LO PRIVADO, QUE DE UNA VEZ POR TODAS LOS GOBERNANTES Y MULTINACIONALES TOMEN ESCARMIENTO DEL ABUSO QUE HISTORICAMENTE HAN COMETIDO CON LOS EXTRATOS BAJOS 1,2,3Y 4. SI QUIEREN QUE SE TOMEN ESTE MES PARA QUE SIGAN INFLANDO SUS BOLSILLOS PORQUE LAS VIAS NO APARECEN POR NINGUNA PARTE, MIREN EN EL CHOCO SE NECESITAN CONSTRUIR 35 KMS DE CARRETERAS PARA QUE LA GENTE SAQUE SUS PRODUCTOS DESDE LA COSTA CHOCOANA HASTA MEDELLIN Y A LOS GOBIERNOS PARECE NO IMPORTARLES LO COSTOSO QUE ES PARA ESTA GENTE SACAR EL PANCOGER EN AVION O EN BARCO. IMAGINENSE ENVIAR UN RACIMO DE CHONTADURO POR SATENA O ACES CUAL ES EL COSTO Y CUAL ES EL BENEFICIO. PAREMOS TODOS Y TODO
Tomas
2012/03/12 06:31:00 pm
Las protestas demuestran una clara inconformidad tanto con el precio como la calidad del combustible, adicionalmente a esto, las idea de transportes masivos que permitan a los ciudadanos movilizarse con tranquilidad y comodidad no está lejos dela imaginación de los colombianos. Estos planes que ofrecen medios de transporte amigables con el ambiente se alejan gracias a la gestión de los alcaldes, representantes, concejales, senadores y demás políticos y funcionarios públicos que al despilfarrar el capital de las ciudades y de la nación, no permiten tener alternativas de transporte en donde el ciudadano del común, el adulto mayor, los discapacitados puedan viajar cómoda y tranquilamente por los rieles o avenidas destinadas para tal fin. Ahora, el tema de seguridad en nuestro país es algo que preocupa al transeúnte o al ciclista, ya que las ciclorutas no están vigiladas por cuerpos de policía, los medios masivos de transporte están llenos de gente que aprovecha la oportunidad para apropiarse de lo ajeno o simplemente atentar contra los bienes publicos, siendo que somos nosotros, los mismos ciudadanos, quienes con nuestros impuestos debemos pagar por los daños de otros. Eso no es justo! Asi que, al vivir en un país, en donde el respeto por los recursos de la nacion no existe, y los que los defienden son amenazados, destituidos o simplemente se abstienen de hacerlo, no existen herramientas a corto plazo que permitan mejorar radicalmente los medios masivos de transporte, pero si al menos herramientas como las protestas, para hacer conocer a la gente que se puede buscar reducir el precio de un combustible que proviene de nuestro suelo, y por el que en proporciones de ingreso, se pagan altos precios sin tener altos estándares de calidad.