Columnistas

Mamados
Autor: Rubén Darío Barrientos
25 de Agosto de 2016


Déjenme ser bastante franco para titular esta columna y lucir lo suficientemente sincero para desarrollar este tema, desde lo que ya empieza a purgar la gente.

Déjenme ser bastante franco para titular esta columna y lucir lo suficientemente sincero para desarrollar este tema, desde lo que ya empieza a purgar la gente. Pues bien, muchos colombianos ya estamos mamados de tanto ir y venir del plebiscito, cuya maliciosa pregunta final nadie conoce. Y no solo de lo que encierra su discusión sino también de la polarización del país frente al sí y frente al no. Hace cuatro días, escuché al agudo Alberto Velásquez Martínez decir que ya hay signos de cansancio y saturación frente al asunto plebiscitario. Me identifico con su tesis dado que nos hartaron con semejante amasijo de verdades y mentiras.


No solo se ha vuelto esta materia un galimatías, sino que se habla de ese sinfín llamado plebiscito en la mañana, en la tarde y en la noche; en las primeras páginas de las revistas y periódicos; por los columnistas; en los programas de opinión; en los clubes; en las reuniones familiares (donde hasta muchos han terminado peleando y distanciándose); en las esquinas; en los cafés; en fin, en cuanto se tope un ser humano con otro. Y cómo cada uno opina, siguiendo la posición doctrinaria, el punto común desaparece y la radicalización se acentúa.


El politólogo Fernando Cepeda Ulloa, en un reciente foro de El Tiempo, dijo que “El país quiere la paz que propone Uribe, que no es posible; y no quiere la paz de Santos, que sí es posible”. ¿A qué sabe eso? Y el expresidente César Gaviria, dice que “hay que hacer la paz a pedazos y con quien quiera”. ¿Cómo se paladea eso? Monseñor Darío Monsalve –arzobispo de Cali– dice irresponsablemente que las personas honestas votarán por el sí en el plebiscito. Por eso el columnista de EL MUNDO, Alfonso Monsalve, se preguntó el domingo: ¿Son deshonestos los partidarios del no?  La conferencia episcopal, tuvo que desautorizar al arzobispo y dijo que de ninguna manera se podía inducir a los fieles por el sí o por el no. 


A sus 93 años, Belisario Betancur les pidió a los conservadores votar por el sí, en contraste con Carlos Holmes Trujillo quien aseveró que debe votarse por el no, para renegociar los acuerdos. El procurador Ordóñez, pide una decisión consciente y fundada, mientras César Gaviria agravia a Andrés Pastrana, a quien tildó de débil con las Farc y sin autoridad moral para opinar. Pastrana, se refugia en sus trinos para insultar al expresidente Gaviria. Santos dice en Medellín que “si no se firma la paz, las Farc emprenderán una guerra urbana”. Vienen a esta ciudad Navarro Wolff y Claudia López para hablar del plebiscito y son arreados en medio de rechiflas. Se especula si gana el sí, pero también se avizora si gana el no. Uribe riposta y da la pelea contra sus enemigos de siempre.


Una encuesta (de Invamer) muestra airoso el no con el 67,5%, pero a su vez revela que el 35,1% de ese porcentaje no votará. En medio de esa torre de babel, la Corte habla de “inhibir la implementación del acuerdo final”. ¿Y eso qué traduce para el pueblo? Exégesis, escritores vueltos politólogos, foros, protocolos, maniqueísmo, negras dudas, expresidentes vociferando, curules políticas para las Farc, presidente que quiere un plebiscito sin suscribir el acuerdo, prohibición de votar en blanco, un umbral de mentiras, Vargas Lleras que se hace el loco con este tema, apoyos al sí pero no a Juampa, falta de acuerdo de muchos puntos, recolección de firmas, qué se yo, miles de cosas que enloquecen hasta al más cuerdo.


Un Gaviria que insiste en que votar por el no, es regresar a la guerra; un Santos que dice una cosa y las Farc de inmediato lo desautorizan; amenazas jurídicas de que tumbarán el plebiscito; columnistas prepagos para defender el sí; encuestas manipuladas. Bueno, hay que decirlo claramente: estamos mamados de esto. ¿Cuándo será que amaneceremos y ya habrá caído el telón del plebiscito?