Columnistas

Las cuestas de las encuestas
Autor: Rubén Darío Barrientos
27 de Octubre de 2011


Corría el año 2007 y en octubre –como ahora- se llevaban a cabo en Colombia las elecciones para alcaldías, gobernaciones y cuerpos colegiados regionales. Otrora fue el día 28 y hogaño será el 30.

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Corría el año 2007 y en octubre –como ahora- se llevaban a cabo en Colombia las elecciones para alcaldías, gobernaciones y cuerpos colegiados regionales. Otrora fue el día 28 y hogaño será el 30. En Bogotá, las encuestas postreras mostraban como favorito a Enrique Peñalosa con el 37% y a Samuel Moreno con un 33%. Al final: Moreno ganó con el 43,7% (915.000 votos) y Peñalosa obtuvo el 28,2% (589.000 votos). En Medellín, las encuestas finales exhibían como ganador a Luis Pérez con un 41% y a Alonso Salazar con el 38%. El resultado real: Salazar ganó con el 44,2% (272.000 votos) y Pérez obtuvo el 38,8% (239.000 votos). Dos pifias de las encuestas, sin duda.


Claro que no podemos ser inicuos con las firmas encuestadoras. Ello, porque las encuestas tienen muchas cuestas. Veamos: una primera, se refiere a los indecisos para votar. En las épocas de sondeos no marcan, pero ese domingo muchos pegan el carrerón y van a las urnas; una segunda, alude a los debates cercanos: una frase, una propuesta, un titubeo, llegan a las cestas del voto de opinión y cambian su directriz; una tercera, es el vacío que se da por cuanto hay muchos sectores de la población que no son abordados (hay personas casi inaccesibles, que por su condición económica viven en ranchos y no tienen ni dónde ser ubicados).


Hay una cuarta, que concierne a lo que se ha denominado “punto ciego” de las encuestas. Es el interregno que hay entre la última encuesta y el día de las elecciones: mucha gente puede cambiar de opinión, impulsada –incluso- por sus congéneres cercanos, lo que hace que soplen vientos de cola. Y hay dos cuestas adicionales (quinta y sexta), que provienen de los hijos más dilectos de las encuestas: el voto en contra y el voto de opinión. Por el primero, sucede que mucha gente que es sondeada acerca de su preferencia electoral, termina votando “en contra” de alguien (no por su favorito) y por el segundo, del análisis permanente, se dan vueltacanelas electorales a medida que avanzan los días y se acerca la hora.  


De acuerdo con lo que vimos y vivimos durante estas semanas, no erramos si decimos que hay una cuesta séptima: las denuncias. Yo puedo estar con alguien y al leer el periódico, escuchar la radio o hablar con los amigos, arrepentirme de ser afecto a un candidato determinado. Alguien me puede “torcer” al final, tras haber mantenido una fidelidad a un personaje equis. Hay que ser claros: una cosa es saber las tendencias electorales, vía encuestas, y otra sería muy diferente al considerar que no hubiera encuestas. Esto sería muy distinto si llegáramos al 30 de octubre a tientas, sin conocer encuestas y suponiendo quién va ganando. No habría voto útil, no se votaría contra el que va arriba y las expectativas sería más cifradas en la especulación.


Malas o no, las encuestas les ponen picante a las jornadas electorales. Sin sus guarismos –acertados o desacertados- presenciaríamos una gélida contienda. Rajar de las encuestadoras es un prurito ciudadano. No solo los candidatos están nerviosos. Las firmas encuestadoras no duermen, porque su prestigio se puede volver ripio en cuestión de ocho horas de jornada dominical. Como decía alguien: “las encuestas no garantizan resultados, pero sí aseguran tendencias”. Hay que salir a votar, así sea para que las encuestas sean las grandes derrotadas. La democracia está servida. ¡Decídase!  




Comentarios
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orlando
2011/10/27 08:14:44 am
Felicitaciones Dr. Barrientos. En las misas de este domingo el obispo y los sacerdotes nos alertaron a no votar por politiqueros y mentirosos, que utiliza irresponsablemente el nombre de Dios para conseguir votos entre la gente ignorante e ingenua. Con respecto a la pobreza y la corrupción, la mayoría de alcaldes, diputados y concejales actuales, pasaron de agache y por eso hay que exigirles cuentas. Muchos de ellos traicionan a sus electores, por migajas que les dan. No se deben reelegir. Llevemos gente nueva, decente y preparada. Hay diputados y concejales que llevan 20 años. Es una bofetada a la juventud que todos los días se prepara en las universidades. Derrotemos la mediocridad reinante en la dirigencia política. Y sobre todo, nos invita la iglesia a no votar por candidatos apoyados por parapolíticos o delincuentes, pues sería oxigenarlos con burocracia y contratos. No seamos pendejos. Me gustaba Gabriel Jaime Rico, pero su coherencia política es gelatinosa. Lástima que por su afán de ser alcalde a cualquier costo, cambió de partido como cambiando calzoncillos. Además tengo pruebas de que mandó su gente para la campañas de Perez, Gaviria y el resto con Federico. Este tipo no es confiable. Además, asesorado por JJ Rendón y José Obdulio Gaviria, que piensan que la ética es para los bobos. • Votaré por Anibal Gaviria y Fajardo , apoyados por el exalcalde Omar Flórez, de grata recordación y que es de los pocos políticos honestos que quedan. • Federico Gutierrez y Carlos Mario Estrada son vitrineros y les falta experiencia y carácter. Si fueran elegido, serían marionetas de Alvaro Uribe, en cuyo gobierno hubo tanta politiquería y corrupción. Y conste que voté por Uribe.
Wilson
2011/10/27 07:07:44 am
Hay que quitarle ese poder a las encuestas, pues desfiguran la democracia. Las encuestas deben ser contratadas por las mismas campañas electorales para su uso interno. Debe prohibirse su públicación en los medios de comunicación. La democracia necesita equilibrio y lo que queda demostrado es que las encuestas vulneran al elector.
JUAN
2011/10/27 05:46:43 am
Excelente artículo, conel cual se hace honor y justicia con las encuestas y los encuestadores. Queridas y odiadas, ellas son ese "picante" en la campaña como lo dice el columnista. Son el acelerador que pone a funcionar equipos ante la baja yson ese valuim que trae la tranquilidad ante las ventajas. Las encuestas son esa brújula quenos pone más o menos en la ruta de los ganadores. Claro que no hay que votar por lo que ellas digan y señale, hay que votar por los mejores: FAJARDO - ANIBAL/"FEDERICO" - y para el concejo vote no . 5 EL PILARICO.