Columnistas

¡Respeten a Medellín!
Autor: Rubén Darío Barrientos
2 de Octubre de 2014


Si me causó indignación la frase que espetó un periodista peruano (Guillermo Galdos), el mismo que realizó un documental que transmitió la cadena televisiva del Reino Unido Channel 4, quien afirmó ávido de protagonismo...

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Si me causó indignación la frase que espetó un periodista peruano (Guillermo Galdos), el mismo que realizó un documental que transmitió la cadena televisiva del Reino Unido Channel 4, quien afirmó ávido de protagonismo: “Si usted pone un techo sobre Medellín, sería el mayor burdel del mundo”, no menos exasperación me despertó la última columna de María Jimena Duzán, en la revista Semana que circula actualmente, que cierra sardónicamente: “No desconozco los avances de Medellín, pero desconfío de esas defensas a ultranza que nublan la mente y que insisten en mostrar una ciudad que no existe de verdad”. María Jimena Duzán es una envidiosa y Guillermo Galdos es un temerario. 


¿De qué habla Galdos? No entendemos su satanización, cuando en su natal Perú las prostitutas se apoderaron del centro histórico y no hay calle ni plaza en donde no se encuentren mujeres de vida horizontal. De acuerdo con informaciones propias de ese país, existen allí 65.000 prostitutas, de las cuales hay 10.000 en Lima. Puro rabo de paja. Y miremos el caso de Alemania, motejada por algunos periodistas como “el burdel de Europa”, que tiene censadas 400.000 prostitutas en acción y 3.000 centros de prostitución. Igualmente, España posee en cifras 500.000 prostitutas y 11.000 burdeles, moviendo en este negocio sexual 22.000 millones de euros. No se queda atrás México, que tiene 450.000 prostitutas.


En Cuba, ni hablar. Allí se denominan “jineteras” y Fidel Castro decía que las suyas eran las “prostitutas más cultas del mundo”. El régimen no ha permitido que se cuantifiquen. Un informe de la Fundación Scelles, con sede en París, dice que el negocio de la prostitución se cifra en millardos de dólares, subrayando que Brasil es el segundo destino mundial de turismo sexual y que en Argentina el negocio sigue in crescendo. Estima, dicho informe, que en el mundo pueden estar ofertando sexo en esta difícil profesión, unos 45 millones de personas. Por eso, duele que se ataque a Medellín desde este único ángulo que, por universal, hace rato es un flagelo mundial y sustenta una creciente economía sumergida. Galdos se defendió diciendo que el título de su crónica se lo dio un transeúnte con quien habló en Medellín. Nada excusa su irresponsabilidad y simplismo.


A Duzán y a Galdos, hay que recordarles que Medellín obtuvo un premio al urbanismo por la Universidad de Harvard; el premio como la mejor ciudad de Latinoamérica para vivir; el premio como ciudad ambiental del planeta (entre 163 ciudades); el premio corazones responsables por la promoción de estilos de vida; el premio del mejor hospital público de Latinoamérica; el premio a la ciudad más innovadora del mundo y un sinfín de logros sonoros. Además, posee una gente espectacular, un metro envidiable, unos metrocables dignos de imitar, un clima primaveral, el mejor turismo de salud de América Latina, unas universidades de lujo y mil cosas más. No es justo que la tomen -por antonomasia- como un burdel superlativo, cuando aquí hay proxenetismo como en todos los países, pueblos y veredas del mundo. En esta ciudad, hemos vencido las dificultades y nos hemos levantado de momentos monstruosos, cerrando enormes cicatrices. Que existe inseguridad, es verdad de a puño. Pero no permitiremos que nos insulten cahabacanamente y con sensacionalismo, cuando tenemos sobredosis de cosas buenas, vamos adelante y somos el mejor vividero de este país. ¿Oyó María Jimena? ¿Oyó Guillermo Galdos?