Columnistas

La verdad sobre las CTA en Colombia
3 de Septiembre de 2012


Las CTA son el resultado de la uni髇 de personas naturales con el fin de proporcionarse trabajo digno a partir de la ayuda mutua.

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Clemencia Dupont Cruz


Mucho se ha especulado en el país sobre las Cooperativas de Trabajo Asociado, destacando más los aspectos negativos que positivos, porque hay malas y buenas experiencias, pero casi siempre en forma generalizada refiriéndose a las cooperativas, sin precisar que se trata de una específica clase de estas. Se ha dicho, por ejemplo, que son malas; que es práctica generalizada la intermediación en el mercado laboral; que violan los derechos de los trabajadores y que empobrecen a los trabajadores porque no les pagan “salarios” sino compensaciones.  Lo anterior ha ido haciendo carrera y mucha gente se ha acostumbrado a utilizar y repetir estos conceptos, inclusive sin conocer su verdadero significado y alcance, al punto de dar por sentado que las CTA, per se, son malas, explotan a los trabajadores y, por ende, deben desaparecer.


Pero, ¿qué hay de cierto en todo esto? Desde el punto de vista legal y filosófico, las CTA no pueden realizar actividades de intermediación laboral, es decir, no pueden enviar a sus trabajadores a desarrollar labores para un tercero contratante, pues esta conducta facilita la configuración de relaciones de subordinación y dependencia entre los trabajadores y el tercero, de cuya responsabilidad pueden evadirse con relativa facilidad, por lo menos inicialmente, con el pretexto de que son trabajadores asociados a una cooperativa y no se les aplica el Código Sustantivo del Trabajo. Lo cierto es que las auténticas CTA, las que hacen las cosas bien, no incurren en la intermediación laboral y son autónomas en la prestación de sus servicios pues, entre otras cosas, deben tener disposición sobre los medios de producción o labor.


Las CTA son el resultado de la unión de personas naturales con el fin de  proporcionarse trabajo digno a partir de la ayuda mutua; en esa medida, no existen entre ellas relaciones de subordinación o jerarquía y esta es la razón por la cual no se les aplican las disposiciones laborales, lo cual no significa que se facilite la violación de los derechos de los trabajadores. Lo que ocurre es que las auténticas CTA tienen la facultad de auto-regularse, es decir, de adoptar internamente y por decisión de su asamblea general de asociados, los regímenes de trabajo asociado y de compensaciones que regirán las relaciones de los asociados entre sí y las de estos con la cooperativa. No obstante, en materia de seguridad social, todas las CTA, sin excepción, tienen la obligación de afiliar a los trabajadores asociados y pagar las cotizaciones correspondientes, en la misma proporción de los trabajadores subordinados. Adicionalmente, estas CTA deben retribuir a sus trabajadores asociados no con “salarios” sino con compensaciones mínimas equivalentes al salario mínimo legal mensual vigente, aunque en muchos casos lo superan con creces.


En consecuencia, desde Confecoop podemos afirmar que la verdad sobre las cooperativas de trabajo asociado es que en Colombia están permitidas, reguladas y supervisadas por el Estado. La verdad es que, desde el punto de vista legal y doctrinario, son vehículos legítimos para generar trabajo digno a sus asociados, permitiéndoles obtener los ingresos necesarios para satisfacer sus necesidades y las de sus familias. La verdad es que han venido siendo utilizadas por empleadores de los sectores público y privado, como un mecanismo para recortar sus plantas de personal y, en muchos casos, reenganchar a sus trabajadores a través de cooperativas falsas, aprovechando las características de estas entidades para el beneficio de unos pocos. La verdad es que al no existir en su interior la contraposición de intereses empleador-trabajador, propia de una relación laboral subordinada, no opera la asociación sindical. La verdad es que ha existido debilidad estatal en términos de control y que ante la perspectiva del TLC con EE.UU. se expidió un decreto que prohibió su contratación para el desarrollo de actividades misionales permanentes. Allí se establecen duras multas a empresas contratantes y a las propias CTA, lo cual ha desestimulado esta forma de tercerización. De hecho,  alrededor de 1.500 de ellas se encuentran en proceso voluntario de liquidación.


Pero, la principal verdad es que el trabajo asociado cooperativo es también una forma de trabajo, diferente al dependiente e independiente, pero trabajo al fin y al cabo y como tal debe gozar de la especial protección del Estado, en los términos del Artículo 25 de nuestra Constitución Política.


*Presidenta Ejecutiva de Confecoop




Comentarios
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alvaromorales
2012/09/03 05:22:06 pm
La verdad es que en caso de nosotros estamos contribuyendo, y siempres lo hemos hecho a la formalizacion laboral, pues nosotros tenemos afiliados a todos los trabajadores asociados a la seguridad social integral y caja de compensacion; mientras la competencia (Con animo de lucro) no lo hace. Ademas los ingreos son bien superiores a un salario minimo legal