Columnistas

Para tener en cuenta
Autor: Lucila Gonzalez de Chavez
1 de Diciembre de 2016


1. El lenguaje oficial:

1. El lenguaje oficial:


La mayoría de los colombianos leímos esto en un documento fallido por no tener en cuenta las reflexiones de los demás. Perdimos, aquella vez, la lectura (con lupa y bolígrafo) de muchísimas páginas. Tomo una corta muestra del farragoso texto:


“…Derechos Humanos de todos y todas, incluyendo a las mujeres, los niños y las niñas, los adolescentes, los jóvenes y los adultos mayores, los discapacitados, los indígenas, las comunidades, las poblaciones afrocolombianas, negras, palanqueras y raizales, la población LGBTI, los defensores y las defensoras de los D.H., los sindicalistas, periodistas, los agricultores y las agricultoras, los ganaderos y las ganaderas, los empresarios y las empresarias, los otros y las otras…”.


Comentario: Ahora, el amigo lector me permitirá un momento para calificar dicho estilo; lo hago, deliberadamente, con recargo de adjetivos:


Es un lenguaje minucioso, repetitivo, insistente, machacón, reiterativo, duplicador, superfluo, inconexo, farragoso, confuso; y si consulto el diccionario, creo que tendría a disposición unos cuantos adjetivos más. Un lenguaje que, por estar repleto de basura, se volvió vacío de importancia, monótono y de aburridora lectura…


Y ese es el lenguaje que pretenden imponer los estratos oficiales y, en general, todos los innovadores luchan por la “equidad de género” y su muy exclusivo “idioma”.


2. Los determinantes:


Son los adjetivos numerales que determinan una cantidad numérica. Se dividen en:


Cardinales: Usados para contar: uno, dos, tres, etc.


El vocablo “uno”, sufre apócope cuando precede a un sustantivo masculino: un libro; un amigo.


“Una”, jamás sufre apócope delante de un sustantivo femenino, aunque este empiece por A acentuada: una agua, una águila.


“Ciento”, tiene tres apócopes:


 a) Delante de un sustantivo: cien libros; cien niñas. 


 b) Delante de un adjetivo calificativo: cien famosos escritores.


c) Delante de un adjetivo numeral cardinal por el cual se multiplica: cien mil años. A propósito, la expresión correcta es: ciento por ciento, y no: cien por ciento.


Ordinales: Señalan la posición de las personas o cosas que van en serie: vigésimo año, cuarto día. 


Proporcionales o múltiplos: Indican el número de veces que una cantidad contiene a una menor: duplo, doble, triple.


Partitivos o fraccionarios: indican en cuántas partes está dividida la unidad: la cuarta parte del libro; la tercera parte de la herencia.


Distributivos: en español, solo existe la palabra “sendos” y su femenino “sendas”, para indicar “uno para cada uno”, ejemplos: llegaron los niños con sendos libros. Las niñas jugaban con sendas muñecas.


3. Algunos nombres:


De almanaque dicen que su origen se remonta al siglo III, en el antiguo Ducado de Bretaña, en Francia, donde Al Monach Guiclan, astrónomo y matemático, escribió un libro que contenía el número y orden del año, las fases de la luna, el principio de las estaciones y los eclipses…, la palabra almanaque viene de Al Monach.


Otros dicen que viene de la palabra árabe “almanakh”, la cual hace referencia a las tablas astronómicas que enseñaban a determinar el día de la semana.


Y calendario viene de Kalendas, como llamaron los romanos al primer día de cada mes: la época del Kalendarium, es decir, de los censos y los réditos. 


Protocolo son las escrituras matrices y documentos que un notario autoriza, con ciertos requerimientos. Es cuaderno de actas relativas a un acuerdo, conferencia o congreso diplomático. Es regla ceremonial diplomática establecida por decreto o costumbre. Es plan escrito y detallado de un experimento científico, ensayo clínico o actuación médica.


Cartel es lámina con inscripciones, que se exhibe con fines noticieros de publicidad. Lámina en las escuelas para enseñar a leer. Escrito anónimo (pasquín). Organización ilícita vinculada al tráfico de drogas o de armas. Convenio entre varias empresas similares para evitar la mutua competencia.


4. La RAE:


Es fácil utilizar el adjetivo intempestivo / va, y el adverbio que se deriva de él, intempestivamente (fuera de tiempo y razón: de modo intempestivo).


Y la RAE nos confirma el uso del adjetivo tempestivo / va, y su correspondiente adverbio, tempestivamente (oportuno: de modo tempestivo).


Esta circunstancia lingüística es llamada: antonimia.


Llegar tempestivamente. Hablar intempestivamente. Llegar a la reunión de manera tempestiva, o intempestiva.


Encontrarse en un momento tempestivo o intempestivo.